jueves, 28 de febrero de 2013

EXPOSICIÓN DE HAMAYA Y YAMAMOTO

Hamaya y Yamamoto, dos deslumbrantes fotógrafos japoneses de principios del XX, serán los portagonista de a muestra, que organiza, del 26 de marzo al 25 de agosto, el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles (EE UU).

miércoles, 27 de febrero de 2013

MANUEL VIOLA EN LA GALERÍA CORTABITARTE DE SORIA


 He tenido el placer de recibir de la  "Galería de Arte Cortabitarte" de Soria invitación para la inauguración de una exposición muy esperada. VIOLA “Universos de luz”. Tendrá lugar el próximo viernes, día 1 de marzo, a las 8 de la tarde.



Manuel Viola

Zaragoza, 1919 - El Escorial, Madrid, 1987
Cuadro blanco y negro, 1960
Cuadro blanco y negro, 1960
Fue en los años cincuenta cuando su pintura se «fijó»; fijándose, al fin, su nombre artístico: Manuel Viola. Cuadros como La Saeta (1958) le condujeron a El Paso.
Por aquel entonces él era, formalmente, el más vehemente de nuestros expresionistas abstractos. El trasfondo, sin embargo, seguía siendo el mismo de antes. Han sido frecuentes en la pintura de este pintor culto —más culto de lo que daban a entender sus apariencias broncas o su afición al folclore— los homenajes a poetas y pensadores de la tradición en la que se inscribía, incluidos —en eso se diferenciaba de la mayoría de sus ex–compañeros del período francés— nuestros místicos. Aunque su propia pintura parece más cercana a la de un Vedova, en 1959 pintó un Homenaje a Rothko: a Rothko, el más místico de los pintores norteamericanos.
Viola, que era un tipo formidable, no fue amigo de encerrarse siempre
 en el «castillo interior», y la prueba son sus incursiones en temas con los que otros pintores no se atrevieron, como los toros, el flamenco, las peleas de gallos o la revolución cubana. En eso fue muy español, pero lo fue todavía más en su afición a cierta gama colorista. Su pintura, dijo Moreno Galván, «es el fantasma del tenebrismo o, mejor dicho, el del realismo español del siglo XVII». En este cuadro fulgurante, donde se contraponen un fondo negro y una suerte de hoguera blanca, algo de eso hay.
Juan Manuel Bonet



Catálogo del Museo de Arte Abstracto Español (Fundación Juan March), Cuenca.

lunes, 25 de febrero de 2013

SONY ZAMORA


El sábado tuve la suerte de visitar la tienda de Sony en Zamora en la calle Lope de Vega. Quiero comprarme un walkman MP3 que sea resistente al agua y después de comprobar la oferta de esos pequeños aparatos que comprimen el audio digital , me he decidido por el Sony W252 que tiene forma de auriculares y no  tiene cables.  Es ideal para hacer deporte y para disfrutar de la buena música en el  jacuzzi y la sauna. Es algo caro pero en mi caso estoy seguro que a la larga me resultará más económico que los que he tenido hasta ahora. En dos años he adquirido dos, un MP3 y un MP4, que se han deteriorado por el mal uso que he dado a los aparatos. Ciertamente, los cables siempre han sido un problema cuando corro o hago strider, con las zancadas acaban enrollándose y son un verdadero incordio. En la sauna siempre han funcionado correctamente pero, por lo visto, la humedad les ataca hasta dejar de funcionar. El caso es que el Sony W252 es mi solución. Además, se carga en tan solo 180 segundos.
Soy fiel a la tienda Sony de Zamora por un motivo muy especial. Hará unos diez años, me encontraba en una de esas playas idílicas que forman parte  del volcánico  parque natural Cabo de Gata, concretamente en la del Monsúl. Había pasado 6 días por la zona y decidí, el último día, llevar mi videocámara nueva para grabar la gran duna y los rincones de la playa. Cuando estaba en una esquina, tropecé y caí, junto a la videocámara, a la arena. Tuve una sensación horrible y la seguridad de qué mi cámara era ya inservible. A los pocos minutos del accidente recibí una llamada familiar dándome una terrible noticia. Poco más tarde emprendía viaje hacía el norte de manera apremiante.
Con el paso del tiempo consulté en la tienda Sony si existía alguna posibilidad de arreglo de mi videocámara. Una señora muy atenta me pidió que se la dejara para que la viera el técnico que era “un chico muy joven y con muy buena mano”. Efectivamente, unos días más tarde, con mucha paciencia y buen hacer, recibí la videocámara arreglada.  He vuelto alguna vez a la tienda y siempre les recuerdo la proeza que hicieron en su día al arreglarme aquella, entonces, nueva y flamante videocámara.
Pues bien, el sábado estuve allí otra vez y me atendió el joven que se encargo del arreglo, ahora diez años más “veterano” que en aquella primera ocasión. Me enseñó novedades sobre cámaras con lentes intercambiables y espejo traslúcido, la revolución de Sony, con resolución de 24,3 megapilxeles efectivos y una capacidad de respuesta ultrarrápida.  Luego hizo lo propio con unas minúsculas videocámaras creadas para la aventura, resistentes al agua -pueden descender a 60 metros-, con Wi-fi incorporado, etc.  Al despedirme, no pude menos que decir al dependiente que siempre que hablaba con él aprendía un montón. Dentro de 15 días podré disfrutar de mi W 252, así que volveré por allí  y le recordaré su profesionalidad con mi vieja (y muy querida) videocámara Sony.

 

jueves, 21 de febrero de 2013

HISTORIAS DE LAS DOS ESPAÑAS


Mi abuela siempre me contaba historias y anécdotas ocurridas durante la posguerra  Viviendo en Corbán, veía como llegaban camiones para trasladar a algún lugar, desconocido para ella, a vecinos suyos que nunca más volvería a ver. Y, aunque nunca tomaron partido por ninguna de las “dos españas”, mis abuelos tenían miedo, ocurrían demasiadas cosas a su alrededor y, además, un hermano de mi abuela había sido oficial de la CNT, del bando republicano,  durante la guerra, y permanecía encarcelado. Ella recordaba con pena a sus vecinos desparecidos, refiriéndose a ellos, casi siempre, por el mote con el que eran conocidos. Cuando lo hacía se emocionaba y le caían lágrimas gigantescas de sus pequeños ojitos escondidos tras unas lentes excesivamente gruesas.
Pasado el tiempo, una vez al año viajábamos a Palencia a ver a su hermano, que tras  varios años de cárcel lo desterraron fuera de los limites de su provincia. Vivía en Palencia, en una casita pequeña junto a su esposa, una de esas casas de barrio construidas en la época franquista que  eran decoradas con aquel horrendo escudo a base de yugo y flechas. Cuando me levantaba el domingo, Tíolegario estaba viendo el concierto de música de la UHF, entonces en blanco y negro. Fue mi primera relación con la música clásica y creo que fue en aquella casa palentina donde realmente me enganché a ese tipo de música que tan poco había escuchado por  entonces.  Era niño y descubría en él a un personaje carismático, sencillo y muy cariñoso. En casa siempre se habían referido a él  como una persona que había perdido la guerra y tenía que pagar el peaje por ser del otro bando. Me pareció siempre una persona culta, solitaria, que tenía la cabeza llena de ideas personales… y mucha tristeza en su interior.

Muchos años más tarde de aquello, han pasado ya más de cuarenta de aquella época triste y gris, he acabado de leer un libro de esa romántica guerra (así la definieron en algunos lugares de Europa). Es recomendable ya que se trata de una novela basada en hechos reales de una zona del estado español, concretamente de León. Se titula AYER NO MÁS y la firma Andrés Trapiello en la editorial Destino. Un niño presencia el asesinato a sangre fría de su padre en los primeros años de la guerra. Setenta años más tarde reconoce en la calle a una de las personas que participó en aquel sangriento episodio…
Leyéndolo me han venido a la mente aquellas escenas que siempre contaba mi abuela y que son tan similares en la novela. Ahora, reposada su lectura, analizo aquella parte de la historia más agitada de España y siento pena por todas las familias, que al igual que la mía, sufrieron muertes, persecuciones, cárcel y, sobre todo, revanchismo. Sometidos en la actualidad a una de las mayores crisis nacionales después de aquella que supuso la guerra civil y su larga posguerra, quiero suponer que nada ni nadie podrá llevarnos a otra guerra fratricida. Sin embargo, muchas veces  pienso que necesitamos urgentemente una revolución pacifica que aparte a toda esa gentuza que se encuentra agrupada en torno a los partidos políticos, la banca, los sindicatos, las ordenes religiosas y las grandes fortunas.  Espero que muy pronto pueda leer otro libro que hable de esa revolución y, por encima de todo, la haya podido vivir activamente. Soy optimista.

sábado, 9 de febrero de 2013

TOM TOM CLUB



Toca bailar. Hacía mucho tiempo que no escuchaba algo tan bailable. Suelo escuchar BBC 6, la cadena inglesa en la que se basó nuestra Radio 3, aunque, por desgracia, aquella radio que siempre escuché, ahora atraviesa momentos política y técnicamente, desde mi punto de vista, incorrectos. Pero, bueno, siempre nos quedará el Reino Unido."God Save the Queen". 

viernes, 1 de febrero de 2013

MI AMIGO CANADIENSE




Antes de acudir al concierto que daba Barzin en Zamora el día     15 de mayo de 2010          estuve indagando en internet sobre el cantante canadiense. Me sonaba, pero sólo de nombre, casi con seguridad porque había visto información de la Sala Berlín sobre él. Sentí un flechazo al escuchar unas cuantas canciones en mi ordenador y fui muy animado al concierto sabiendo que era de mi agrado.   Cuando comenzó a tocar la guitarra y luego a cantar la sala permaneció silenciosa, algo similar a lo que sucede en los conciertos de música clásica. Los temas que tocó correspondían a su último disco “My life in rooms”, bastante introspectivo y minimalista, puramente melancólico. Cuando finalizó su concierto, Boris (dueño y alma mater de Sala Berlín) me presentó a Barzin, salimos a la calle para que pudiera fumar y estuvimos conversando unos quince minutos. Me pareció un tipo muy sencillo, tranquilo, cálido, amable y, sobre todo, observador. Hablamos de mi tierra, Santander, precisamente venía de allí, había tocado el día anterior en el “Café de las Artes” de la calle Marqués de la Hermida. Me dijo que le había gustado mucho la ciudad y que estaba encantado de su gira española que acababa, precisamente, en la Sala Berlín. Compré dos de sus discos y, desde entonces, me han acompañado en viajes y en momentos que uno necesita tranquilidad. Cada vez que los escucho me parecen más íntimos,  más personales… siempre hablan de amores perdidos, confesiones intimas, amistades que no pudieron ser, tiempos felices y, cómo no, las heridas que provocan las rupturas.
El otro día, después del concierto de I Am Dive en la misma sala zamorana, pregunté a Boris por  Barzin. Me respondió que estaba de gira europea. Cuando pude conectarme a internet hice una búsqueda relacionada con su gira y, efectivamente, se encontraba por tierras italianas. Como somos amigos en el Facebook le envíe un mensaje privado para animarle con su gira y preguntarle cuándo tenía pensado venir a nuestro país. Al día siguiente me respondió lo siguiente:
“Thanks for your message Luis.I hope to come back soon.I do love your country very very much.Hopefully I can finish the new albumsoon so I can tour.Take good care”.
Barzin.
Ahora, sólo deseo tener en mis manos lo nuevo de Barzin, ha de ser excelente, como todo lo que hace. Gracias, Barzin, espero verte pronto.