miércoles, 30 de junio de 2010

MARCUS MILLER EN PEÑÍSCOLA


Cuento las horas que restan para ver en directo la actuación de Marcus Miller. Precisamente este año se conmemoran los 25 años de Tutu, disco editado por Warner Bros., producido por Marcus Miller e interpretado a la trompeta por el gran Miles Davis. El guitarrista, que toca varios instrumentos, entre ellos el saxo alto, hace una revisión a aquel mítico álbum, pasado mañana a las once de la noche, en el Palau de Congressos de Peñíscola.
Sólo he visto a Marcus Miller en una ocasión y fue, precisamente, en la presentación de aquel disco, en el Palacio de los Deportes de Madrid, el 7 de noviembre de 1986. Creo que alguna vez he hablado de ese concierto. Como telonero actuó el pianista Chick Corea que tuvo una actuación prodigiosa. Luego salió al escenario Miles Davis junto a Bob Berg, Vincent Wilbur Jr., Robert Irving, Garth Webber, Adam Holzman, Darryl Jones y otros músicos que fueron complementando con sus instrumentos el variado concierto. Había morbo, la última vez que Davis actuó en ese escenario abandonó a los diez minutos por mala sonorización. Se hicieron, posteriormente, obras de acondicionamiento en el Palacio y con motivo de otros conciertos anteriores se comprobó que el sonido había mejorado. Pero había miedo, Miles Davis era mucho Miles Davis. Pasado el primer tema respiramos, Davis siguió tocando. Al cabo de una hora y cuarto de actuación dije a mis acompañantes: -Ahora comienza a tocar en serio. Así fue, el concierto se alargó otra hora y media. Fue realmente memorable. A los pocos años de aquella soberbia actuación Davis falleció.
Por tanto, mi reencuentro con Marcus Miller será muy especial, por un lado reviviré aquel concierto del 86 y por otro, comprobaré la extraordinaria forma de uno de los mejores bajos de la actualidad. Le espero en la fila cuatro. Aunque, por el momento, me conformaré con oír la música enlatada de Tutu. Un placer para mis oídos, un torrente de bienestar y felicidad producido por tanta belleza.

martes, 29 de junio de 2010

A TODA VELA


Cuando vas a partir siempre echas una última mirada, aunque, como es mi caso, regreses a los pocos días. Es la hora más taurina, las cinco de la tarde, con intenso sol y treinta grados de temperatura. Diviso a lo lejos, a pocas millas, el nuevo catamarán de mi amigo Pep, que surca el proceloso mar, pincelado de un intenso verde azulado. Ojeo con los prismáticos y lo veo pertrechado con su sombrero marinero, sujeto arnés y oprimido neopreno. Competirá en Galicia el próximo fin de semana y durante estos días de atrás le he servido de compañero de faena. Hemos estado navegando durante tres horas y media diarias. Cuando regresaba a la playa me sentía exhausto y durante la noche me costaba conciliar el sueño debido a dolores musculares, pero, al día siguiente estaba recuperado y deseaba volver a la mar. Un auténtico sacrificio de placer. Ahora, sentado en la paz que proporciona una habitación con vistas restringidas, contemplo mis heridas de guerra: una magulladura en el nudillo del dedo anular y una inflamación en la zona tibial de la pierna izquierda. Nada grave, por suerte. Navegar a vela no es sencillo, yo estoy aprendiendo rápido debido a las grandes enseñanzas de un avezado maestro. Aprendo sobre la marcha, agachado en la red del barco y contemplando las rápidas y precisas maniobras del patrón. El pasado sábado, Pep me invitó a tomar una clase práctica para patrones titulados. He de decir que fue una experiencia única y muy motivante. Participamos tres personas con un profesor. El profe, era nada más y nada menos, que Roger Ávila, tripulante del barco de clase “crucero” Castellón-Costa Azahar. En las cerca de tres horas que duró la clase, tuve el privilegio de aprender bastantes triquiñuelas sobre navegación a vela. El barco, de ocho metros y medio, no tenía nada que ver con “nuestro” catamarán, las posturas allí son más cómodas y el barco mucho más estable. Fuimos pasando, uno por uno, por “la mayor”, “el foque” y el timón, realizando todas las maniobras posibles para aprovechar el viento reinante. Cambios de rumbo, ceñidas, trasluchadas, viradas…

En esa última mirada, cuando ya te vas, aunque vuelvas a los cuatro días, recuerdas esos instantes vividos en el mar y una vez al “timón” del coche, atraviesas cientos de kilómetros, desérticos casi, y no te queda otro remedio que posicionarte a “sotavento” del mar. Ese mar, que pocas horas después, echas de menos como el amante a su amada. Anoche, cansado, no podía conciliar el sueño, después de unos días con las olas susurrándome cerca de la cama, era difícil no seguir buscando el arrullo de ese mar que intento seguir descubriendo, pero que al igual que el amor, nunca se encuentra del todo.

sábado, 19 de junio de 2010

DEDICADO A TODOS LOS QUE ESPERÁIS LOS EFLUVIOS PURIFICADORES DEL VERANO

OMNI,OMNI...AMÉN


Ciudad del Vaticano, 19 jun (EFE).- El diario vaticano "L'Osservatore Romano" arremetió hoy contra el recién fallecido escritor portugués José Saramago, al que dedica un artículo en el que lo define como un "populista extremista" de ideología antirreligiosa y anclado en el marxismo.

El día después de la muerte del literato, el rotativo vespertino de la Santa Sede publica un duro obituario bajo el título "La omnipotencia (presunta) del narrador", firmado por Claudio Toscani y en el que repasa la vida del Premio Nobel de Literatura 1998, quien fue muy crítico con el catolicismo.

"Fue un hombre y un intelectual de ninguna admisión metafísica, hasta el final anclado en una proterva confianza en el materialismo histórico, alias marxismo", reza el artículo.

"Colocado lúcidamente en la parte de la cizaña en el evangélico campo de grano, se declaraba insomne por el solo pensamiento de las cruzadas o de la Inquisición, olvidando el recuerdo del 'gulag', de las purgas, de los genocidios, de los 'samizdat' culturales y religiosos", prosigue.

El texto repasa la producción literaria del portugués, analizando también su novela "El Evangelio según Jesucristo" (1991), una obra "irreverente" que supone un "desafío a la memoria del Cristianismo de la que no se sabe qué salvar".

"Por lo que respecta a la religión, atada como ha estado siempre su mente por una desestabilizadora intención de hacer banal lo sagrado y por un materialismo libertario que cuanto más avanzaba en los años más se radicalizaba, Saramago no se dejó nunca abandonar por una incómoda simplicidad teológica", afirma el artículo.

"Un populista extremista como él, que se había hecho cargo del porqué del mal en el mundo, debería haber abordado en primer lugar el problema de todas las erróneas estructuras humanas, desde las histórico-políticas a las socio-económicas, en vez de saltar a por el plano metafísico", prosigue.

El artículo de "L'Osservatore Romano" asegura que Saramago no debería haber "inculpado, incluso demasiado cómodamente y lejos de cualquier otra consideración, a un Dios en el que nunca había creído, por la vía de su omnipotencia, de su omniscencia, de su omniclarividencia".

De estar vivo, Saramago contestaría: "Parece que alguien tendrá que tirarle un zapato a uno de esos cardenales". "Se dicen representantes de Deus en la tierra (nunca lo han visto y no tienen la menor prueba de su existencia) y se pasean por el mundo sudando hipocresía por todos los poros". "Ante el lento aunque implacable hundimiento de este Titanic que es la iglesia católica, el papa y sus acólitos, nostálgicos del tiempo en que imperaban en criminal complicidad, el trono y el altar, recurren ahora a todos los medios, incluyendo el chantaje moral, para inmiscuirse en la gobernación de los países, en especial aquellos que, por razones históricas y sociales, todavía no han osado cortar las amarras que siguen atándolos a la institución vaticana".

Descansa en paz José y no te preocupes por los que nunca morirán de hambre.

VÍCTOR FERNÁNDEZ

Mi amigo Víctor tuvo la profesionalidad de fichar por el Betis cuando el equipo atravesaba una situación muy delicada. Su reto: ascenderlo a Primera División. Desde este espacio, quiero felicitarlo por la buena campaña realizada, posicionándose cuarto , empatado a puntos con el segundo y el tercer clasificado (sólo ascienden los tres primeros). Una vez más, Víctor, has cumplido con creces. FELICIDADES Y MUCHOS ÉXITOS, en lo deportivo y en lo personal.

viernes, 18 de junio de 2010

José Saramago (Azinhaga, Portugal, 16 de noviembre de 1922 - Tías (Lanzarote), España, 18 de junio de 2010)


Creador de uno de los universos literarios más personales y sólidos del siglo XX, José Saramago supo aunar su vocación de escritor con su faceta de hombre comprometido que nunca cesó de denunciar las injusticias que veía a su alrededor o de pronunciarse sobre los conflictos políticos de su tiempo.

jueves, 17 de junio de 2010

RECUERDO SORIA


Tengo un compañero de trabajo, al que considero amigo, que es fiel lector de mi humilde blog. Cuando hablamos sobre el tema, siempre me incita a escribir sobre Soria y lo soriano. Le respondo que viajo mucho y cuando lo hago mi mente -mi cuerpo, en general- se siente más liberada, sin presión, y esa sensación es mucho más creativa que cuando uno está sometido a las obligaciones laborales. Intento explicarle, con cierto rigor, que mi tiempo libre lo disfruto a cientos de kilómetros de mi querida Soria y en esos periodos es cuando puedo dedicar más tiempo a encadenar palabras, a explorar mi interior, a ser más libre y, por tanto, a intentar crear algo digno, a pesar de no poderlo llevar a cabo tan bien como quisiera.

Hoy he recordado a mi amigo y quiero dedicarle mi nuevo texto. Me encuentro en Zamora, una ciudad que es protagonista de muchas de mis entradas y por ello, de especiales capítulos de mi vida. Mis días aquí suelen ser similares, casi siempre me gusta hacer lo mismo a las mismas horas, a no ser que haya viajado, que lo suelo hacer también, a Salamanca, Miranda do Douro o Villarrín (a jugar a golf). Hoy, precisamente, ha sido uno de esos días en los que parece ocurrir lo mismo que muchos otros anteriores. Tras comprobar que la Primitiva, sellada en el soriano Collado, no me aportaba nuevos ingresos, me permití el lujo de pasear, en un día veraniego, tras otros muchos lluviosos y desapacibles, por la calle Santa Clara. Contemplaba el new look de la románica iglesia de Santiago del Burgo cuando escuché la templada voz de un cantautor callejero que me trasportó a años atrás. Tocaba la guitarra y a veces la armónica. Tenía acumuladas muchas monedas en la funda de la guitarra, que le echaban los transeúntes al pasar, y una foto con Joaquín Sabina. Se llama Carlos Bannik y creo haberlo visto en algún sitio. Estaba situado en el lugar por excelencia de los músicos callejeros, frente a Correos, al lado de Zara, justo donde toca el acordeón mi amigo Lagutik. Dediqué la mañana a algo que no puedo hacer habitualmente en Soria a primeras horas: ver exposiciones. Visité una de fotografía y pintura en La Alhóndiga (me regalaron allí una completa revista del Gran Premio de Europa de Fórmula 1, a celebrarse en Valencia) y otra en Espacio 36, que aunque no me gustó, disfruté con la música ambiental de Madeleine Peyroux. A eso de la una, si alguien quiere encontrarme cuando estoy en Zamora sabe que a esa hora estoy allí, me acerqué a leer la prensa al Brasilia. Miguel, el dueño, me invitó a una paella. Como es habitual comí las mejores gambas con gabardina de la zona. Escuché, en una conversación que mantenían dos mujeres, con seguridad madre e hija, que la más joven decía a la mayor que había quitado el silencio de su teléfono. Pensé, ¿quitar el silencio?, eso es más fácil que quitar los sonidos. ¿Cómo se podría activar el silencio? Necesitaría saberlo. Hay momentos en mi vida en que eso sería fenomenal: activar el silencio. Puedo lograrlo en pocas ocasiones. Una de ellas cuando me meto solo en la sauna, aunque escucho, de vez en cuando, el goteo sudoroso de mi cuerpo. ¿Activar el silencio? Preguntaré a Enrique, cuando tenga la oportunidad de verlo, si él sabe sobre eso. Seguro que en la Provincia de Soria hay más de un lugar para activar el silencio y si es así, Enrique lo conocerá. No obstante, si me traduce el secreto no lo transmitiré, no vaya a ser que ustedes perturben ese reservado espacio que de existir, sin duda, estará en algún lugar de Soria.

lunes, 14 de junio de 2010

PREPARATIVOS DE UN VIAJE A AQUITANIA


Estoy preparando, con tiempo, un viaje a Aquitania. Me gusta curiosear por la red para intentar hacer algún descubrimiento que me aporte algo. Casi siempre lo logro, aunque he de decir que empleo mucho tiempo en la tarea. La gente escribe multitud de anécdotas que no suelen tener importancia para otros usuarios, al tratarse de situaciones muy personales que aportan muy poco, o más bien nada. Lo que hago es copiar y pegar más o menos todo lo que encuentro, en una carpeta especificando el nombre de la zona a visitar. Acumulo cantidad de páginas con esos datos, una especie de "síndrome de Diógenes" de información. Luego, dedicándole mucho tiempo, voy haciendo limpieza hasta convertirlo en la mínima expresión. Ayer, sin ir más lejos, releí todo lo concerniente a “restaurantes en Burdeos”. Dejé ese apartado reducido a catorce restaurantes que, según situación, carta y precio, pueden ser los más adecuados a mi perfil. Hay un poco de todo: Bistrots, comida de otros países, especialidades de Cerdeña, marisquerías, comida local, creperías, y hasta un bar de degustación de vinos, que solamente sirve vinos producidos por mujeres.
Durante esos paseos reveladores me topo con información muy variada y poco depurada, casi siempre con consejos poco recurrentes o, simplemente, faltos de objetividad. Hace unos días, encontré un documento escrito que se titulaba algo así como: “Viaje de 4 amigos, sin conocimiento de francés, por el sur de Francia”. Era muy extenso y capitulado jornada a jornada. Tras leerlo, pude comprobar que su objetivo era visitar bodegas de la zona de Saint Emilion y Medoc. Me reí con la primera anécdota de su viaje: su primera comida en el país vecino. Me impresionó el poco conocimiento que tenían sobre la idiosincrasia francesa, queriendo comparar nuestros restaurantes españoles, nuestra manera de alimentarnos, con la de allá, haciendo especial hincapié en los precios. Su manera de resumirlo no tenía desperdicio. Disfruté mucho con el capitulo dedicado a los vinos. Visitaron las bodegas más famosas del mundo y luego dedicaban gran parte de su escrito a analizar los precios de los vinos. Obviamente -por lo visto no lo sabían- los más caros del mercado. Decidieron no comprar vino en las bodegas haciéndolo más tarde en el hipermercado de turno ¿qué pensaban que el mejor vino lo comprarían a precio de “cosechero” de Cariñena? Se quejaban también de los precios de las Chambres d’Hotes. Recuerdo que se referían a ellas como pensiones con un nombre muy elegante. He de decir que en muchos momentos de la lectura me recordaron a las películas del gran Paco Martínez Soria.
Precisamente, mi segunda síntesis para un nuevo capitulo-recopilación de mi futuro viaje, versará sobre las bodegas de la zona, y, fíjense, quiero hacer el mismo recorrido que hicieron “Los 4 amigos sin conocimiento de francés”. Tengo que romper una lanza a su favor diciendo que visitaron las tres o cuatro bodegas más famosas de La Gironde. Seguiré sus pasos, pero eso sí, sin asustarme de los precios de los vinos. Por suerte (o por desgracia) los conozco antes de desplazarme hasta su lugar de producción.

domingo, 13 de junio de 2010

sábado, 12 de junio de 2010

OTRO SAMARUC


La pasada semana quedé por la noche con unos amigos para despedirme de ellos, ya que al día siguiente abandonaba Peñiscola. Los recogí en una terraza de la Plaza Santa María y nos dirigimos a Samaruc. Se trata de un local que se encuentra en la Bajada del Bufador, justo detrás de la muralla que asciende al Castillo. Suele tener música tranquila y su decoración es de influencia Thai. Es un lugar exclusivo y de obligada visita cuando se está en la “Ciudad en el Mar”. En la entrada de Samaruc un cartel indicaba que sentían las molestias pero celebraban una fiesta privada. No obstante, intentamos sentarnos en una mesa grande de la terraza. Durante la tentativa, una camarera, no demasiado educada, nos invitó a largarnos de allí. Uno de mis amigos le dijo que quería hablar con el dueño. A los pocos minutos todo se solucionó y nos sentamos en la mesa. El dueño del local nos explicó que tenían una fiesta privada para 85 holandeses. Iban a estar por España una semana. Habían venido a la boda de una pareja que vive actualmente en Barcelona. El dueño nos colocó un sombrero qué, de alguna manera, era la contraseña de los asistentes. Nos presentó al padre del novio cómo si fuésemos su familia. Desde ese momento fuimos aceptados en la fiesta. El tío de la novia se sentó con nosotros y nos explicó, en un ebrio inglés, algunas peculiaridades de su estancia en España. Poco después, cantamos todos juntos unos desafiantes fragmentos de opera y se acercaron por allí la novia, el novio, la familia, los amigos…
Hubo fuegos artificiales que los asistentes, con trajes de alta costura, disfrutaron al calor de una copa de champán. Incluso participamos como actores en una película que rodaba un profesional del séptimo arte. La música, con mezcla de melodías nuevas y modernas, la amenizó un DJ que se habían traído de Holanda. Durante todo el tiempo que permanecimos en la fiesta recordé otra noche que pasé en Ámsterdam en una celebración muy especial. Ciertamente, perdí la noción del tiempo y del espacio. Todo ello junto a la buena sintonía con los participantes, hicieron que pasara una noche mágica, tal vez por lo inesperado y sorprendente. Miré el reloj y recordé que al día siguiente tenía que madrugar para regresar a Soria. Así que me despedí de mis nuevos amigos y con el sombrero puesto entré en la habitación del hotel que me había cobijado los últimos siete días.

viernes, 11 de junio de 2010

SAMARUC


Hay un pez en la costa del Mar Mediterráneo que siempre ha provocado mi curiosidad. Tiene un nombre muy sonoro: Samaruc. Se le puede encontrar en marjales y manantiales de agua limpia, especialmente en la Comunidad Valenciana, aunque está amenazado debido a la destrucción de hábitat por la feroz especulación urbanística, hasta tal punto que se ha llegado a afirmar que sólo se le podía encontrar en tres zonas, por suerte una de ellas es el marjal-sangonera de Peñíscola, verdadero santuario para la especie. Obviamente, se le considera en peligro de extinción por la legislación nacional española (Real Decreto 439/1990) y la autonómica valenciana (Decreto 265/1994).
El Samaruc apenas llega a los 8 cm. Tiene una boca de dientes mandibulares y un color entre el marrón claro y el amarillo. Fue pieza de acuario en algunos hogares, pero la dificultad de encontrarlo, la regulación legal y la aparición de otras piezas exóticas provenientes de otros continentes, han sido los detonantes para que el Samaruc ya no se considere especie de pecera.
Afortunadamente, hoy en día, gracias, entre otros, al Centro de flora y fauna de El Palmar, se puede considerar que ha desaparecido el riesgo de extinción de la pequeña especie que constituyen los Samarucs, ya que se conoce perfectamente su biología reproductiva, criándose en cautividad sin ninguna dificultad. Gracias, sobre todo, a la regeneración o recreación de varias surgencias y puntos de agua que han resultado muy interesantes, no sólo para el mantenimiento del Samaruc sino también para la flora y las aves acuáticas.
Mi deseo es que podamos seguir disfrutando en Peñíscola de esta especie única, no sólo porque seguirá vivo, sino también como señal de que el municipio respeta las normas más básicas de convivencia entre animales y seres humanos. No hay que olvidar que de todos los ecosistemas del mundo, los humedales, son con mucha diferencia, los más degradados. Y, ese compromiso, ineludible para conservar nuestro hábitat, no sólo ha de ser un problema individual sino, más bien, de toda la sociedad, especialmente de los representantes políticos más cercanos a nosotros.

lunes, 7 de junio de 2010

EL RETOÑO DEL DIABLO


Por motivos laborales, he estado una semana fuera de casa. Siempre recuerdo, cuando estoy cansado por esas circunstancias, a Julián Marías, que en una entrevista, poco antes de su fallecimiento, contestaba al entrevistador, que tan sólo quería que en el otro mundo se encontrara como en su propia casa. Hoy, tras esa fatigosa semana, me he vuelto a encontrar en ese anhelado territorio que es el hogar, y tras una comida casera con amigos, retomaba mi sofá de anestesiantes encuentros, con la placidez de la siesta sosegada, buscando esos efectos propicios para conciliar el sueño. Estaba en ello cuando en la cadena televisiva que emitía imágenes sosegantes, o eso me parecía, tuvo la desconcertante idea de emitir la película “The Doors”, dirigida por Oliver Stone, y, aunque ya la había visto, me dejé seducir por el lullaby (arrullo) del gran Jim Morrison, el retoño del diablo.

The Doors, máximo exponente de la psicodélica de los años 60, irrumpió en el panorama musical en 1965. En 1967, siendo número uno en USA, aterrizan en Nueva York y comienza una ascensión que culminó en julio de 1971 con la muerte en un hotel de Paris de su líder. La película, biográfica, describe la anárquica carrera de Jim hacia la autodestrucción puntuada por escándalos y arrebatos de ira y de pasión que lo abismó en un mundo de sexo, alcohol y drogas.

Entre sus temas se encuentra “The End”, para mi gusto uno de los mejores. Espero que sea de vuestro agrado en esta tarde, para mí, de reencuentros y palpitaciones por recobrar esos instantes que nos aportó una de las leyendas de la música moderna.