martes, 28 de junio de 2011

sábado, 25 de junio de 2011

MARILUZ ARREGUI EXPONE EN EL AEROPUERTO DE PAMPLONA

Mariluz Arregui tiene un gran don para la  percepción visual (con todos los registros correspondientes)  y poder trasladar o plasmar esa particular belleza,  con  buen ojo y mejor sensibilidad,  a la tarjeta de su cámara fotográfica, con la particularidad de ser tan modesta (la cámara) como lo es ella misma.  Eso es lo que hace más interesante aún su trabajo. Hay veces -en el análisis de cada una de sus instantáneas queda reflejado- que no basta con tener la mejor "máquina" sino con describir de manera precisa un instante que esté inspirado por las LUCES y las sombras. Mariluz, de "altos vuelos" ahora, en estado puro,  deleitará a todas esas personas que por distintas razones se encuentren en el aeropuerto de Pamplona.
Mariluz, siempre has sido un cielo, mucho más ahora, tan cerca de las nubes... y de las ESTRELLAS. Enhorabuena.

¿SOY ESPAÑOL?

Peñíscola. Primera tarde de verano. Me encuentro en un hipermercado de una conocida cadena nacional. He hecho la compra y para que me cobre la cajera le facilito mi tarjeta de crédito y el DNI. La señorita al darme el tique de caja me pregunta si entiendo el español. Tiene mi carné de identidad en su mano derecha. Le contesto que no sólo entiendo el castellano sino que también lo hablo, añadiendo -“es más, soy español, como puede comprobar en mi carné de identidad que tiene en su mano”. Me explica algo sobre la factura y me devuelve la tarjeta y el DNI. ¿En qué coño estaría pensando la cajera? Imagino que habrá comprobado mi identidad al pasar por la maquinita la tarjeta ¿no? Salgo de allí con una amplia sonrisa. Surrealismo del tipo de las películas de Paco Martínez Soria y compañía. No cambiamos.

viernes, 17 de junio de 2011

ECLIPSE EN LA SIERRA SANTA ANA

Hacía mucho que no subía al parque del Castillo por la noche. La luna llena, eclipse incluido, fue la culpable de que lo hiciera. Retrocedí  en el tiempo y calculé que unos quince años atrás estuve en el mismo lugar, el día de San Lorenzo, viendo las lágrimas que a modo de estrellas fugaces iban descendiendo luminosamente del cielo. Anoche lo hice sosegadamente pero entonces nos juntamos seis o siete amigos,  subimos, con cierta dificultad, al tejadillo que forma parte de la piscina  con una nevera cargada de hielos y cervezas. Recuerdo que disfrutamos de lo lindo con grandes dosis de humor y alguna que otra estrella fugaz que veíamos tumbados con los ojos inundados de lágrimas por las constantes risas.

Anoche, una de esas noches cálidas, sin viento, sin humedad, se congregaron en el lugar, situado a mil cien metros de altitud,  centenares de personas. Parecía una peregrinación. El lugar, bastante oscuro, es  idóneo para disfrutar de los caprichos nocturnos de la naturaleza. A las 22,45 horas apareció luna tras la poética Sierra de Santa Ana y el bullicio se incrementó. La luna aparecía ocre con nubes negras por delante pero a medida que iba ascendiendo las nubes desaparecían. Una vez que empezó a reflejarse de nuevo la luz del sol en ella, de izquierda a derecha, el espectáculo fue incrementándose. Por debajo, se apreciaba nítidamente la ermita de San Saturio y las luces del paseo que acompaña al Duero. En otro sentido, la visión de la ciudad iluminada acompasaba la tranquilidad existente. De regreso a casa, de reojo ya que iba conduciendo, pude ver la luz azulada del puente de hierro por el que atravesaban  los trenes en otros tiempos menos modernos pero más prometedores para la ciudad.

La alegre y festiva música de Norton favoreció mi retorno  mientras pensaba y daba forma a lo que será la semana de vacaciones que hoy empieza. Rosa y Jesús, mis amigos malagueños, me esperan para cenar. Estoy deseando verlos. Salud.
Foto: VIAJEROS.BLOG

lunes, 13 de junio de 2011

Madeleine Peyroux - The Things I've Seen Today (Live in the Bing Lounge)



"Standing On The Rooftop", nuevo disco de mi querida Madeleine.

CEREZAS EN EL MADERAL


A “El Maderal” , desde Zamora ,se puede ir por dos caminos diferentes. La primera vez que me desplacé hasta allí, hará  unos seis meses, utilicé la autovía que une Zamora con Salamanca, un poquito antes de entrar en la provincia charra hay que tomar un desvío.  Cuando conocí a los componentes del Club de Golf  del pueblo me aconsejaron hacer la vuelta por Arguillo  y pasar por Gema. Desde entonces, he vuelto cinco o seis veces, utilizo esa carretera. Hay que atravesar varios pueblos con sus respectivas   restricciones de velocidad a 50 kilómetros por hora pero me distrae mucho más que la autovía, el paisaje es más versátil  y, además, ahorras unos cuantos kilómetros. Desde el coche voy analizando posibles fotos pero como siempre voy con prisa nunca logro hacerlas.  Al ser  tiempo de las cerezas diviso muchos cerezos plagados de fruta con largas cintas de color metálico para ahuyentar a los pájaros.  El pasado sábado, jugando allí, uno de los socios del club  me dijo que había cogido 40 kilos.  Qué barbaridad. A mi me encantan las cerezas y como en uno de los hoyos del campo hay un cerezo, cuando paso por allí robo alguna para comerla. Decía un paisano que este año son sabrosas pero muy pequeñas  ya que ha helado poco.

Cada vez que voy por allí conozco a nuevos amigos. Son personas muy amables y con gran sentido de la amistad. Por   esta  época el pueblo  se va animando. Aunque tiene muchas casas la mayoría están vacías en invierno, algo habitual en Castilla. Sin embargo, parece que nunca se aburren. Ese sábado eché en falta a mi amigo Diego. Raimundo me dijo que tenía una cata de vino en su casa.” El Maderal” forma parte de la comarca zamorana de Tierra del Vino y Diego, de manera artesanal,  produce vinos blancos y tintos para  consumo propio.  A última hora pude saludarlo, iba acompañado de gente que venía de la cata. Quedé con él para jugar al día siguiente, domingo.

El domingo, tras atravesar los mismo paisajes pero con distinta luminosidad,  jugué con Diego, Mundo y otros dos compañeros. Fue una amena y técnica partida (no diré mi resultado). Cuando finalizamos, Diego me invitó a su casa para probar su vino. Me explicó cómo hacían la cata. Se habían juntado 35 personas y analizaron 19 vinos blancos.  Me enseñó el tipo de documento que utilizan para evaluarlos. Analizan cuatro o cinco apartados: color, olfato, gusto… con un tope de puntos para cada apartado. Al final contabilizan los de cada catador y establecen el vino ganador de la cata.   El vino de Diego quedó tercero. Buen resultado. Sin embargo, estaba triste ya que el vino ganador tenía un sabor dulzón y, según me dijo, es más agradable al paladar, más fácil de convencer que los secos. Buen vino para acompañar un dulce pero no para comer. Probé los dos. Primero el de Diego, excelente. Luego el ganador, también excelente. No pude quedarme todo el tiempo deseado, había quedado a la una en Zamora con unos familiares.

Ya por la noche, estupenda por cierto,  me despedí de Zamora en el castillo, rehabilitado hace pocos meses. En su interior tuve la suerte de ver al grupo indie-pop portugués “Norton”, dentro de la tercera fase de “Zamora Suena”  que coordina como nadie mi amigo Boris, todo un lujo para la ciudad y que está haciendo mucho por educar a la población en la música indie de calidad, a fuerza de mucho trabajo, más ilusión y nada de dinero.  Desde aquí mi reconocimiento, una vez más.



El Maderal 1973. Foto: Pedro Matías

viernes, 10 de junio de 2011

BAHÍA DE SANTANDER SIN BARRERAS

Me gusta disfrutar   los domingos por la tarde del paseo marítimo de Santander. La gente está relajada leyendo un libro,  paseando al perro o, simplemente,  disfrutando de la vista de la bahía.  El pasado domingo iba receloso  por todo lo que había leído  en relación a  la barandilla que están instalando  próxima al mar, justo encima de los norays  envejecidos  donde se ataban los gruesos cabos   de los barcos que allí atracaban.  Yo creo que ya había visto la nueva baranda de la grúa de piedra en una visita anterior a mi ciudad, por lo que no me llamó tanto la atención la que ya han montado desde el  inicio del Club Marítimo hasta los pequeños  “raqueros” , que describía Pereda, lanzándose  al mar en busca  de algunas perrucas, ni tampoco el trozo que  está por delante del bar de donde salen  las lanchas de “Los Reginas”.   Estoy en contra de  cualquier artilugio que instalen en ese lugar tan representativo  de la ciudad y que atente contra las vistas hacía el mar y la montaña, aunque he de decir qué , dentro de lo que cabe,  son bastante disimuladas. Cierto es qué, pensé, serían barandas menos finas, pintadas en blanco y de un material menos estético, por lo que no me disgustaron del todo.  Aunque, vuelvo a repetir que prefiero el muelle vacío de impedimentos diversos.
 Hablando sobre el tema con mi familia nos preguntábamos si muchos paseantes habían caido al mar en ese lugar. Alguien decía que como mucho habría caído algún coche pero que sería por su culpa ¡claro¡ ya que la carretera pasa a bastantes metros de la bahía.
Rechazo, al igual que muchos ciudadanos santanderinos, las barandillas instaladas en el muelle Calderón (una balaustrada que ya ocupa 124 metros) y me uno a los colectivos que luchan por una bahía, un muelle, sin barreras.

miércoles, 8 de junio de 2011

SIN COMENTARIOS

Tomado prestado de mi querida "campurriana".

lunes, 6 de junio de 2011

FIRMAS



He estado ejerciendo mi trabajo, durante unos días, fuera de mi centro laboral. El día que me reincorporé, estando en clase  con mi compañera de aula,  nos llamó al pasillo la coordinadora técnica. Nos explicó que había encontrado encima de la mesa de su despacho un escrito que nos enseñó en ese instante.  No estaba bien redactado pero se entendía. Al final del escrito figuraban 23 firmas que correspondían a todos nuestros alumnos de mañana y tarde.  Cada nuevo curso escolar todos los educadores vamos rotando de clases. Los firmantes solicitaban a la coordinadora nuestra continuidad en su clase para el próximo curso. Tanto mi compañera como yo  intuíamos algo al respecto, sin embargo, siempre hablaban de hacer una huelga pero nunca de redactar un escrito y firmarlo. Al leerlo nos sentimos orgullosos. Algunos de esos 23 chicos y chicas no sabe escribir, sin embargo, los que sí saben habían firmado con el nombre de los otros. En más de 30 años que llevo en mi puesto de trabajo nunca había pasado nada parecido. El aula que ahora ocupo está compuesta por los más inteligentes  y se defienden mejor que los más indefensos psíquica y físicamente.  Seguro que los que necesitan más apoyos también piensan lo mismo de sus profesores y quieren que se queden a su lado, nuestros chicos no son favorables a los cambios. Nuestro trabajo es duro, muy duro muchos días, sin embargo, esas pequeñas anécdotas hacen que te sientas necesario y querido . Besitos agradecidos a los 23 cuando el curso va finalizando, pero, con todo el dolor de nuestro corazón, el curso venidero  tendremos que emigrar a otra clase. Seguro que a vuestros nuevos profesores les tendréis el mismo afecto que a nosotros.

viernes, 3 de junio de 2011

LA AMISTAD

Tras varias jornadas sin escribir, vuelvo a hacerlo. Desde la última vez que publiqué una entrada en mi blog han pasado muchas cosas, tanto en mi vida personal como a nivel general. Por  suerte, puedo relajarme por fin. Anoche rendimos homenaje a José Antonio García Romero, cita ineludible en mi agenda y que ha dado por culminada una etapa personal de intensas jornadas laborales y retos ineludibles. 
Esta misma tarde vuelva a Santander, a mi tierra, recobrando una libertad que había estado condicionada durante estas dos últimas semanas. Llevo 35 largos años regresando a Santander, contando los días entre un viaje y el siguiente. Se hace duro cuando echas en falta a las personas que han marcado tu vida (y siguen haciéndolo), los paisajes indiscutiblemente bellos, las imágenes que te hacen retornar a la niñez, ese mundo que envuelve muchos de tus sueños.  
Durante las semanas pasadas no he perdido de vista ese movimiento urbano que me ha devuelto la ilusión por cambiar este mundo tan deshumanizado. Me encanta que los jóvenes se muevan, persigan objetivos. Soy feliz con tan sólo pensar que lo establecido se tambalee. Algo está cambiando y el tiempo, ese espacio que marca nuestra existencia, será quien nos lo demuestre. No podemos seguir así. No podemos permanecer ni un minuto más aguantando a esa caterva de inútiles que son los políticos. Tenemos que inventar algo nuevo. Establecer nuevos métodos para elegir a nuestros representantes y, sobre todo, cambiar las caras de siempre.  Necesitamos savia nueva, sabia joven y, por eso,  las nuevas generaciones, las mejores preparadas de la historia de España (no sólo hay perroflautas y ni-nis en la juventud), son las que tienen que marcar el destino de nuestra sociedad. Pero para ello no hay que detenerse, hay que actuar con contundencia y marcar las primeras bases. En ese aspecto, en la elaboración de conclusiones que lleven hacía el paradigma de un mejor estado general en todos los aspectos, es donde noto  que están tardando. A pesar de ello, cuentan con mi apoyo incondicional. 
Durante la pasada noche, en el acto de homenaje a Toño en el Restaurante Trashumante de la capital soriana, tuve la suerte de compartir momentos entrañables con su familia, sus amigos y los miembros de la Junta Directiva de Alcer. Sin embargo, cuando todos los asistentes escuchábamos la voz de Julia Herrera declamando mi poesía, escrita para la ocasión, recordé aquellos momentos  que vivimos junto a él en la exposición del Palacio de la Audiencia. Recordé  a todos aquellos amigos (entre los que me escribieron para unirse al acto la propia Julia, Mariluz Arregui y Andrés Ñiguez) con los que disfrutamos de la amistad. Estuvieron presentes físicamente: Lucía, Lourdes, Andrés Soto, María, Carlos Martínez (alcalde de Soria), Pedrojo; pero también,  Rufi, José Carlos, Ángel, Julia (brillante en la interpretación), Mariluz, Andrés, Abdul, Pere… Muchas cosas pasaron por mi cabeza en esos casi cuatro minutos en los que sonaba la voz de Julia, pero sobre todo, eché en falta a un amigo que no estará jamás. Momentos emocionados que quiero ahora compartir con todos nuestros amigos comunes, NUESTROS AMIGOS. Gracias por estar ahí.