jueves, 30 de octubre de 2008

SORIA SOSEGADA, FRÍA Y PURA


Sosegada, fría y pura por definición, apacible reflejo de sí misma, pocas ciudades como Soria cuentan con una larga tradición de haber sido descubiertas y recreadas poéticamente. Asentada sobre un collado que forman dos cerros fronteros, en la orilla derecha del Duero, este lugar donde se resume y ahonda la esencia castellana tiene en Bécquer, Antonio Machado y Gerardo Diego a sus cantores mayores.

Escribo muy poco sobre el lugar donde habito. Quiero rescatar hoy un reportaje que data del 6 de mayo de 200, publicado en “Motor y viajes” por el escritor y periodista canario Sabas Martín, cuyo título es “Ciudad para poetas”, no tiene desperdicio. Espero sea de vuestro interés.

El propio Antonio Machado ya lo advierte: "Soria es una ciudad para poetas. Soria es, acaso, lo más espiritual de esa espiritual Castilla, espíritu, a su vez, de España entera". Desde el anónimo juglar del Poema del Cid hasta Sánchez-Dragó o Javier Marías, pasando por una extensa nómina de escritores que, sólo entre los contemporáneos, incluiría a Galdós, Azorín, Unamuno, Baroja, Ridruejo, Ángela Figuera, Delibes y tantos otros, en el continuo transcurrir del tiempo a Soria nunca le han faltado poetas que la evoquen, que la invoquen y que la inventen desde la plenitud de la emoción y el fulgor de los sentidos. Se diría que Soria, más que una ciudad tangible, parece un perenne motivo literario.

LEYENDA
A comienzos de 1861 conoció Bécquer a la que había de ser su esposa, Casta Esteban, "la miel y la hiel" de su vida, de quien se cuenta que tuvo amores adúlteros con un bandolero. Era hija de un médico de la localidad soriana de Noviercas, a quien el poeta había ido a consultar sobre sus dolencias. Desde entonces y por espacio de casi siete años, Bécquer, en compañía de su hermano Valeriano, visitó y residió en diferentes pueblos sorianos –Noviercas, Pozalmuro, Ágreda, Vozmediano, Berantón...– y en la capital misma. Una placa situada en la Plaza de Ramón Benito Aceña, en un extremo de la popular y peatonal calle del Collado, recuerda cuál fue su casa, varias veces destruida y rehecha hasta quedar convertida en apenas un vago recuerdo del pasado, alzándose ahora sobre las impersonales oficinas de un banco. La Soria que Bécquer nos transmite es fantástica y legendaria. Para encontrarnos con sus ecos hemos de acudir a la orilla del río hasta llegar, primero, a San Juan de Duero, el monasterio de la Orden de los Hospitalarios, monjes protectores de caminantes, peregrinos y desvalidos, al pie del Monte de las Ánimas. Allí sitúa Bécquer la leyenda del mismo título que sucede una noche de Todos los Santos, entre amenazantes sombras y temibles cadáveres de templarios resucitados.
Las columnas del claustro, a cielo abierto, de principios del siglo XIII, con capiteles poblados por animales prodigiosos, escenas humanas, motivos vegetales y geométricos, fueron testigos de una de las últimas representaciones de La Barraca lorquiana. La última fue en el vecino Almazán, donde yacen los restos de Tirso de Molina.
El fraile dramaturgo había llegado la primera vez a Soria en 1608, en un discreto destierro, y residió en el Convento de la Merced, actual Fundación Duques de Soria, llegando a ser su comendador en 1646, dos años antes de su muerte. Pero la más plena ambientación soriana de las Leyendas de Bécquer la encontramos en El rayo de luna, una historia de amor imposible, visionario y delirante, que el poeta sevillano sitúa en el templario monasterio de San Polo, siguiendo el curso del Duero, entre álamos y chopos.
De San Polo, actualmente de propiedad particular, parte el camino a San Saturio, la ermita del siglo XVIII enclavada en la roca y volcada sobre las aguas del río en un auténtico prodigio de equilibrio en mitad de la ladera de la sierra. La tradición cuenta que quien se asoma a la cavidad donde estuvo el nicho del santo alejará para siempre los dolores de cabeza. No sólo Bécquer, también Machado y Gerardo Diego harían del camino junto al Duero que conduce a la ermita uno de sus itinerarios predilectos del que sus versos dan emocionado testimonio. En la piedra de la ladera, a la izquierda del paseo antes de subir los 101 escalones de la ermita, queda constancia machadiana de las "cifras que son fechas", de la verdad de la palabra que prevalece contra la usura del tiempo.

MEMORIA
Apenas 7.000 habitantes contaba Soria cuando Antonio Machado se estableció en ella en 1907. Ahora tiene unos 35.000, la segunda ciudad española, después de Teruel, de más baja densidad de población. Machado había ganado las oposiciones a la cátedra de francés del instituto gracias, curiosamente, al equívoco de Julio Cejador, que votó doble pensando que votaba a Antonio y a Manuel Machado.
Los cinco años que pasó el poeta en Soria forman parte ineludible de la memoria de la ciudad y de la literatura. En la calle Estudios estaba la pensión donde conoció a Leonor, la hija de los dueños, que apenas contaba 13 años. Con ella se casaría en julio de 1909 y pasarían a vivir en Teatinos. La boda fue en la Iglesia de Ntra. Sra. La Mayor, en los aledaños de la Plaza Mayor, donde se concentran el edificio de Los Doce Linajes, de 1628, actual Ayuntamiento, el antiguo consistorio con el reloj que cantara evocadoramente el poeta, y la Torre de Doña Urraca. Aquel matrimonio escandalizó a muchos, que veían alguna oscura perversión en la acusada diferencia de edad. Incluso hay testimonios de cencerradas nocturnas y de los abucheos que "jóvenes ineducados" les dedicaron en la estación cuando los novios partieron en su viaje de bodas. Ya no quedan restos de las casas donde vivió Machado, pero su presencia sigue viva en numerosos puntos. Sobre todo en el instituto donde enseñó, un antiguo convento jesuita de más de 150 años, hoy bautizado con su nombre.
Una escultura del poeta, obra de Pablo Serrano, se alza frente a la arcada lateral. El instituto conserva intacta el aula donde impartió sus clases. En el patio del claustro crece, desmesurado, un olivo que compite con el de la Plaza homónima, importado. Son los únicos olivos de Soria. Casi enfrente de la entrada del instituto, en el número 11 de la calle Aduana Vieja, se encuentra la casa de la Condesa Viuda de Ripalda, madre de Jaime de Marichalar, abuela de Froilán. Las cadenas que cuelgan de su balcón indican que allí durmió un rey, Alfonso XIII, cuando acudió a la ciudad en 1919 para inaugurar el Museo Numantino. Bajando la calle está el Palacio de los Ríos y Salcedo, con una singular e insólita ventana en esquina. Junto al palacio de los Condes de Gómara son espléndidas muestras de la arquitectura del Renacimiento.
El itinerario machadiano reclama subir la calle Caballeros, con sus fachadas blasonadas, y pasar ante la Diputación, con las estatuas de ocho sorianos ilustres en su frente. Uno de ellos es sor María de Jesús, que se veía a sí misma predicando a los indios de México sin salir nunca del pueblo de Ágreda. Su fama atrajo a tierras sorianas incluso al célebre Casanova. Casi enfrente, San Juan de Rabanera, iglesia románica que encantó a Gerardo Diego. Al final de la subida aguarda Ntra. Sra. del Espino, a cuya sombra aún resiste tambaleante el viejo olmo "hendido por el rayo". En el cementerio anexo se encuentra la tumba de Leonor.

ESENCIA
Catorce años después que Machado, en 1920, Gerardo Diego ocupó la cátedra de literatura en el mismo instituto aunque, incomprensiblemente, ninguna placa allí lo atestigua. Sí queda la que recuerda su residencia en la pensión de Las Isidras, en el antiguo número 79 de la calle del Collado, auténtico centro vivo y vital de la ciudad. Dos años residió el poeta santanderino en la capital soriana, donde comenzó a gestar su Soria sucedida.
Los itinerarios de Gerardo Diego se superponen y confluyen con los de Machado. En el Casino se evoca esa doble presencia. Un Casino que en su origen eran dos hasta su fusión, en 1964: el Numancia, en la planta alta, más exquisito y sofisticado, que frecuentaba Gerardo Diego, y el Círculo de la Amistad, en la baja, popular y republicano, el lugar habitual de Machado. Aún se conserva el piano que tocaba Gerardo Diego, un Steinway de 1869, con las teclas de marfil reemplazadas por pasta en alguna de sus restauraciones. Los hitos, mojones de piedra con fragmentos de sus versos, dan fe de esa fascinación que también sintió este poeta por una Soria pura y sosegada, hondo reflejo de sí misma, esencia de la tierra castellana.
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Cuaderno de Viaje...
1. Observe con detalle la fachada de la iglesia de Santo Domingo, con su rosetón y sus arquivoltas increíblemente talladas.
2. Tras la ermita del Mirón se halla Cuatro Vientos, un mirador para contemplar la Curva de Ballesta del Duero.
3. Soria es el paraíso de los herbolarios. Cualquier hierba que busque, desde Garra de León a Cáscara Sagrada, la encontrará.
4. Los dulces del convento de las Clarisas, anexo a Santo Domingo, gozan de una más que merecida fama.
5. Dicen que las mozas que se pinchen con algún alfiler que guarda Santa Ana bajo su falda, en San Saturio, encontrarán novio.
6. Que le cuenten por qué en las Fiestas de San Juan, la imagen de la Virgen Blanca le da la espalda a la Mirona.
7. En la Alameda de Cervantes, "la Dehesa", está la ermita de la Soledad, con la Virgen y un Cristo atribuido a Juan de Juni.
8. Descubra los "hitos" de Gerardo Diego en San Juan de Rabanera, la Pza. de San Esteban, y en San Saturio.
9. El Claustro de la Concatedral de San Pedro es una joya románica del siglo XII, declarado Monumento Nacional.
10. Desde la Plaza Mayor hasta la ribera del Duero desfilan Las Bailas, fiesta declarada de interés turístico.

viernes, 24 de octubre de 2008

PREMIO "I LOVE YOUR BLOG"


Mº Gemma es una paisanuca de Noja. Es virgo y comprometida con nobles causas. No pierdo de vista sus blogs "Mª Gemma opina..." y "Un rincón para leer" . Antes de acostarme, mañana viajo a Málaga, he querido echar un último vistazo a mi blog y me he encontrado con un sorprendente regalo. Mª Gemma me ha concedido el premio "I love your blog" junto a otros compañeros de la talla de:

Hannah de Ser Rizomático:
http://serrizomatico.blogia.com/

Regino de Un Santander posible:


Carlos de La Nota Discordante:


Noe de El Observatorio de la Noe:

Benito de Colores:


Enhorabuena a todos y muchas gracias Mª Gemma.
"

NO A LA PORNOGRAFÍA INFANTIL

jueves, 23 de octubre de 2008

LO MÁS ATROZ DE LAS COSAS MALAS


"Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena".
(Mahatma Gandhi)

miércoles, 22 de octubre de 2008

BODEGAS DE LA RIOJA


Aprovechando un encuentro nacional de fotógrafos en La Rioja, visité dos bodegas en la ciudad de Haro, capital de la Rioja Alta. Bodegas López de Heredia, la más antigua de Haro y una de las tres primeras de la región y Bodegas CVNE

Hacía 1877 llegaron a La Rioja vinateros de Burdeos para intentar solucionar los problemas causados por la filoxera en sus viñedos. A partir de este momento, Rafael López de Heredia decide seguir los pasos de estos profesionales y planifica lo que será su bodega. En 1913 se llevó a cabo la plantación “Viña Tondonia”, un hermoso viñedo de 100 hectáreas en el margen derecho del río Ebro. Viña Tondonia se denomina también el vino más conocido de la bodega, mi vino favorito de Rioja.

Todo esto junto al trabajo de la arquitecta iraní Zaha Hadid realizando en 2004 el nuevo edificio de la zona de la tienda hicieron que la visita fuese inolvidable. (Aunque me decepcionó un poco la moderna arquitectura).

Es curioso cómo se conserva todavía el tradicional Taller de Tonelería, construyendo artesanalmente, en pleno siglo veintiuno, las barricas utilizadas en la crianza de sus vinos.

En CVNE realizamos una visita guiada. Un recorrido muy completo explicando el proceso de elaboración del vino. CVNE elabora cada temporada seis mil millones de litros de vino. Curiosamente, uno de ellos, fue el vino tinto de la boda de los Príncipes (dato que le interesará, sin duda, a mi amigo MARINO VALER).
Todavía queda una nave el sistema eléctrico de principios de finales del siglo diecinueve. Haro, junto a Jerez, fueron las dos primeras ciudades que tuvieron luz eléctrica en España. En ambos casos gracias a ser los primeros productores de vino. Paris y Londres, a su vez, fueron las primeras capitales en beneficiarse de la luz eléctrica. Precisamente, hablando de vino, la dependencia de Haro de Francia y de Jerez de Inglaterra, fueron las culpables de la nueva red que marcó un importante hito en la historia moderna.
Otra de las naves antiguas está diseñada por Eiffel. Sin columnas, el techo se sostiene mediante cerchas metálicas, que van de pared a pared. Su obra supuso una revolución espacial. Para conmemorar la rehabilitación de la nave se encargó a José Manuel Ballester la realización de una obra fotográfica que está situada al fondo de la nave.
Posteriormente realizamos una cata con los mejores vinos. Entre ellos, el blanco Monopole, marca de vino más antigua de España. Cvne elabora el blanco desde 1915. Para celebrar el 90 aniversario, el artista Eduardo Arroyo creó una serie de pinturas que están expuestas en la bodega.

martes, 21 de octubre de 2008

INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN DE ANDRÉS Y JOSÉ CARLOS ÑÍGUEZ


Hoy, a las 20,30 horas, se inaugurá en la Sala de Exposiciones de la Muralla Bizantina de Cartagena, la exposición de mi amigo José Carlos Ñíguez. Se prolongará hasta el 27 de noviembre.
Mucha suerte.

domingo, 19 de octubre de 2008

HAYEDO DE BONICAPARRA






Acabo de llegar de Bonicaparra. He vivido de lleno el otoño. Vengo fascinado de tanta belleza. Ya os contaré cuando descanse.

ELLING





Elling (Noruega, 2001) es una comedia sencilla, de poco presupuesto. Director (Setter Naess) y actores (Sven Nordin, Per Christian Ellefsen) son prácticamente desconocidos. Los protagonistas son dos enfermos mentales con algún rasgo autista. La acción se desarrolla en Oslo donde los servicios sociales gozan de una economía y una mentalidad bastante más avanzada que la nuestra, intentan facilitar la integración al medio a dos personajes “con alguna rareza” que han permanecido internados en un psiquiátrico durante dos años.

Aunque parece que la cinta apenas cuenta nada, van surgiendo los típicos problemas de adaptación a la nueva situación. Los protagonistas se encargan de hacer el resto. Su excentricidad, las necesidades diferentes, su actitud para afrontar los problemas, nos van atrapando por la ternura de dos adultos que dominan pocos protocolos sociales y con la inocencia de los niños.

He leído alguna crítica sobre ella catalogándola de sensiblera, creo que no es así. Es una comedia tierna, romántica –algunas veces- y que no es nada tópica ¡faltaría más! Se trata de una película alternativa a las historias previsibles que acostumbramos a ver en el cine comercial. Se va desarrollando sin prisas, simplemente venciendo obstáculos, logrando pequeños avances, quedando atrapados por la ternura de esos dos individuos cuya única obsesión es vivir, con la dificultad que requiere ser distinto para encontrar “su” normalidad. Se trata de intentar hacer un esfuerzo para comprender a los personajes: meternos en su realidad. Algo muy difícil en esta sociedad tan competitiva y cruel.

viernes, 17 de octubre de 2008

PROHIBICIONES EN MADRID


“El hombre a menudo estaba allí, delante del Federal Hall, en la
esquina de Wall con Nassau. Enteco, con una sombra de barba gris, de
unos setenta años de edad, sudoroso de un modo llamativo, con una
camisa deshilachada y un traje un tanto raído por el uso excesivo, sostenía
un rótulo improvisado por encima de la cabeza, a veces durante
toda la tarde, bajando los brazos sólo el tiempo necesario para que la
sangre volviera a circular con normalidad. El cartelón tenía un metro de
largo por medio de alto, escrito a mano por ambos lados, con mensajes
de corte político”.

Así comienza la novela, de ambiente cinematográfico, “Jugadores” de Don Delillo. Siempre ha habido, en las grandes ciudades, personas publicitando infinidad de productos mediante rótulos, auque con tanto progreso prácticamente se ha perdido esta estampa. Si miras a tu alrededor todo es publicidad. Estamos invadidos por ella. Anuncios televisivos, paneles en las carreteras, carteles en las paradas de autobús, en las cabinas telefónicas, en las maquinas expendedoras… Hay fotografías de hombres y mujeres objeto anunciando “veteasaberqué” en paños menores. Al parecer todo sirve con tal de vender. Es el pago a la sociedad consumista, al capitalismo exigente.

Durante estos últimos días, la Alcaldía de Madrid ha saltado a la palestra, siendo noticia en todas las cadenas televisivas, emisoras de radio y prensa escrita. El tema de fondo: precisamente, la publicidad y la libertad de expresión. Primero surgió la polémica por la prohibición municipal de los hombres-anuncio que solemos encontrarnos por Callao, Preciados, Sol y todas las céntricas calles de Madrid, portando un rótulo a ambos lados de su cuerpo, a modo de sándwich, anunciando la compra de oro, principalmente, por parte de un comercio situado cerca del reclamo. "Ataca la dignidad de la persona", según la concejala Botella. Después, una de las noticias más sorprendentes y penosas de los últimos tiempos cinematográficos, la Empresa de Transporte de Madrid ha prohibido la colocación del cartel de la película «Diario de una Ninfómana» en sus marquesinas y autobuses por considerarlo «gratuitamente provocativa". El cartel muestra la foto de una mujer con una minúscula braguita calada y una de sus manos dentro de su, escasísima, ropa. Algunas personas, con rancias mentes, ven en estas noticias explotación y pornografía, respectivamente.

Me considero una persona liberal, de mente abierta, y, por eso, me asustan esas actitudes más genuinas de épocas anteriores. Si atacamos estas cosas -un cartel con una foto preciosa o un señor que puede ganarse el corrusco de pan con un anuncio colgado de su cuerpo- podemos dar marcha atrás en la lucha por el progreso de nuestras libertades. Considerando que hay más detractores que propicios a tales decisiones –todo resulta cuantificable en posibles votos- , confío que tan sólo se trate de una entelequia y pronto se pueda volver a la normalidad. Esperemos.

jueves, 16 de octubre de 2008

HABLEMOS DE PROHIBICIONES


ÚLTIMA PROHIBICIÓN: ESE PRECIOSO CARTEL. DE NUEVO MADRID.
El cartel promocional de la película de Christian Molina, 'Diario de una ninfómana' no gustó demasiado y la empresa que gestiona la publicidad en los transportes de Madrid se negó a difundir la publicidad sobre el film.

¡ÁNIMO, SEVE!


Hace ya varios años, me encontraba en un pueblecito del norte del País de Gales, en el Reino Unido. Tomaba pintas de cerveza en un típico pub junto a un compañero español, que se había criado en Londres, y otras personas de Escocia e Irlanda. Éramos ocho. Todos charlaban animadamente menos yo. Carlos, el otro español, me servía de intérprete, yo no hablaba ni entendía inglés. Después de ese viaje me propuse aprender la lengua de Shakespeare y estudié en la Escuela Oficial de Idiomas tres cursos. Afortunadamente, ahora, me defiendo un poco.

Obviamente, por el hecho de no poder comunicarme, me sentía desplazado. Todos habíamos consumido nuestra primera pinta y, sin decir nada, me acerqué a la barra a pedir otra ronda. Cuando volví con los vasos de cerveza Carlos me regañó. Allí cada uno pedía –y pagaba- lo que consumía. No existía la costumbre española de pagar una ronda cada uno. Respondí a mi compatriota que me daba igual, me sentía bien haciéndolo, era mi costumbre. Nadie me agradeció la invitación pero todos se tomaron la segunda pinta. Las horas pasaban y cuando alguno terminaba su cerveza se acercaba a la barra y pedía sólo para él. Nadie tuvo el detalle de invitarme ¡claro!

Estuve más de una hora escuchando la traducción de Carlos sobre lo que trataban. Un escocés me preguntó de qué parte de España era. De Santander, en el norte, le respondí (hasta ahí llegaba mi primario inglés). Al comunicar a los demás que era natural de Santander se alegraron. Todos conocían mi tierra. Hablaron de lo bien que se comía allí, de los paisajes, de la hospitalidad de sus gentes y… como no, de Seve Ballesteros. Percibí que Seve era más famoso en el Reino Unido que en nuestro propio país y que sentían por él una admiración extraordinaria. Más tarde, Carlos me explicó que anunciaba la tarjeta Mastercard en televisión y tenía el mismo acento que un spot español, de patatas fritas, cuyo personaje con acento americano, decía algo así como: “fruichos che mais”.
Carlos me separó del grupo y me enseñó lo que decía Seve, en el anuncio publicitario de televisión, con su mismo acento. Cuando llegué a la mesa de mis compañeros solté lo aprendido en voz alta. Todos rieron con ganas y a partir de ese momento empezaron a llamarme Seve.

He recordado la anécdota por la enfermedad que sufre mi paisano, ex golfista, Severiano Ballesteros. Mi deseo es que se recupere a la mayor brevedad posible demostrando la entereza y el coraje que siempre ha tenido sobre los “greens” de todo el mundo. He estado leyendo la repercusión de su enfermedad en las islas británicas y me he sentido emocionado. Sin lugar a dudas, aquellos conocidos que tanto rieron con mi imitación, también estarán consternados por el estado de Seve. En su nombre, y en el mío propio, te deseo mucha suerte, campeón.

martes, 14 de octubre de 2008

GRACIAS

Par Lagerkvist
Un desconocido es mi amigo

" Un desconocido es mi amigo,
uno a quien no conozco,
un desconocido lejano, lejano.

Por él mi corazón está lleno de nostalgia.
Porque el no está cerca de mi.
¿Quizá porque no existe?
¿Quién eres tú que llenas mi corazón de tu ausencia
que llenas toda la tierra de tu ausencia? "

sábado, 11 de octubre de 2008

FRANCIA (Visión personal)


Foto: Luis López. "Séte" (Francia)

En Francia me encanta perderme en las estanterías de vino de los hipermercados. Hay una variedad tremenda. Puedes encontrar muy buenos vinos a unos precios ajustados. Curiosamente, los vinos baratos franceses son más económicos que los españoles. En Francia tan sólo he encontrado tres cosas más baratas que en nuestro país. Una de ellas son los vinos baratos (no por ello de baja calidad). Otra, los periódicos y, por último, puedes encontrar una oferta de hoteles económicos cuya calidad- precio es más favorable que por aquí.

En otros viajes al país vecino he visitado bodegas de vino. Las hay por todas las regiones. Francia es la nación que más denominaciones de origen tiene del mundo. De hecho el sistema de denominaciones de productos agrícolas empezó en Francia. En 1905 una ley creó las AOC. Los demás países han imitado este principio de protección de la identidad regional de cada producto y han acabado por adoptar su propio sistema de denominaciones. Mi vino francés favorito corresponde a la denominación “Saint Emilion” (Burdeos). Se trata de un vino elaborado con pura uva Mérlot. También me gustan mucho los Borgoña y, últimamente, estoy descubriendo los vinos de Langedoc y Côtes de Provence .

He visitado muchas librerías. Nuestra escritora más aventajada en ventas es Almudena Grandes con su novela “El corazón helado”. También me resultó curioso que una tienda de discos anunciara, entre los más vendidos, el CD “Chiki, chiki” de Rodolfo Chiquilicuatre. En Francia puedes encontrar, a menos de cuatro euros, todas las novedades discográficas a imitación del antiguo “single”, con dos únicas canciones de cada artista. Por ejemplo,”Chiki, chiki”, aparece en la versión original en castellano y en versión francesa. En televisión se ve a diario, en todas las cadenas, un spot de perfume anunciado por Penélope Cruz. En una de las cadenas televisivas oficiales se emite la serie española ”Los Serrano”.

A los “gabachos” les encanta los embutidos y los quesos. De todos es conocido que los quesos franceses están entre los más variados y de mejor calidad del mundo. Sin embargo los embutidos, o mejor dicho algunos embutidos, no eran de muy buena calidad. De tres años a esta parte he podido comprobar que los jamones, los fuets y los chorizos que encontramos en las tiendas, “delicatessen” y supermercados franceses son excepcionales. Casi todos de empresas españolas e italianas. De hecho, han proliferado los llamados bares “de tapas” al estilo español. Los encuentras en cualquier ciudad aunque sus tapas no tienen nada que ver, ni en precio ni en calidad, con las nuestras.

jueves, 9 de octubre de 2008

YO TAMBIÉN SOY ANTITAURINO


ANTITAURINOS EN BRUSELAS

FRANCIS CABREL, LOS FRANCESES Y LA TELEVISIÓN

Foto: Luis López


La rutina diaria francesa adelanta a la española en dos horas. Se levantan y se acuestan dos horas antes que nosotros. En mi opinión es un compás apetecible y, posiblemente, más beneficioso en niveles de rendimiento. El único problema que veo en esa sociedad, al norte de la nuestra, es la falta de ambiente cuando llega la noche. Los franceses se recogen muy temprano y al caer el telón nocturno sólo quedan abiertos bares, o teterías, regentados por magrebís. En sus terrazas permanecen ociosos, durante horas, hombres charlando y fumando en espera del cierre del local. A esas horas me gusta pasear por los semidesiertos pueblos y ciudades. Entonces espío los interiores de las ventanas iluminadas añorando el bullicio que a esa misma hora se apodera de cualquier rincón de España. Pero nadie es perfecto y, mucho menos, tratándose de toda una nación. No puedo remediarlo, me gusta Francia apasionadamente.

Eso sí, mi peor momento allí es el que discurre entre la temprana cena y la hora de acostarse. Es entonces cuando aprovecho para hacer algo que nunca hago en España: ver televisión. Sin otro ánimo que procurar perfeccionar el lenguaje. Puedo afirmar que funciona. Los primeros días cuesta seguir el ritmo pero a medida que te vas afianzando mejoras de manera vertiginosa. Luego puedo seguir, medianamente bien, una película o un debate.
Emiten espacios musicales dignos, cosa que no ocurre en España. Gracias a ellos he descubierto nuevos intérpretes del panorama galo y he conocido los nuevos trabajos de mis cantantes favoritos en lengua francesa. Hay una ley que obliga a emitir el 60% de música en francés. Gracias a ello, el nivel musical del país vecino es envidiable, estando nuestro panorama musical a años luz del suyo. Y aunque se pasan un poco emitiendo, en radio y televisión, canciones de la primera dama, Madame Bluni, siempre encuentras bellas baladas y buen pop. Por cierto, mi cantante favorito francés, Francis Cabrel, tiene nuevo disco, muy recomendable y en la línea de los anteriores. Se titula “Des roses et des orties” (Rosas y ortigas). Como curiosidad, en el corte número dos, “Les cardinaux en costume” (Los cardenales en traje), canta alguna estrofa en castellano. Todo un detalle que no contará para el porcentaje en francés que hay que cumplir escrupulosamente. Gracias a un programa televisivo en directo, titulado “La musicale”, he descubierto a artistas musicales de la talla de Camille, Alister y Christophe Mae. Muy recomendables.

CONTINUARÁ

lunes, 6 de octubre de 2008

VOCALES DE ARTSALUD


VOCALES DE ARTSALUD.
(De izquierda a derecha): Luis (Soria), Abdul Kader (Siria), Ventura Juliá y Toni (Girona), Gianni (Italia).

domingo, 5 de octubre de 2008

CLOCHARDS


Los vagabundos son llamados “homeless” en los países de lengua inglesa y “clochards” en Francia y Holanda. Curiosamente, este último nombre, proviene de los vagabundos parisinos que aparecen en las canciones desgarradoras de Edith Piaff y viven bajo los puentes del Sena. Al final de cada mañana se reunían en las proximidades del mercado de Les Halles esperando a que sonara “la cloche” (la campana) que indicaba la hora de cierre, y por tanto, el permiso para rebuscar entre los restos del día y poder llevarse algo a la boca.

Hace pocos días paseaba con mi acompañante por Séte, ciudad mediterránea al sur de Marsella, y me fijé en un par de “clochards” que se encontraban agachados en un rincón inverosímil. Uno de ellos gastaba luenga barba y el otro destacaba por ir descalzo con los pies pintados de blanco, a modo de invisibles botas. Al cabo de un rato, en una calle cercana, desfilaba contento y solitario el de las, incorpóreas, botas blancas. Algo más tarde, volvimos a verlo con el mismo calzado y ropa diferente, cerca del puerto. Ciertamente, se había convertido para nosotros, en una de las estampas habituales de la ciudad.

Recordé, en esos instantes, a dos vagabundos que permanecieron, por espacio de casi dos años, en Peñíscola. Transportaban sus pertenencias en uno de esos carritos de los hipermercados. Iba repleto de bolsas de plástico, enseres de difícil clasificación y uno o dos animales. Dependiendo del momento podía tratarse de un cachorrito de perro, gato o ambos a la vez. Uno de los vagabundos era pequeño e irascible. El otro era grandullón, obediente y tenía un gran bulto a nivel abdominal, posiblemente producto de una hernia. Cada nueva estación cambiaban de ubicación para pernoctar. A temporadas lo hacían en la carpa de un comercio cercano a “La Torre”, y otras, en la oficina del Banco de Valencia –que ya no existe-, entonces situado en los bajos de Argenta, concretamente en la zona destinada al cajero automático. (Durante mi juventud, un familiar emigró a Hamburgo y cuando regresaba en vacaciones nos traía las últimas novedades literarias de Alemania traducidas a nuestra lengua. Conocí a Thomas Mann, Günter Grass, Rainer Maria Rilke, Franz Kafka, Hermann Hesse y Bertolt Brecht. Había algunos cuentos sobre “homeless” con un tratamiento exquisito. Desde aquellos momentos un profundo sentimiento hacía estas personas marginadas quedó grabado en mi interior. Por eso, cuando contemplo a esos vagabundos rememoro aquellas lecturas, teniendo hacía ellos una estima especial). Como ocasionalmente eran mis vecinos “ocupas” seguí de cerca alguno de sus movimientos. Curiosamente eran disciplinados. Antes de dormir charlaban hasta una hora determinada mientras tenían de fondo, a volumen medianamente alto, la musiquilla que emitía un transistor a pilas. Luego dormían placidamente. No madrugaban excesivamente. Se levantaban hacía las nueve de la mañana en invierno. Descargaban el recipiente de una botella de agua mineral de litro y medio, cortada por la mitad, casi repleto de orina, en la arena de la playa. Luego ordenadamente, primero el alto y luego el pequeño, hacían sus necesidades donde rompen las olas. A continuación, lavaban sus pies en un “lavapíes” de la playa. Repetían la operación decenas de veces. Luego seguían su rutina diaria derrochando agua de la ducha para, simplemente, mojarse las manos o, de nuevo, los pies. Todos los días se situaban con su carrito y un cachorro en el Paseo Marítimo. Allí desplegaban una cartulina solicitando dinero para su ONG, supuestamente ecologista y de protección a los animales. Un día les pedí permiso para hacerles una fotografía en el Paseo pero cuando vieron la cámara se volvieron agresivos. Sigilosamente la guardé en mi mochila. Ya más tranquilos, me explicaron que hacía pocos días habían publicado una foto suya en un periódico catalán. La noticia les acusaba de maltrato de animales. Si deseaba hacerles una foto tenía que pagar seis euros para su supuesta asociación. Les contesté que no tenía interés alguno y que no era reportero. Días más tarde desaparecieron de Peñíscola. Tal vez se sentían acosados o ya eran personajes de dominio público. Era el momento de cambiar de aires. No tenían ataduras.

Ahora los recuerdo con cariño. Detrás de cada vagabundo siempre hay una historia triste, una perdida de autoestima, terribles desencantos, daños irreversibles. Llega un momento que están convencidos de su manera de vivir… y no hay vuelta atrás. La vida es así de provocadora, así de cruel. Todos –y nadie- tenemos la culpa que nuestra sociedad sea tan miserable. El género humano es complicado y lo único importante es competir con los demás para ocupar un puesto destacado en la sociedad. Es el momento de revisar conceptos. Recapacitemos sobre nuestra realidad. Tal vez, entonces, no nos parezcan tan disparatadas algunas conductas y encontremos cercanos a estos queridos “clochards” universales. Sin olvidar nunca que todos somos humanos y podemos llegar a ser tan vulnerables como ellos.