Es justamente mediodía y acabo de prepararme un bocadillín de chorizo, acompañado de un buen vino de Toro. Hay que almorzar en un día lluvioso y sin ningún plan previsto para este día. He celebrado la lluvia, que cae desde anoche en Santander. Después de unos cuantos días haciéndolo, no he tenido que regar los setos ni las hortensias de la puerta norte, ni otras flores veraniegas plantadas en la puerta sur de mi casa. Llevo siete semanas en Santander y ha llovido tan solo cuatro días y, salvo uno, con muy poca cantidad de agua. Así que es una bendición ver llover “con ganas” desde mi ventana que da al Monte de Corbán.
Debería estar desde ayer en Zamora, pero a mi coche al pasar la ITV le detectaron un problema grave al tener un silenblock (en freno trasero) en mal estado. Así que no pude viajar, el coche está en el taller y no sé cuántos días estará paralizado. En el Diario Montañés de ayer, en una página completa, comentaban que en Cantabria, durante el verano, los forasteros aprovechan para pasar por el taller mecánico (la mano de obra es, por ejemplo, un 40% más barata que en Madrid), incluso los británicos que vienen en el ferry de Plymouth pasan por el taller sus furgonetas y vehículos para cambiar filtros, aceite, neumáticos y hacer alguna chapucilla que en Inglaterra les saldría mucho más cara. El caso es que no tener coche y estar lloviendo me mantiene también a mí estático.
Cómo no me iba a encontrar hoy en Santander no saqué entradas para ver a la Orquesta Real Sueca junto con la violinista María Dueñas y el director Alan Gilbert. Lástima, me hubiera apetecido mucho disfrutar de las obras de Mozart, Max Bruch, Wilhelm Stenhammar y Richard Wagner, interpretadas por una orquesta y una violinista de tanto nivel. Otra vez será…
Curiosamente hoy, que es el día que más ha llovido (y llueve) en esta tierra del norte, me traen un pedido de luces solares exteriores. Voy a tener que cargarlas con pilas, jajaja.
Y me despido escuchando a mi amigo Salva Casas, en el archivo sonoro de Radio Laredo, su emisión “Pick Up” mientras me asomo al balcón a disfrutar de esta lluvia tan necesaria para todos, nunca se había producido una sequía así en Cantabria.




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