lunes, 26 de agosto de 2013

CONOCÍ A LA MAGA


Relato corto con el que he participado en el II CONCURSO DE RELATOS "GAYA NUÑO"



CONOCÍ A LA MAGA


Y lo dije muy ufano: conocí a la Maga. Me preguntaba cuando estuve en Paris ¿encontraré a la Maga? Busqué y rebusqué hasta que di con ella. Distinguí su delgada silueta en el Pont des Arts; en la rue des Lombards antes de cruzar el Pont Saint-Michel; sentada en un poyo  al lado de un clochard junto al río. Y descubrí que le gusta el amarillo, que su pájaro preferido es el mirlo, su hora la noche, que es muy alegre y que sufre, sufre mucho… siempre ha sufrido. No nos encontramos, evidentemente ella  no me conoce, sin embargo, para mí era fácil verla, sólo tenía que cerrar los ojos y visualizar sus formas, al lado de estrellas amarillas moviéndose en el universo, helechos mágicos, espejos de ceniza y sus zapatos rotos de tanto pasear junto al Sena.

ABOLICIÓN DEL TORO DE LA VEGA


ESCRITOS EN LA CRESTA DE LA OLA se une a la petición para abolir la salvajada que supone el Toro de la Vega en Tordesillas.

Sr. Presidente, una sociedad civilizada es aquella que avanza atendiendo a la conciencia ética de los ciudadanos.
La ciudadanía española y la mayoría de países se están manifestando contra el salvaje acto que cada año se ejecuta en Tordesillas con el nombre de Torneo del Toro de la Vega, todos sabemos que el reglamento de lo que llaman torneo, no evita la mas brutal barbarie con el toro, como ejemplo la larga y dramática agonía del toro Afligido en 2011 apuntillado repetidas veces con un destornillador, y la edición del Torneo de 2012, declarada nula por incumplir sus propias normas, lo que no evitó la tortura y muerte, fuera del recinto, del toro Volante. 
El comportamiento atroz con un animal por diversión, no puede ser justificado ni por tradición, ni por interés turístico, el mundo entero está escandalizado con esta macabra fiesta española.
Este año, queremos creer que en respuesta a todas las firmas recogidas en esta campaña iniciada el 24 de junio de 2012 y las protestas masivas ciudadanas en todo el mundo, usted ejerza su poder en un acto que le dignifique, extirpando de raíz esta barbarie. Usted y nosotros este año vamos a llegar a tiempo, vamos a dar un paso hacia la ética, la moral y la verdadera cultura de esta época, aboliendo las prácticas crueles de antaño como es el Toro de la Vega y sustituyendo tal evento por otras alternativas acordes a esta sociedad civilizada y moderna. THE WORLD IS WATCHING ...

Atentamente, una ciudadana española.
Pepi Vegas.

ABOLICIÓN. Página para difundir la petición. 
http://www.facebook.com/ABOLICION.pepivegas

sábado, 17 de agosto de 2013

CHICA CON LIBRO Y SOMBRERO


Había que combatir ese calor de agosto y muy pronto me acercaba a la playa para bañarme y leer un poco tomando el sol de primeras horas. Antes, había quebrado todos los protocolos de la intimidad, ocultándome tras mis prismáticos, intentando descubrir a una chica de aspecto teutón que días atrás se mostraba cautivada por un libro excesivamente grueso en páginas. Eran las nueve de la mañana y allí estaba, en el mismo lugar de días anteriores, pero curiosamente no leía, se encontraba de pie, de espaldas al mar, cuando de repente, comenzó a desplazarse a su izquierda con pasos acompasados, cabeza alta y mirada al frente, hombros hacía atrás, empujando su pelvis levemente hacía adelante, sin encorvarse. Era una modelo desfilando por una  pasarela efímera, temporal. Cuando me acerqué a su lado estaba ya tumbada en su silla capturada por la  lectura. Tenía curiosidad por conocer lo que leía, nunca había visto a nadie tan cautivado por un libro, así que me metí en el mar y, disimuladamente,  salí justo enfrente de la chica blancuzca. Leía un libro que se titula “Temor del hombre sabio”. Con el paso de los días su cuerpo se volvió de un color similar al de los  cangrejos, las páginas avanzaban de manera rápida, mientras su sombrero de rafia, sus gafas de sol abatidas  y su piercing en la nariz seguían en el mismo lugar.   Una mañana, fisgando con mis prismáticos no pude dar con ella. Bajé a la playa buscando el lugar en el que siempre se encontraba aquella modelo paliducha, tirando a rosáceo, pero no estaba. Su libro, sus posturas, su movimiento de piernas, el piercing, las gafas, el sombrero, habían desparecido. Durante todo el día seguí explorando la playa con los prismáticos pero no había rastro de aquella familiar estampa de esos  días de agosto. Tal vez ahora haya terminado su libro y esté desfilando en cualquier punto del planeta. Sin embargo, siempre quedará su recuerdo en aquel lugar de la playa que, durante unos días, fue propiedad suya.

miércoles, 7 de agosto de 2013