domingo, 30 de diciembre de 2018

ABEL ANTÓN

Con Abel Antón en Trastevere -Roma-. Septiembre 2018

Palmarés de ABEL ANTÓN  

  • 2 veces Campeón del Mundo de Maratón
    • Atenas 1997 2h13:16.
    • Sevilla 1999 2h13:36.
  • Medalla de Oro en 10.000 metros en el Campeonato de Europa de Helsinki (1994)
    • Helsinki 1994 28:06.03
  • Medalla de Bronce en 5.000 metros en el Campeonato de Europa (1994)
    • Helsinki 13:38.04
  • Medalla de Plata en 3.000 m en el Campeonato de Europa de Pista Cubierta (1989)
    • La Haya 1989 7:51.88
  • Primer puesto en la superliga en la prueba de 10.000m Praga 1987)
    • Praga 1987 28:46.65
  • Tercer puesto en la superliga en la prueba de 5.000m Roma 1993
    • Roma 1993 13:31.25
  • Medalla de Bronce en los Juegos del Mediterráneo en la prueba de 5.000m Latavkia (1987)
    • Latakia 1987 13:48.26
  • Medalla de Oro en el Campeonato Iberoamericano en la prueba 5.000m La Habana (1986)
    • La Habana 1986 13:49.76

WINTER BLUES



He pasado una semana en Levante aprovechando las festividades navideñas. Ha sido una semana tremendamente luminosa, con un sol prácticamente despejado de nubes, y un mar tan sereno que más que mar parecía un lago o un embalse.  A finales de diciembre se agradece tomar el sol, el cuerpo recibe vitamina D, estimula las defensas y, sobre todo, produce una sensación de bienestar que hace sentir el lado positivo de la vida.
Hace años se describió una alteración afectiva estacional (“Winter Blues”) que afecta a cerca del 10% de la población, casi al doble de mujeres que a los hombres, y que se caracteriza por la aparición de síntomas depresivos en verano que desaparecen al llegar el buen tiempo. En un estudio realizado por el Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Basurto los síntomas ocasionados por dicha alteración son los siguientes:
Disminución de la actividad física (96%); tristeza (96%); ansiedad (96%); aumento del tiempo de sueño (76%); dificultades laborales (84%); aumento del apetito (65%)…
El tema, por tanto, es serio. Personalmente no creo que tenga el “ Winter Blues” pero no es de extrañar que muchos individuos lo padezcan, principalmente en los países nórdicos o en lugares donde se ve poquito el sol.

Debajo de mi apartamento hay una terraza de un bar italiano donde da el sol desde que nace hasta las tres, aproximadamente, en invierno. Cuando el día es soleado la terraza se llena de parroquianos, principalmente alemanes, cuya finalidad es exponerse a los rayos de sol. Sin embargo, tiene que haber de todo en la viña del señor, tengo un vecino enfrente de mi vivienda que permanece todo el invierno encerrado “a cal y canto”. Todas las persianas bajadas durante todo el día y la noche, a pesar de tener vistas privilegiadas sobre el Mediterráneo, y la única puerta exterior sin persiana, correspondiente a la cocina, anulada por una cortina que no es otra cosa que una sábana bajera.  Sé que permanece allí una persona, más concretamente un varón de unos 45 años. Por las noches hay veces que enciende la luz de la cocina, no más de 5 minutos, y se ve su sombra como en esas películas de terror que reflejan las articulaciones humanas mucho más alargadas que la normalidad. Le llamo el invisible y pude verle una vez que se dirigía desde su puerta en el aparcamiento hacia la salida a la calle. No creo que él me viera a mi pero iba escondido en sus ropas. He pensado mucho en él, desde que puede ser un terrorista que se pasa el invierno fabricando bombas hasta que puede padecer tanofobia (sienten un miedo irracional al sol). O tal vez se trate de una alteración afectiva estacional que le doy por nombre “Summer Joys”. Seguiremos informando...

jueves, 20 de diciembre de 2018

NAVIDAD Y ABOLICIÓN DE LA SOCIEDAD DE CLASE



La Navidad es una época donde los sentimientos parecen estar a flor de piel. Los expresamos por medio de detalles, celebraciones, afecto, cariño y todo eso que nos hace sentir más humanos. Personalmente la he vivido desde pequeño y siempre con ilusión por todo lo que significaba. Sin embargo, algunos de mis seres queridos han desaparecido y la Navidad ya no es lo que era. Cuando vas cumpliendo años y la experiencia es uno de tus mejores aliados te das cuenta de que todo lo concerniente a esta época de “paz y amor” tiene mucho de materialista y poco de espiritual. Con una anterioridad de casi un mes,  nos bombardean constantemente con productos innecesarios y nos volvemos masoquistas. Cada vez aguanto menos los gastos superfluos, los villancicos, los anuncios de colonias, los lacerantes gastos municipales para que la ciudad esté acorde a las circunstancias, con adornos y luces de presupuestos que quitan la respiración.  Todos nos volvemos locos y, cuando esta fase anual toca a su fin, respiramos aliviados pero con la cartera vacía para afrontar lo que nos queda de enero. Somos así y estamos en manos de unos agentes mediáticos, subvencionados por el capital. Tan enredados en sus redes que es imposible escapar.
Hace escasas fechas escuchaba en la radio una noticia sobre los ricos en China. Hasta hace poco el comunismo era lo contrario del capitalismo, ahora todo se universaliza, todo se acerca y, al final, es más de lo mismo. Muchos pobres padeciendo calamidades y un porcentaje de ricos, muy ricos, que se reparten el pastel. Esto no puede continuar así. Las nuevas generaciones tienen que alentar una revolución para intentar que esto cambie.  En mayo del 68 se inició una protesta en Francia por grupos estudiantiles del izquierda, influenciados por el movimiento  hippie, y secundada por más de nueve millones de trabajadores, que luego se extendió a Alemania, Suiza, España, Mexico, Argentina, Estados Unidos, Italia… pero claro, cuando París estornuda toda Europa se resfría. Los franceses tienen una genética especial para vislumbrar la realidad, nosotros, los españoles, estamos a años luz de eso. 
La Navidad está aquí, disfrutémosla, aunque sin perder de vista  que somos parias en manos del capital. Hagámosle el juego de la manera más coherente posible.


miércoles, 19 de diciembre de 2018

NO ES NO. TODOS SOMOS LAURA



 Por desgracia, en las ciudades de provincias, están desapareciendo las librerías, antes ya lo hicieron las tiendas de discos. Es una lástima, puesto que se trata de pequeños espacios culturales abiertos y, también gratuitos, algo que se valora cada vez más en esta sociedad cada vez más contaminada y consumista.
Todo ello viene a colación por mi última visita a una librería. Es significativo que en Zamora se vendió dicha librería por jubilación y se mantenga abierta con cambio de dueño. Todo un lujo para los zamoranos ya que, desafortunadamente, quedan tan pocos comercios de este tipo en la ciudad del Duero. Es pequeña pero tiene bastantes estantes con una división por estilos muy bien definida, o eso me parece a mí. Por cierto, me llamó la atención el gran número de ejemplares existentes sobre el feminismo. Es una corriente que es como una marea, va a más. Desde luego hay que cambiar en nuestra sociedad muchos de los modelos caducos machistas y avanzar hacia una sociedad más igualitaria. Toda lucha es poca. Tomando un café en un bar de la céntrica calle Santa Clara, leí en el periódico local, “La opinión”, los datos de la autopsia de Laura, la profesora zamorana asesinada por Bernardo Montoya en un pueblo de Huelva cercano a Badajoz. Dicha autopsia ha revelado que murió entre el 14 y el 15 de diciembre, lo que supone que estuvo viva  dos o tres días después de su desaparición. Zamora (y toda España) está consternada  por la noticia. No hay derecho, un cabrón se cruza en tu camino y te parte la vida. La justicia tiene que ser ejemplarizante en estos casos, no se puede permitir. Se debe implantar en nuestra sociedad una educación mucho más comprometedora en cuanto a roles y  comportamientos orientados a la igualdad de genero. Es la única manera de avanzar y  nuestro deber como seres humanos que somos. 
No quiero más estrellas en el cielo, prefiero a las mujeres a ras de suelo. Vivas, libres, sin miedo y sin razones para tenerlo.