QUINTO DÍA. 4 DE NOVIEMBRE DE 2026
Amberes · Malinas · Lovaina
De los canales holandeses a las ciudades históricas de Flandes
La noche fue de navegación, después de zarpar del puerto de Róterdam a las 20:00 del día anterior. Estuve entretenido durante un par de horas contemplando el paisaje desde mi camarote, sentado en la terraza francesa y con las luces apagadas, disfrutando de la tranquilidad y de las vistas nocturnas.
Hacia las 00:00 me quedé dormido, aunque volví a despertarme con los ruidos y movimientos provocados por el paso de la primera esclusa. A las 04:15 ya navegábamos por aguas belgas y, finalmente, a las 07:00, el barco atracó en el puerto de Amberes.
Malinas: la ciudad de los apagadores de lunas
Hubo que madrugar más de la cuenta para visitar Malinas (Mechelen). A sus habitantes se les conoce como Maneblussers, que significa «apagadores de lunas».
El sobrenombre procede de una curiosa leyenda: una noche, alguien observó un resplandor rojizo en la torre de la catedral y creyó que estaba ardiendo. Rápidamente, los vecinos acudieron con cubos de agua y escaleras para apagar el supuesto incendio. Al llegar, descubrieron que no había fuego: era simplemente la luz de la luna que, filtrándose entre la niebla, iluminaba la torre. ¡Una falsa alarma que pasó a la historia!
Durante la visita recorrimos el centro histórico y tuvimos ocasión de presenciar un ensayo de música de carrillón. Malinas es famosa internacionalmente por su tradición de campanas y por sus maestros carillonistas, auténticos especialistas en este peculiar instrumento musical.
También caminamos sobre el río Dijle, que atraviesa el centro histórico. Un paseo de madera permite recorrer parte de su cauce prácticamente a ras del agua, contemplando las antiguas fachadas desde una perspectiva diferente.
Por supuesto, tampoco faltaron la Grote Markt, su plaza principal, y la impresionante catedral.
Lovaina: universidad, historia y cerveza
Después nos desplazamos hasta Lovaina (Leuven), otra de las ciudades con más personalidad de Flandes.
Comenzamos la visita por el Gran Beguinaje, un precioso conjunto de callejuelas, puentes y casas antiguas donde vivían las beguinas, mujeres que llevaban una vida religiosa en comunidad sin necesidad de ingresar en conventos tradicionales. Hoy está reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Pasear por sus calles es como hacer un pequeño viaje a la Edad Media.
Lovaina es una ciudad universitaria con mucho carácter, famosa por su cerveza, sus edificios históricos y su animado ambiente estudiantil. Su universidad, fundada en 1425, es una de las más antiguas de Europa.
«Lovaina es una ciudad donde la historia se estudia en sus universidades, se contempla en sus fachadas y se celebra en sus cervecerías».
Continuamos recorriendo distintas zonas universitarias, la Grote Markt, la animada Oude Markt y el magnífico Ayuntamiento, cuya fachada se encontraba en obras de restauración.
Para terminar la visita, nada mejor que sentarnos en una cervecería y tomar una Stella Artois, la cerveza más emblemática de la ciudad, donde nació esta conocida marca.
Regreso a Amberes
Emprendimos el regreso en autobús hacia Amberes, aunque la vuelta tuvo su pequeño inconveniente: un considerable atasco a la salida de Bruselas que alargó bastante el trayecto.
Un día intenso, de madrugón, navegación, campanas, leyendas medievales, universidades y cerveza belga. Flandes nos había mostrado dos ciudades con mucha historia y personalidad.

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