martes, 16 de diciembre de 2014

MI TOP 10- 2014 DE ÁLBUMES DE MÚSICA NEGRA





Mi TOP 10- 2014 de álbumes de música negra:
CATHERINE RUSELL- BRING IT BACK
CURTIS STIGERS- HOORAY FOR LOVE
KEITH JARRETT-LAST DANCE  
WES MONTGOMERY-LIVE AS THE TURF CLUB
CURTIS STIGERS- HOORAY FOR LOVE
ST. PAUL & THE BROKEN BONES- HALF THE CITY
RON CARTER- IN MEMORY OF JIM
PAT METHENY-KIN
PHRONESIS-LIVE TO EVERYTHING
MEDESKI SCOFIELD MARTIN AND WOOD- JUICE

lunes, 15 de diciembre de 2014

ORGANICIDAD. GALERÍA ÁNGELES PENCHE. MADRID

Atravesamos la calle Génova y, cómo no, salieron a colación temas relacionados con  manifestaciones, relativamente recientes,  acontecidas delante de la sede del Partido Popular. Mi amiga M detallaba la colocación marcial de filas y filas de policías nacionales acordonando la sede, y ella, que es muy valiente, había sentido un miedo atroz. De repente, nos paramos en una vitrina de una galería de arte. A mí me recordó el escenario de una de esas comedias de éxito americanas. Para acceder a ella había que subir cuatro o cinco escalones y el escaparate, iluminado, se situaba por encima de nuestras cabezas. L y yo paramos en seco a contemplar cuatro o cinco pinturas minimalistas y prácticamente monocromáticas. M. que seguía hablando sobre derechos humanos y libertades, retrocedió para comprobar lo que mirábamos. Los tres parecíamos poseídos por la belleza de ese instante. Al apartar la vista de los cuadros, una mujer con pinta nórdica, vestida como si se tratara de una azafata de congresos, que hablaba en el interior por teléfono, nos miró y con un gesto de su  mano nos invitó a visitar la exposición. Se trataba de una mujer muy guapa, siempre sonriente y con una amabilidad fuera de lo común. Mientras hablaba yo quería mirar las obras pero era imposible, tenia un carisma y una atracción que era imposible abandonar su luminosa presencia. Con anterioridad, cuando permanecía en la calle observando las pinturas, le decía a L que algo en esas obras me recordaban a Gran, un pintor impresionista abstracto natural de Santander y que participó en la película de Víctor Erice sobre Antonio LópezEl sol del membrillo”.  Cuando pude apartar la vista de la atractiva mujer, con el rabillo del ojo comprobé que la firma era de Gran (o eso me pareció a mí). Entonces le pregunté, ¿son obras de Gran, verdad? Ella respondió que sí y L certificó  que yo se lo había advertido cuando estábamos en la calle mirando los cuadros. Nos dijo que efectivamente era ella y que la obra expuesta era suya y de un compañero, José Antonio Menéndez Hevia. Algo no cuadraba, Enrique Gran murió en 1999 y, por el aspecto, ella no podía ser su hija. Pasados los minutos comprobé que lo que yo suponía era Gran se había convertido en Gronn (la pronunciación en noruego  es similar a Gran).  Recorrimos la parte superior de la sala intercambiando información. Mina Gronn explicaba sus obras de manera natural y envolvente, hacía comparativas con las de José Antonio y  cómo surgió la idea de “Organicidad”, título de la exposición que se presentó en Gijón (Fundación Barjola) y parte de ella se exponía ahora en la Galería madrileña  “Ángeles Penche”.  En la parte baja de la Galería, Nina nos enseñó más obra sin colgar y pude comprobar que la Galería tenía cuatro obras del gran Vela Zanetti. Seguimos hablando sobre Zóbel y el Museo de Arte Abstracto de Cuenca mientras le enseñaba en el teléfono algunas de mis fotos, que al parecer, le encantaron. Por casualidad, en una de ellas apareció mi libro “Sé dónde duermen las ardillas” y anotó el nombre para adquirirlo en Amazon (espero que le guste). Cuando nos despedíamos nos dio su autógrafo diciéndonos que al día siguiente viajaría a ver a su familia en Noruega. Me despedí diciéndole que diera recuerdos a Papa Nöel acompañándolo de un sonoro Ja, ja, ja, ja, de esos que emiten a los niños los papanoeles “de mentirijillas”. Su despedida fue una amplia, limpia y enorme sonrisa. Todo lo ocurrido en la Galería formaba parte de la belleza y, una vez fuera, después de recorrer unos metros, no pude menos que mirar hacia el gran ventanal donde estaban expuestas esas fascinantes obras que nos habían maravillado a los tres. Pude evidenciar otra vez que el decorado parecía sacado de una de esas películas románticas americanas y, además, llovía.


martes, 21 de octubre de 2014

DORIAN WOOD EN SALA BERLÍN

Foto: Pedro Anguila.

He leído en algún lugar que Dorian es un diamante perfecto.  Escuchando ahora “Pearline” y habiéndolo conocido en persona he de decir que estoy de acuerdo. Gay declarado (en su concierto en Zamora, concretamente en la Sala Berlín, vestía una camiseta negra con la palabra “maricón” en blanco), comprometido con las injusticias contra las mujeres y a cualquier ser humano, americano de raíces costarricenses y nicaragüenses, con una voz especial y carismática, sólida formación clásica y, ciertamente, exclusivo.
En el concierto pensé que iba a presentar su disco “Rattle, Rattle” -financiado en parte a través de crowdfunding- que le ha llevado 4 largos años crearlo. Él dice que lo compuso “como una experiencia total, para escucharlo bajo la influencia de hongos psicodélicos en un bosque cubierto de alacranes”. Sin embargo, tuvo más protagonismo, en el concierto, su nuevo EP “Down, the dirty roof”, que a mí, personalmente, me gusta mucha menos.
Cuando se le pregunta si le gustan los juegos de contrastes, al pasar su música de la experimentación y las disonancias a buscar armonías y melodías, él contesta que todo le sale como le sale.
 El concierto, que duró una hora y veinte minutos, estuvo repleto de esos contrastes musicales. Se mostró simpático e irónico con una sociedad en la que la agresividad, los malos modos, lo oscuro, el rechazo, los días malos, son la tónica general. “Hay veces que quiero dar puñetazos al mundo entero para que todos suframos por igual y nos quedemos calladitos en nuestro sufrimiento colectivo”. Le dio tiempo a hablar de su padre, de su abuelo (pianista), de lo dura que es la vida para un homosexual… y, sobre todo, cantó (con esa voz que recuerda a Antony, evidenciando influencias de góspel o blues y compositores como Tom Waits o Nick Cave) y actúo.  De eso sabe mucho. Durante la presentación de una opera en Estocolmo, salió desnudo cantando el tema principal. La sala estaba llena, todos bebiendo champán y celebrando la inauguración del festival (Fringe Fest). Cuando salió a escena contorneándose, también salieron los teléfonos móviles de todos los espectadores. Hubo risas, susurros sarcásticos y un blog que publicó la crítica del concierto, al día siguiente, hablando de un “mexicano” que había salido a cantar desnudo y no tenía pene. Wood se defendió “obvio, hacia frío esa noche y se me había escondido, el pobre. El propósito de mi presentación era mostrar que existe una forma de desnudez que no es sexy, sino aterradora”… Por suerte, en Zamora, sólo cantó, danzó e interpretó.
La sala llena ovacionó a Dorian Wood al finalizar cada tema interpretado. Emocionado, se despidió de la gira española que le ha llevado por varias ciudades de la península. Espero y deseo que vuelva pronto… y si es a Sala Berlín, mejor que mejor.

martes, 30 de septiembre de 2014

VIAJE A LA TOSCANA. REGRESO.

La última mañana en Florencia visitamos la Santa Croce, la iglesia franciscana más grande del mundo y el auténtico panteón de la nobleza de Florencia (casi 300 tumbas, incluidas las de Miguel Ángel y Galileo). En tamaño, es la segunda más grande de Florencia, por detrás de la Catedral. Aunque su interior no es muy llamativo, las esculturas y las pinturas de sus paredes tienen gran notoriedad. Destacan, en sus capillas, los frescos de artistas como Giotto, Brunelleschi o Donatello. La basílica es conocida por ser el lugar donde Stendhal en 1817 padeció los síntomas que llegaron a conocerse como el Síndrome de Florencia. Realmente fue la iglesia que más me sorprendió, merece la pena aunque sólo sea por contemplar sus frescos y la grandiosidad de la sacristía.
 Con las piernas sobrecargadas por el esfuerzo de tantos días seguimos caminando hacia el hotel. Los adoquines maltratan los pies de tal manera que es imposible fijarlos correctamente sobre el suelo. Es la segunda ciudad, después de Oporto, por la que peor he caminado. Sin embargo, escudriñando sobre ello en las páginas de Internet, no he encontrado que nadie se queje. No lo entiendo. Por el camino iba repasando todo lo visitado en Florencia y todo lo que quedaba por ver. Considero que en tan pocos días he cumplido los objetivos que me había propuesto. No obstante, espero volver más adelante para visitar algunas cosas que me gustaría conocer. Llega un momento en que necesitas descansar de tanto arte y de tanta caminata. El día va a ser duro, tenemos que coger el tren a Bolonia, comer allí y trasladarnos en un autobús al aeropuerto, llegar a Barcelona en avión y viajar en coche a Peñíscola. 
Arrastrando la maleta nos metamorfoseamos en el ambiente cercano a la estación. Anuncian que el tren Italo, procedente de Nápoles y con destino a Milán, con parada en la ciudad de Bolonia, llegará a la estación de Florencia con diez minutos de retraso. Cuando estoy sentado en el vagón me siento relajado pero en pocos minutos ya estoy caminando por los pasillos inacabables de la abrumadora estación boloñesa. Comemos en el mismo restaurante que lo hicimos hace unos días, el camarero nos reconoce y parece que está algo más activo que la vez anterior. Luego como un helado exquisito sentado en el banco de unos jardines mientras me despido de Bolonia. El autobús hacia el aeropuerto sale nada más entrar en él y luego esperamos casi tres horas hasta que salga nuestro avión. Aprovecho para descansar, leer un poco y comprar en el Duty Free embutido boloñés y bombones. El avión sale puntual. Agradezco permanecer sentado una hora y cuarto, que es el tiempo que tarda en llegar a El Prat. Desde el aire, ese atardecer despejado, veo las afueras de Bolonia, más tarde Génova, Mónaco, Niza, Cannes y St. Tropez. Me gusta dominar la geografía mediterránea desde allá arriba. Deseo que el viaje hasta Peñíscola pase rápido y descansar mis últimos tres días de vacaciones junto al mar. En Italia he estado, de nuevo, como en casa. Es cierto que no te acostumbras a las oleadas de turistas por todos lados pero nada importa demasiado si estás conociendo Florencia.

MUESTRA CIUDAD. Zamora.





Del 4 al 19 de octubre tendré el privilegio de exponer en la Muestra de Arte Independiente "MUESTRA CIUDAD" de Zamora. La organización me ha asignado el Restaurante Portillo de la Traición (número 1 de la ciudad para Tripadvisor), situado en la calle de vinos por excelencia, "Los Herreros", junto a la Plaza Mayor, en pleno centro de Zamora. Espero vuestra visita. Gracias.

lunes, 29 de septiembre de 2014

FLORENCIA, LA CIUDAD MUNDIAL DEL ARTE


Dos de los museos imperdibles a nivel universal son la Galleria degli Uffizi y la Galleria dell´Accademia. Desde el siglo XXII hasta el XVI se originó en Florencia una corriente interminable de obras artísticas y genios italianos. Miguel Ángel y Dante nacieron allí. El Renacimiento italiano comenzó cuando Brunelleschi finalizó la construcción del Duomo con su enorme cúpula. Los Uffizi, el museo más famoso de Florencia alberga obras de Miguel Ángel, Botticelli, Leonardo da Vinci, Tiziano o Rubens, entre otros. En Florencia, la consolidación de la nueva burguesía ayudó al desarrollo de todas las concepciones artísticas del Renacimiento; la ciudad se convirtió en el punto principal de ese nuevo movimiento, surgiendo, bajo la protección de los Médicis, las primeras obras de arte y desde aquí se va a extender al resto de Italia y a toda Europa. 
 Un mes antes de mi viaje, visité foros de Internet para que mi visita a ambos museos fuese lo más ordenada posible. Todos los comentarios se referían a las interminables colas que se forman para adquirir las entradas, así que reservé para el día de hoy con casi un mes de antelación. Después de las lecturas pertinentes en los foros, tuve el convencimiento de que la Accademia tenía que visitarla a primera hora de la mañana y los Uffizi, a primera de la tarde. Con ese horario hice mi reserva. Calculé el tiempo que tardaría andando desde mi hotel hasta la Academia de Bellas Artes, unos veinte minutos aproximadamente, y metí los datos en el Google Maps de mi iPhone. Salí del hotel a las 9 para llegar con tiempo a mi cita de las 10. Sin embargo, quedando menos de media hora, me di cuenta de que estaba situado en una perpendicular a la calle de la Academia pero en dirección contraria. Entré a un pequeño hotel y pregunté al recepcionista por dónde se iba más recto a la Galleria dell´ Accademia. Como no reaccionaba le dije que era donde se encontraba la escultura de David. ¿Qué David?, me respondió. El de Michelangelo, contesté. No tengo ni idea, finalizó la conversación. No daba crédito, estaba a trescientos metros del museo y un recepcionista de hotel para turistas no sabía qué era la Academia, ni David, ni Miguel Ángel. Miré alrededor para comprobar que no hubiera ninguna cámara oculta y se tratara de una broma, pero no, todo era real. Con ayuda de mi mapa telefónico llegué a la puerta un par de minutos más tarde. ¡Vaya rato! Comprobé que había dos filas y pregunté a una chica dónde tenía que recoger mis entradas. Con ellas en la mano me puse en la fila más pequeña. La fila grande, unas cuatro veces mayor, unos 400 metros de clientes, era para sacar las entradas. En la que yo estaba, de unos 100 metros de personas, era para los que ya las teníamos. La entrada cuesta once euros y si la tramitas por Internet, quince. Lo mismo cuesta la Uffizi. Una vez pasado el trámite, considero que no es necesario reservarlas con anterioridad, al fin y al cabo va a suponer diez minutos más de espera. Recomiendo, eso sí, visitarlo a primera hora de la mañana, luego llegan grupos que proceden de los cruceros anclados en Venecia y Livorno y las salas están abarrotadas. La Accademia de Bellas Artes es un museo muy pequeño, esperaba que fuese bastante más grande. Fue fundado en 1563. La colección se formó en 1784 para que sus estudiantes tuvieran material de primera magnitud. En 1873 se trasladó la estatua de David, ¿qué David?, desde la Plaza de la Señoría. La primera sala tiene obra de los siglos XV y XVI, luego se pasa a la galería de Miguel Ángel, con sus cuatro prisioneros y el gigantesco David, entre otros. Después se accede al aula donde trabajaban los estudiantes. Allí hay acumuladas cientos de pinturas y esculturas, destacando obras de Botticelli, Filipo Lippi o Ghirlandaio. Antes de comer, lo íbamos a hacer en Il Portone, un restaurante debajo de nuestro hotel con comida típica toscana (la mejor que hicimos durante esos días, chuletón de un kilo incluido), visitamos el Mercado Nuevo. Lo más curioso es que hay puestos con comida recién cocinada y muy variada. Eliges y te sientas en las numerosas mesas que hay en un lateral. Estaba plagado de asiáticos degustando pasta y embutidos de la zona. A las tres y media, con una antelación de unos veinte minutos, accedimos a la Galleria degli Uffizi “sobre el río y casi en el aire”. Aquí todo fue mucho más cómodo. El palacio fue comenzado en 1560 por Vasari y tiene una de las más antiguas y famosas colecciones de arte del mundo. Se llama así, “Galería de los Oficios” porque su finalidad inicial era albergar las oficinas de las magistraturas. Las salas se dividen en dos plantas. Las colecciones acumuladas durante cuatro siglos se deben, sobre todo, al mecenazgo. Las primeras de los Médicis constituyen el núcleo originario de la Galería. En el siglo XVI hay casos de mecenazgo gracias a las corporaciones mercantiles que tuvieron una creciente importancia. El gremio de los banqueros encargó a Orcagna el tríptico de San Mateo, el de los mercantes pidió a Piero Pollaiolo y, posteriormente, a Botticelli una serie de Virtudes para la sala de Audiencia. A principios del XV, el rico y culto Palla Strozzi, encarga a Gentile de Fabriano la Adoración de los Reyes Magos. Cosme I también se convirtió en protector de artistas, concretamente de Fra Filipo Lippi y a Paolo Uccello. Las colecciones fueron ampliándose gracias a regalos matrimoniales o herencias de los grandes duques. En el siglo XVIII se compraron pinturas más antiguas y se organizó el núcleo de pintura francesa. En el XIX se preparan nuevas salas y la pinacoteca adquiere “El nacimiento de Venus” de Botticelli y “La Anunciación” de Leonardo da Vinci. “La primavera” de Botticelli se cuelga en 1919. En el siglo XX se adquiere la colección Contini Bonacossi. Nuestra visita duró tres horas y cuarto. Fue dificultoso ver las primeras salas debido a varios grupos que se aglomeraban alrededor de algunas de sus obras. Luego la visita fue más relajada. Destacar una pareja alemana que visitaba la Galería con su dos hijas, dos preciosas niñas rubias de unos 7 u 8 años, que se quedaban prendadas con todas y cada una de las obras. Nunca había visto a niñas de tan poca edad disfrutar tanto de un museo. Al salir, algo agotados con la visita y la acumulación de cansancio, decidimos ver la puesta, de espaldas al sol en el puente de la Trinitá. El Ponte Vecchio iba de derecha a izquierda sombreándose para después iluminarse artificialmente. Posteriormente, recorrimos parte del casco antiguo contemplando los edificios perfectamente iluminados. Se trataba de la última noche en Florencia. Realmente estaba fascinado por tanta belleza.


domingo, 28 de septiembre de 2014

BERTA BETANZOS



Berta Betanzos es una de las muchas deportistas españolas que destacan a nivel mundial. Hace unos días, en el campeonato del mundo de vela, disputado en Santander, mi paisana se clasificó octava en la clase 49erFX. Hasta el pasado año su especialidad fue la clase 470. Cuando posaba junto a ella tuve la sensación de estar al lado de una de las mejores deportistas que he conocido... y, además, pasisanuca. 

Este es su palmarés. Envidiable!!!!!



TítuloPaísAño
Silver medal.svgCampeonato Mundial Junior de 470Bulgaria2007
Silver medal.svgCampeonato Mundial Junior de 470Polonia2008
Skandia Sail For Gold RegattaReino Unido2008
Gold medal.svgCampeonato Mundial Junior de 470Grecia2009
Silver medal.svgCampeonato Mundial de 470Dinamarca2009
Silver medal.svgCampeonato Europeo de Vela (clase 470)Austria2009
Christmas Race de PalamósEspaña2009
Christmas Race de PalamósEspaña2010
Semana Olímpica FrancesaFrancia2011
Gold medal.svgCampeonato Mundial de 470Australia2011
Gold medal.svgCampeonato Europeo de Vela Olímpica 2011Helsinki2011

SIENA

Esperamos, a primera hora de la mañana, un autobús que nos llevará a Siena. Dos chicas inglesas “desayunan” un bollo gigantesco. Uno de los numerosos vagabundos que invaden la zona de la estación, se acerca con cierto sigilo a la altura de una de ellas y le pide algo de comer. La chica parte un gran trozo del bollo que está comiendo y se lo ofrece. Él mastica un trocito y, con cara de asco, tira el resto a la carretera.
 Atravesamos Florencia y divisamos una de las puertas de entrada a la ciudad y la zona amurallada. La población de la ciudad vive, mayoritariamente, en los barrios ya que se hace imposible vivir en el centro, invadido por los turistas. Además, los precios de las viviendas son inaccesibles en la parte monumental suponiendo la reducción de  vecinos y mayor número de oficinas y edificios deshabitados. Nos dirigimos por la región vinícola de Chianti hacía nuestra primera parada, el pueblo medieval de Monteriggioni, asentado en una pequeña colina natural, ya en la provincia de Siena. Dicen que las murallas y las casas que se construyeron en el siglo XVI están dentro de los mejores ejemplos conservados de su clase en Italia. Es circular y sus murallas tienen una longitud de 570 metros, siguiendo los contornos naturales de la colina. Tiene 14 torres colocadas de manera equidistante. En su interior hay una pequeña iglesia románica y negocios relacionados con el turismo. El poeta toscano Dante evocó con las torres de Monterrigioni una visión del círculo de gigantes rodeando el abismal infierno en la “Divina Comedia”. Este pueblecito medieval toscano ha aparecido en muchas películas de cine, destacando “Belleza robada” de Bertolucci, “El paciente inglés”, “La vida es bella” de Roberto Benigni, “Té con Mussolini” de Franco Zefirelli o “Gladiator”. Por la noche, el pueblo parece flotar sobre el valle, iluminado por una bella luz dorada. 
El centro histórico de Siena fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1995 por considerar que es la encarnación de una ciudad medieval. Lo primero que visitamos en su catedral, un ejemplo de la arquitectura gótica italiana. Está inacabada. Todavía pueden verse los restos de la parte abandonada tras los estragos de la peste en 1348. Allí se encuentra una escultura de Senio y Asquio siendo amamantados por la loba. Es el emblema de la ciudad. Según la leyenda, Siena fue fundada por Senio y Asquio, hijos de Remo. El interior de la catedral es impactante, todo lo contrario a la de Florencia que, salvo la cúpula, decepciona bastante. Hay un púlpito octogonal sostenido por leones y un pavimento de mosaicos perfectamente conservado. Destaca el altar y la biblioteca Piccolomini, joya manierista, con pinturas al fresco de Pinturicchio. En el techo se representan las Virtudes junto a escenas paganas, una armonía perfecta. 
Paseando por las calles de Siena destacan multitud de banderas de diversos colores según la zona correspondiente. Al parecer, Siena está dividida en diecisiete secciones. Cada sección se desafía con otras en Il Palio, la más grande e importante fiesta de tradición sienense, y la rivalidad existente es parte de la atmósfera que se vive los meses precedentes a la fiesta. Admiramos desde la parte más alta la Piazza del Campo que tiene forma de abanico. Sobresale el Ayuntamiento y el Campanile. Aquí se celebra la famosa carrera de caballos que tiene lugar dos veces al año, representando cada jinete a su distrito. Me encantan las plazas de las ciudades, cuando estudiaba en Valladolid sentía la necesidad de pasar todos los días por la Plaza Mayor. Conozco muchas plazas importantes de diversos países pero he de reconocer que la de Siena es especial, tal vez la que más me guste de las que he contemplado hasta el momento. He visto en varias ocasiones, por televisión, la Piazza del Campo, en la fiesta de Il Palio y he conocido en Siena cómo se desarrolla. La plaza se cierra minutos antes del comienzo de Il Palio. Los espectadores abarrotan la plaza y todos los balcones de los edificios, se calcula que más de cuarenta mil personas. La carrera dura apenas dos minutos y la zona que vence celebra durante semanas banquetes y “discusiones”. Los que pierden esperan vencer al año siguiente. Il Palio es ganado por el caballo, con o sin jinete, después de llegar primero tras recorrer tres vueltas a la plaza en el sentido horario. Las personas que asisten al evento son los propios habitantes de Siena y la mayoría de ellos, situados en el centro de la plaza, no ven absolutamente nada de la carrera.
Comemos un auténtico "panini" toscano relleno de sabroso jamón parmesano sentados en el banco (donde se sientan los espectadores de Il Palio) situado en el primer piso de un restaurante, con vistas privilegiadas a la Plaza del Campo. 
 En el regreso a Florencia hacemos dos paradas más, la primera de ellas en San Gimignano. Kilómetros antes de llegar se perfila inconfundible en el verde de la campiña toscana, surgiendo 13 antiguas torres (en tiempos de esplendor llegaron a ser 72) que le otorgan fama mundial. La torre era símbolo de poder en la Edad Media (Florencia tuvo más de un centenar), y las familias poderosas se desafiaban para construir la torre más alta como muestra de riqueza. Tras perdernos por sus bellas calles y contemplar las torres, las iglesias, las casas… tomamos , en la plaza de la Cisterna, un helado en la “Gelateria della Piazza”, que ha ganado varias veces el campeonato mundial del helado, aunque he de decir que el mejor helado que he probado, fue días antes, en Bolonia, concretamente de stracciatella. 
Antes de llegar a Florencia tuve la oportunidad de hacer una cata de vinos Chianti. Me decepcionaron los tintos y me encantaron los blancos.
 Al llegar a la estación de Florencia esperaban numerosos vagabundos, con botellas en la mano, que contemplaban amistosamente a los recién llegados.

viernes, 19 de septiembre de 2014

FLORENCIA 2

Madrugamos y esa mañana fuimos de los primeros en subir al Campanile de Giotto. Tiene una base cuadrangular de más de catorce metros y una altura de ochenta y cinco metros, quedando, no obstante, seis metros por debajo de la cúpula. Está revestido, como toda la catedral, por mármol toscano blanco, verde y rosa. Tiene cinco niveles y se hace necesario descansar en cada uno de ellos y comprobar la vista de Florencia a medida que se va ascendiendo. Una vez en lo alto, con la fatiga que supone subir los cerca de quinientos escalones, se hace imprescindible respirar el aire puro para intentar reponerse. La panorámica en las cuatro direcciones es espectacular. Vas reconociendo todos y cada uno de los edificios monumentales de la ciudad, fotografías las vistas y regresas, con mucha paciencia, por la hilera de visitantes que te encuentras, en dirección contraria, en todos los tramos de descenso, bajando los cerca de quinientos escalones que te llevan a la salida. Objetivo cumplido con sobrecarga muscular incluida. 
Ya se va notando el calor cuando atravesamos Ponte Vecchio. Las dependientas están abriendo sus pequeñas tiendas de joyería colgantes, con vistas al río Arno. Ponte Vecchio es el puente de piedra más antiguo de Europa. Aquí se han rodado escenas de películas tan conocidas como Hannibal (Ridley Scott. 2001) o Cosi de Alberto Lattuada y como protagonistas, Marcello Mastroianni o Nastassja Kinski. Atravesamos el puente y nos introducimos en el barrio de Oltrarno (al otro lado del río Arno) para dirigirnos al monumental Palacio Pitti y a los jardines de Bobolí. La entrada cuesta 23 euros y, por fortuna, hay muy pocos turistas en la cola. El Palacio es el complejo museístico más grande de Florencia, con 32.000 metros cuadrados. Construido en 1458, fue la residencia del banquero Lucca Pitti y albergó a los Duques de la Toscana, tras ser adquirida por la familia Médicis en 1549. Se divide en Galería Palatina, con las más famosas colecciones de los Médicis; los Apartamentos Reales, con una gran colección de retratos de los Médicis; la Galería de Arte Moderno; Museo de la Plata; Museo de la Porcelana; la Galería de trajes y Museo de carruajes. La subida hasta la tercera planta (Galería Palatina) acabó de destrozar mis doloridas piernas. Nos conformamos con ver la Galería Palatina, la Galería de Arte Moderno, los Apartamentos y una colección de joyas. Saliendo del claustro, una empinada cuesta nos dirige a los Jardines. Me recuerdan un poco a los de la Granja de San Ildefonso. Los jardines de los Médicis están situados en una antigua cantera que aprovechan para crear un teatro exterior con graderío. 
Allí se representaron las primeras óperas de la historia. Hay dos recorridos principales: uno recto (el que hice yo) en el que nos encontramos un ninfeo, el teatro , la fuente de Neptuno y una estatua de la diosa Fortuna y otro, en zigzag, en el que se encuentran varias grutas y numerosas estatuas de diversas épocas. Il Giardino di Bobolí se abrió al público en 1766. Tiene una superficie de casi diez hectáreas que le sitúa entre los más grandes de Europa en el interior de una ciudad. Fue el primer jardín construido en terrazas, ejemplo imitado, algo más tarde, por grandes palacios como el de Versalles. Nuestras piernas ya no responden después de pasear por Bobolí, sin embargo, nos queda ver el interior de Il Duomo y nuestra entrada caduca ese mismo día. Cuando llegamos a la catedral hay una cola de 400 metros pero comprobamos que se accede con velocidad. Al cabo de unos quince minutos estamos dentro. En la puerta, dos empleados de seguridad obligan a las mujeres y a las niñas a cubrirse los hombros. Muchos varones tienen problemas también con sus pantalones cortos. Varias rumanas hacen el agosto vendiendo pañoletas. Durante la visita a Il Duomo me sorprende ver a casi todas las niñas cubiertas de la cabeza a los pies. La Catedral Santa María del Fiore es descomunal, caben allí dentro 20.000 personas. La cúpula de Brunelleschi, la más alta levantada sin armazón, tiene 45 metros de diámetro. Es una de las más bonitas del mundo (he de decir que personalmente me impactó). En el interior de la cúpula se contempla una vista espectacular del fresco de “El juicio final” de Vasari.

jueves, 18 de septiembre de 2014

MUESTRA COLECTIVA EN ZAMORA

Del 4 al 19 de octubre tendré el privilegio de exponer en Zamora en un evento organizado por el colectivo MUESTRA CIUDAD.Una exposición colectiva que pretende exponer los trabajos de los creadores en distintos locales de Zamora . "Queremos que esto sea un evento donde los artistas puedan enseñar lo que hacen, sin ningún tipo de filtro temático".

martes, 16 de septiembre de 2014

FLORENCIA 1

Uno de los trayectos del tren Italo, similar al AVE español, recorre el trayecto entre Milán y Napolés, abarcando prácticamente la longitud peninsular. Una de sus paradas es Bolonia que cuenta con una de las estaciones más grandes de Italia. Para acceder a nuestro andén tuvimos que descender cuatro pisos. Tarda en recorrer el trayecto Bolonia-Florencia, cerca de cien kilómetros, media hora justa. Atraviesa los Apeninos, por un largo túnel, a una velocidad de trescientos kilómetros por hora. Al llegar a Florencia tienes la sensación de que acabas de tomar asiento en el tren.
La estación de Florencia es más asequible pero cuando sales al exterior una muchedumbre de todas las razas ocupa la calle tirando de grandes maletas. Te sientes aturdido en el desplazamiento al cercano hotel. El calor es similar al de Bolonia, unos treinta grados durante el día, aunque aparenta algunos más. Las obras en la calzada y el denso tráfico hacen dificultoso el recorrido. Tras dejar las maletas tienes la necesidad de perderte por Florencia. Al mirar el mapa y discernir sus monumentos, museos, palacios, paseos, parques… piensas que no lo vas a poder abarcar todo y, por tanto, tienes que seleccionar mucho para que las visitas puedan ajustarse a los días de duración de la estancia. 
Tras un corto paseo, al salir de una calle tengo ante mí Il Duomo (la catedral de Santa María del Fiore). No me lo esperaba, a pesar de seguir con la vista, durante el recorrido hasta allí, su impresionante cúpula. Está tan sumamente cerca que me resulta gigantesca y no me permite abarcarla entera a una distancia tan corta. Nunca me había impactado tanto un monumento. Aprecio sus colores, la fachada neogótica, la cúpula a la izquierda, el Baptisterio a la derecha, con sus celebres puertas … y me doy cuenta de que no estoy solo, miles de personas, la mayoría en grupos, de todas las nacionalidades, aunque con predominio asiático, miran con curiosidad hacia lo alto. Estoy en el corazón de Florencia estremecido por tanta belleza. Visitamos primero el Baptisterio. Contemplo durante varios minutos el techo, representa el Juicio Final, con mosaicos multicolores del siglo XIII; bajo él se haya una pila octogonal donde muchos florentinos célebres, el caso de Dante, fueron bautizados. La visita a la catedral y al Campanile la dejaremos para la mañana siguiente, convencidos de que no habrá tantas visitas como a esa hora de la tarde. En un corto paseo llegamos a la Piazza de la Signoria, un auténtico museo al aire libre. Allí están las estatuas de David (la original se encuentra en la Accademia); Perseo de Cellini (el original está en el Bargello); El rapto de las sabinas de Giambologna; la fuente de Neptuno… Desde ahí bajamos al Arno y vislumbramos el Ponte Vecchio por su lado “este”, lo atravesamos y seguimos hasta el siguiente puente de Santa Trinitá para contemplar el atardecer sobre el Ponte Vecchio. La jornada termina así. Nos dirigimos al hotel, mañana será un día largo y pleno de belleza y arte. Se hace obligatorio el descanso.

martes, 9 de septiembre de 2014

FOTO DE FLORENCIA


Esta foto realizada con un iPhone es la más representativa de las realizadas por mí en Florencia. La hice desde una ventana de la Galleria degli Uffici, hay algún reflejo si se fijan bien. Al fondo se aprecia la cúpula de Il Duomo.

BOLONIA, "LA ROJA"



Había leído en algún sitio, creo que un blog de un alumno español de Erasmus, que la entrada a Bolonia desde el aeropuerto es algo deprimente. Es cierto, los edificios están poco cuidados y dan  sensación de abandono, hay muchas pintadas, tendido eléctrico y cables de tranvía por todo el recorrido. Cuando llegas a la estación del tren comienza el bullicio y… el mal estado del pavimento. En el corto trayecto de la estación a mi hotel (Millenn) tengo que hacer maravillas para sortear peatones y otros obstáculos debido a los pocos pasos de peatones existentes y a las anárquicas y reducidas aceras. Sentado en una terraza, frente a la estación, contempló el reloj de la izquierda parado a las 10,25. A esa hora, el 2 de agosto de 1980, Bolonia sufrió un ataque terrorista en el que murieron 85 personas al estallar una bomba. Al día siguiente, me detuve en una placa que está justo debajo del reloj, recordando a esas personas fallecidas con su nombre y la edad correspondiente. Casi todos eran jóvenes, también dos niños de 2 y 3 años, respectivamente. Lástima.
El recepcionista del hotel me apunta en un minúsculo plano los lugares más destacados de la ciudad. Caminamos por la arteria principal de Bolonia, la Via Indipendenza, sobresaliendo el Teatro Arena del Sole y los antiguos anuncios publicitarios en la acera de mármol protegidos por los soportales. La portada roja de la catedral de San Pedro destaca al final de la calle, a la izquierda. Tras un par de kilómetros contemplando soportales, palacios e iglesias, nos damos de bruces con la Piazza Maggiore, corazón urbano de Bolonia. De un lado destaca la imponente iglesia de San Petronio, con el contraste del mármol blanco y los ladrillos marrones de su fachada inacabada. Del otro, el Palazzo d´Accursio, sede del ayuntamiento. La adyacente Piazza Nettuno está dominada por una fuente del dios del mar y su correspondiente escultura. Cerca de allí están las Due Torri, símbolo de la ciudad, que llevan los apellidos de las familias que las mandaron construir: Garisenda (48 metros de altura) y Asinelli (cerca de 100 metros de altura). La primera con un grado de inclinación de 3,2 metros y la segunda de 1,3 metros. Visitamos la colegiata di S. Bartolomé para contemplar su impresionante cúpula y avistamos parte de las torres de las  Sette Chiese. Luego el palacio del Archiginnasio, primera sede de la Universidad, fundada en 1088 (aunque el palacio es de 1563) y la más antigua del mundo occidental. Llama la atención la riquísima decoración de emblemas, escudos y memoriales que llenan todas las salas. En el Teatro Anatómico, hemiciclo de madera  construido en 1637, se enseñaba anatomía a través de la disección de cadáveres. En el techo se puede observar a Apolo en madera.
Bolonia es conocida como “la Ciudad Roja” por el color de sus techos y fachadas y por ser uno de los núcleos principales del comunismo italiano que ha gobernado la ciudad en diferentes periodos. Tiene el segundo casco antiguo medieval más grande de Europa, después de Venecia. Sus pórticos, que unen torres, calles y edificios, rondan los 42 km. de largo. Está encajada entre Florencia, Venecia y Milán, y aunque no esté contemplada en los circuitos turísticos del norte de Italia es muy amada por los italianos.
Durante nuestra estancia pudimos descubrir alguno de los llamados siete secretos de Bolonia. Uno de ellos es el reloj de la estación. Otro secreto descubierto fue contemplar el pene erecto de Neptuno (pulgar tensado de la mano izquierda emergiendo del bajo vientre). En la Piazza Maggiore se encuentra el arco de la voz (L´arco della voce), si te pones de cara a la pared y hablas, tu voz se oye a la perfección al otro lado del pórtico. Curiosamente hablé con una señora italiana que iba con su hijo. Me preguntó si era portugués. En Francia, una vez me preguntaron si era inglés, en Cuba si era italiano, en un Hard Rock florentino si era francés, pero nunca me habían confundido con un portugués. Curioso. Otro de los secretos descubierto fue la Finestrella. Desde allí es posible contemplar uno de los pocos canales que quedan en Bolonia.
En la librería Ambasciatori, la primera librería-restaurante que visitaba, pude ojear un libro que se ha puesto muy de moda en la ciudad. Se trata de “101 cosas que se pueden hacer en Bolonia”, de Margherita Bianchini. También, me llamó la atención un disco-libro de cada año. Contenía noticias y una selección de 20 temas musicales publicados  cada año. Me alegró que en el año de mi nacimiento estuvieran algunos de mis músicos favoritos: Miles Davis y Coltrane.
Cuando nos dirigíamos con las maletas en dirección a la estación para tomar el tren a Florencia, un camarero de un restaurante en el que habíamos comimos el día anterior nos saludó con un “Hola, coca-cola”.  Sin embargo, yo pensaba en: “adiós, Bolonia”.






IL MALESSERE DEL VIAGGIATORE DI FRONTE ALLA GRANDEZZA DELL´ARTE.



Llevaba varias semanas investigando sobre la renacentista Florencia y La Toscana, mi siguiente viaje, con la ayuda de mi hermano -con quien iba a coincidir un par de días por tierras italianas-. Sin embargo, días antes de viajar me informó que había pospuesto el viaje debido a una enfermedad que le tiene bajo de defensas. Ya teníamos seleccionados un par de restaurantes para celebrar nuestro encuentro, una vinoteca donde catar el Chianti, el vino regional toscano más conocido, y los hoteles. Él había reservado en Degli Orafi, un cuatro estrellas con vistas al Ponte Vecchio, escenario de la película “Una habitación con vistas” (Pensión Bertolini) y yo otro hotel más económico, el Delle Nazione. Estaba emocionado con el encuentro y, además, me daría alguna pista sobre la ciudad ya que cuando llegara él habría pasado casi una semana en Florencia.  Pero, bueno, así son las cosas y tendré que conformarme sin contar con su entrañable presencia.

Florencia ha sido marcada para siempre por Stendhal. Su famoso síndrome, también denominado “de Florencia” o “estrés del viajero”, se ha convertido en un referente ante la acumulación de belleza, principalmente artística. Stendhal, en su visita a la Santa Cruz en 1817, experimentó vértigo, temblores, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones.  “… Saliendo de la Santa Cruz me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme”. En Florencia ha habido muchas personas que han sufrido desvanecimientos en su visita a la ciudad, sobre todo en la Galleria degli Uffizi, pero no fue descubierto como síndrome hasta 1979, por la psiquiatra Grazziella Magherini. Observó más de cien casos similares de turistas y visitantes y escribió acerca de él.

Varias cosas me han sorprendido indagando sobre la Toscana en libros, artículos e Internet. Una de ellas es que los especialistas han descubierto cierta similitud entre los rasgos genéticos y fisonómicos de los toscanos con los etruscos.  Muchos de los rostros tallados en las urnas funerarias etruscas y las personas que te puedes encontrar en las calles toscanas son muy parecidos. El brustico, que significa asado, es un plato de pescado tradicional que deriva directamente de una receta etrusca. Una vez asado en una parrilla se come con las manos, como siempre se ha hecho.
Dicen que el helado fue creación de un chef de Catalina de Medicis que se llamaba Ruggeri (1519-1589), primer heladero del mundo y florentino de nacimiento. Todos los años se reúnen en Florencia los miembros de la prestigiosa escuela de gastronomía “Cordon Bleu” para celebrar un curso de preparación de helados que se denomina “Gelati Fantasiosi”.
El David de Miguel Ángel, que se puede contemplar en la Galleria dell´Accademia, concretamente en la alargada Sala del Colosso, ha tenido una vida llena de incidentes. Un dedo gordo se rompió accidentalmente con un martillo, perdió un brazo cuando unos gamberros le lanzaron una silla y, también, en una ocasión, le alcanzó un rayo. La escultura está realizada en un bloque de mármol de cuatro metros de largo que era de forma irregular, muy delgado y agrietado. Fue rechazado por escultores de la talla de Jacopo Sansovino y Leonardo Da Vinci. Miguel Ángel convirtió esos defectos del mármol en sus mayores virtudes. La escultura se concibió para ser expuesta en una plaza pública observable desde abajo. Fueron necesarios cuarenta hombres y cuatro días para mover la escultura realizada hasta la Piazza della Signoria, donde se convirtió en un símbolo de libertad.

Los florentinos lamentan que el turismo haya convertido a su ciudad en una de las más caras de Italia y temen que sea, muy pronto, un parque temático renacentista, con el David como mascota.  Personalmente, al igual que pasa con Venecia, creo que ya lo es.


jueves, 24 de julio de 2014

Nick Cave and The Bad Seeds - Right out of your hand



Gracias por vuestros comentarios amigos. Sigo en ello.

miércoles, 23 de julio de 2014

NO CREO QUE A NADIE LE IMPORTE

No creo que a nadie le importe lo que escribo en el blog. Tampoco creo que a nadie le importe mucho lo que coloco en mi Facebook. Ni siquiera considero que a nadie le importe yo, o como mucho a dos o tres personas… Sin embargo, me quiero mucho y disfruto con lo que hago, aunque solo sea de mi interés. No me importa la soledad mientras haya un buen libro que leer, el mar esté a mi lado latiendo a cada momento, pueda correr, nadar y andar en bicicleta, elegir un sitio a donde ir o mi bello se erice escuchando “Right Out of Your Hand”.  Me da igual que nadie se interese por mí si puedo escuchar bellas melodías, descubrir por la mañana el horizonte rayando con el cielo, respirar aire puro o contemplar las nubes desplazándose hacia un lado. No consigo encontrar un amigo entrañable, todos se perdieron con el paso del tiempo, y no quiero buscar más, ya me cansé. Quiero refugiarme en mi interior y seguir avanzando por la ruta imprescindible que supone descubrirme. Me gustaría analizar mis errores, aprender a comportarme mejor, ser más tolerante, no enfadarme por pequeñeces, conseguir mantener mi organismo en un estado sosegado y que nada ni nadie pueda alterarme. Es difícil pero he aprendido a discernir entre lo importante y lo superfluo,  he conseguido rodearme de cadencias musicales que acompañan mi espíritu. Estoy aprendiendo a estar bien conmigo mismo. Seguiré mi senda intentando encontrar lo bello de las cosas… la vida misma.

martes, 22 de julio de 2014

LA MUJER RUBIA Y SU BULLDOG


No soy excesivamente curioso pero el otro día en un apartamento frente al mío observé a un perro de raza bulldog que se desplazaba lentamente por la terraza. Detrás de él, una mujer rubia, de algo menos de cuarenta años, iba recogiendo sus excrementos y fregando a continuación. El perro era muy viejo y ella su cuidadora infalible. Cada vez que llegaba a casa me asomaba a la terraza para comprobar si estaba el perrito. Además del perro y  la mujer, compartían apartamento una pareja de negros adolescentes, una bebé mestiza y un hombre moreno muy alto y fornido. Deduje que los dos adolescentes eran hijos del hombretón, de otra relación, y la pequeña fruto de ambos adultos.
Pasaban los días y comprobaba que la rubia se levantaba mucho antes que los demás, recogía  la numerosa ropa tendida, ya seca, y atendía  al pobre perro. Luego preparaba el desayuno para todos, que iba llevando, en varios traslados, de la cocina a la terraza, para más tarde ocuparse de la niña. Los negros, por tanto, vivían mejor que los blancos, más envidiados por ellos en otros tiempos. No hacían nada de nada, o eso me parecía a mí.
Una tarde, vi en la entrada de nuestra urbanización, separada por diez o doce escalones de la plataforma principal, a la mujer rubia que llamaba al resto de su familia para que alguien  bajara a ayudarle. Venía del supermercado cargada con dos amplias bolsas, el carrito con la bebé dentro y el perrito amarrado con una correa. No daba crédito, y, además, esa estampa demostraba y reforzaba lo que siempre había pensado sobre ellos, potenciando mi desprecio a esos “sopabobas” (no diferencio entre razas cuando me refiero a personas de esa categoría moral). Tras diez minutos llamando el adolescente bajó a rescatarla de manera parsimoniosa, claro. La mujer soltó al perro y subió el solito los escalones, descansado en cada peldaño que iba superando. Puso una bolsa a cada lado del carrito y ambos levantaron los lados para llegar a la plataforma, pero cuando llevaban tan sólo tres escalones remontados el adolescente resbaló (falta de costumbre, supongo) y cayó como una pelota hacia la puerta. Cuando comprobé que el carrito de la niña había quedado anclado, sin peligro para la bebé, entre los escalones solté una carcajada corrosiva. Era increíble. Una vez en lo alto, el chico cogió al perro y la rubia continúo su recorrido con las dos bolsas y el carro (imaginaba su situación en el supermercado, el perro amarrado fuera y ella con el carro, la compra…)

Evidencié que a pesar del esfuerzo que realizaba en sus ¿vacaciones? por el bien de los demás, recibía gratos estímulos (tal vez no los únicos) cuando en ocasiones se tumbaba en un sillón para jugar con la niña mientras  el perro se sentaba a su lado, inseparable de ella todo el tiempo. Esa vida le merecería la pena, supongo, y no soy quien para criticar, pero me dio tanta pena esa escena de las escaleras que he querido recordarla y contarla.

lunes, 21 de julio de 2014

SUSPENDIDO ENTRE EL LITORAL Y LA MONTAÑA

"El hombre tranquilo" nos ha dejado hasta el año venidero. Regresa a su lugar de procedencia, que abandonó durante su período profesional, y donde ahora tiene de nuevo su hogar. Algo que entiendo por ser, también, emigrante en otra tierra que no es la mía, aunque marque una vida. 
Durante estos últimos días hemos tenido conversaciones de todo tipo, nada profundas en sentido filosófico, pero lo suficientemente humanas y sinceras como para ser  concisas y coherentes, sin irnos por las ramas, vaya.
Ha habido cierta intolerancia en el discurso de “el hombre tranquilo” sobre la evolución (revolución) tecnológica. Él, que ha surcado los aires del planeta tierra pilotando aviones de todo tipo, se niega a aceptar esos cambios. Le molesta que todo el mundo esté pegado a una pantalla y que cuando  hablas a las personas ni siquiera te miren a los ojos. No puede soportarlo, él que se expresa con gestos del cuerpo y siempre busca complicidad con su mirada  Yo lo entiendo, ya se lo he dicho, pero intento convencerlo para que no sea tan drástico… y, en ciertas ocasiones, lo he logrado. El otro día estábamos en la playa y su mujer no podía hacerse con su libro debido al intenso viento. Se acercó a mí y me dijo (yo estaba leyendo en mi Kindle)- Luis, mi mujer no puede leer, ni siquiera marcar el libro con su marca-páginas, hay veces que tengo que darte la razón-.
La jornada anterior quería preparar en mi apartamento (en suspensión entre el mar y la montaña*) una “marmita” (comida de los pescadores) con bonito, patatas, pimientos verdes y rojos, tomate, etc, para despedir a “el hombre tranquilo” como  merecía. Sin embargo, el día previo a la comida me hizo saber que prefería carne ya que el pescado le gustaba bastante menos. Rompió mis esquemas y le dije que tendría que obligarlo a comer el pescado como a los niños. Socarrón escapó a toda prisa hacía donde se encontraba su mujer. Ya en la comida se mostraba risueño sentado frente a mí, con su biotipo ectoformo quijotesco, sabiendo que yo había “picado en su anzuelo”. Les ofrecí, a la manera francesa, un aperitive y ambos contestaron: voila!!!! así que brindamos con un Oporto que estaba más azucarado de lo normal. Después de degustar, a continuación, varios entrantes, coloqué en la mesa un asado de costillas con patatas asadas que estaba de rechupete. Conocedores de los mejores vinos aposté por un Caro Dorum del 2008 y tras un par de tragos me felicitaron. La elección, por tanto, había sido de su agrado. Seguimos con cava, café y varios chupitos de lemoncello, que helado y en un ambiente mediterráneo muy húmedo, entraba sin esfuerzo. Estuvimos sentados más de cinco horas y, puedo asegurar, que la velada fue  sobresaliente. Cuando coincidimos al día siguiente en la piscina “el hombre tranquilo” me confesó que nada más llegar a casa tuvo que echarse la siesta. Guiñándole un ojo le informé que yo había hecho lo propio.

* Nota de Amin Maalouf, escritor libanés de lengua francesa galardonado con el Premio Principe de Asturias de las Letras en 2010, que aparece en su novela “Los desorientados”.




jueves, 3 de julio de 2014

PARA ALGUNOS, LO QUE NOS PARECE SENCILLO NO LO ES TANTO

Aprovechando un descanso en mi centro de trabajo, junto a otros compañeros y varios usuarios, vemos en la televisión las imágenes –invernales en pleno julio- de la jornada de ayer de lluvias torrenciales y granizo en las comarcas de Matarraña y Almazán. Muchos de nuestros alumnos esperan a mañana para finalizar el curso. Una de las chicas internas que se va de vacaciones explica a sus compañeras que en su casa dispondrá de una habitación grande para ella sola. Reflexiono sobre ello y doy vueltas a algo a lo que siempre llego en relación a estos chicos institucionalizados: su falta de intimidad. Muchas veces me pongo en su pellejo, sobre todo cuando finaliza mi jornada y me voy fatigado a casa, al fin y al cabo me espera un lugar donde estar cómodo y relajarme para afrontar la jornada laboral siguiente. Considero que para todo ser humano es necesaria la soledad, la intimidad,  el retiro, la tranquilidad… también para ellos. Sin embargo, viven las veinticuatro horas del día junto a otras personas también discapacitadas. Algunos gritan, otros lloran sin saber qué les pasa, hay usuarios que agreden sin tener motivo, algunos, en situaciones críticas, no dejan dormir al resto de compañeros de planta residencial. Y eso se repite día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, para una gran mayoría los 365 días del año. Tiene que ser tormentoso vivir así. Cuando esa chica que se marcha mañana de vacaciones comentó lo de la habitación para ella sola, lo entendí tan bien como el resto de sus compañeros, se refería a una intimidad que en la institución nunca encuentra, donde el baño, la habitación, su casa, son reductos inexpugnables, algo que para ellos es un sueño hecho realidad, una sensación que, desgraciadamente, la mayoría de las veces dura muy poco pero que es necesaria y vital.

G. disfruta mucho en tu habitación y haz cosas que te hagan realmente feliz. Lo tienes más que merecido!!!!! 

martes, 1 de julio de 2014

EL HOMBRE TRANQUILO

En verano, durante unos días, coincido en Peñíscola con “El hombre tranquilo”. Es francés, concretamente de Burdeos, y veranea tres semanas al año, desde hace más de veinte años, en la localidad castellonense. Otros veranos había coincidido con él en la piscina de la urbanización y nos saludábamos formalmente. Me llamaba la atención porque tenía acento extranjero pero utilizaba, en castellano, un lenguaje fluido y rico en expresiones. Observé que leía el País y algunos libros en francés. Una mañana  del verano pasado conversamos algo más de lo habitual. Hablaba de manera pausada y agradecía una conversación larga. Me dijo que de joven, tendrá ahora unos 65 años, vino alguna vez a Pamplona, a las fiestas, y se enamoró de nuestro país. Fue piloto aéreo antes de jubilarse y ha vivido en varios territorios de ultramar franceses. Su vida cuando está en Peñíscola es rutinaria. Acompañado de su mujer, madruga, luego van a la playa y juegan al Molkky, baño en la piscina, comida, pequeña siesta y lectura hasta la hora de cenar. El verano pasado les saqué de su rutina y junto a otros amigos les llevamos a comer a un restaurante que frecuentamos, luego preparamos, por la noche, una timba con las guitarras. “El hombre tranquilo” siempre va acompañado de su guitarra y canta canciones españolas muy desfasadas, también temas de Moustaki, Brassens... Mi otro amigo, sin embargo, es más internacional y moderno en sus interpretaciones. Ambos nos ofrecieron un concierto original, simpático y entretenido. Quiero suponer que la mañana siguiente no madrugarían tanto mis amigos franceses. “El hombre tranquilo” me ha dicho que sus costumbres cambiaron cuando dejó de trabajar, antes se levantaba a las 7 y ahora a las 7,15. No pude menos que sonreír cuando lo comento.
Este año me han traído vino de Burdeos y cassoulet, él es conocedor del buen vino, y yo les he regalado una botella de Ribera del Duero, concretamente un “Pago de los Capellanes”. Tenemos una cena pendiente y seguro que caerán las botellas de Burdeos. También hemos seguido jugando al Molkky y si el verano pasado sólo pude ganarle tres partidas ahora llevamos cuatro y estamos empatados. Además, estamos promocionando el juego en la playa, ya tenemos cuatro niñas que acompañan nuestro juego.

Me he despedido de mis amigos franceses por unos días debido a mi reincorporación al trabajo, pero dentro de muy pocas jornadas seguiremos pasando los días de manera relajada. En ese momento de la despedida les entregué el vino español. Dicen que los buenos vinos los beben los domingos y yo les dije: Dans l´Espagne tous les jours sont dimanche. Cuando me iba les dejé concentrados en la lectura de sus libros. Ni siquiera levantaron la vista para despedirme. Es lo que tienen los hombres tranquilos, aparentemente nada les preocupa demasiado. Eso sí, poco antes de irme me dijeron que mucho cuidado con la carretera.

lunes, 23 de junio de 2014

LA PERSECUCIÓN


En uno de mis sueños, concretamente el número 25 de “Sé dónde viven las ardillas”, la mitad justamente del libro, aparece el salón principal del Casino de Zamora. Se titula “La persecución” y finaliza en dicha estancia. Una vez sucedido y anotado volví para contemplar el “plató” donde se desarrolló,  comprobando las vistas desde allí: la plaza Zorrilla y el Palacio de los Momos. Ayer hice una foto del libro apoyado en “Madre y niño” (1980) de Baltasar Lobo (Premio Nacional de Artes Plásticas), una escultura realmente bella del artista zamorano, fallecido en París en 1993, donde estuvo exiliado, y que es, justamente, la vista exterior que tenia del sueño.

Cuando estoy en Zamora suelo ir a menudo al Casino ya que en la actualidad acoge el Restaurante “La Oronja”. En la barra del bar, donde por las tardes coinciden ancianos jugadores pagando sus consumiciones, clientela del bar y grupos que han quedado para cenar en su restaurante, se forma una algarabía tremenda que no te deja hablar por el ruido de voces que se provoca  en el local. Dura escasos minutos, entre las nueve y las diez de la noche, aproximadamente, e imagino que tan sólo ocurrirá los fines de semana. Cuando acabas entendiéndote con el camarero,  suelo pedir una gastrotapa, que varía todas las semanas, acompañada de un vino verdejo muy fresquito. Todo ello por el módico precio de dos euros y medio. Ayer se trataba de una gamba con cítricos caramelizados y una mousse de helado de trufas. Cuando acabé de tomarlo me acerqué de nuevo al escenario de aquel sueño y una niña de unos seis o siete años, con probabilidad familiar de los dueños del restaurante, recogía parsimoniosamente y disfrutando de ello, los juegos de salón desperdigados por las mesas. Recogía, en ese preciso momento, las fichas del dominó colocándolas al revés de cómo deben colocarse. Estuve analizando sus movimientos y me acerqué a ella. Se encontraba prácticamente en el lugar del sueño donde estaba colocada una cama redonda que hacía juego con mi corbata. Hola, le saludé al acercarme. ¿Me dejas que te enseñe la manera correcta de colocar las fichas del dominó en su caja? Sí, me respondió. Saqué todas las fichas colocadas por ella al revés y apoyé la primera fila de siete en el lateral de la caja para tumbarlas en su lugar correspondiente, quedando la cara negra de cada ficha a la vista. Qué guay, contestó la niña, y se quedó embelesada colocando el resto de las fichas mientras yo desaparecía por la puerta del salón de mi sueño.

domingo, 22 de junio de 2014

¿DEBEN LOS NIÑOS SER ESPECTADORES DE LAS CORRIDAS DE TOROS?


En Zamora son las fiestas de San Pedro y acabo de pasar por la plaza de toros. Me ha llamado la atención la larga fila que había en las taquillas a las seis de la tarde para sacar  las entradas para un espectáculo taurino que dará comienzo a las seis y media. Me he fijado en el cartel para comprobar quienes eran lo que toreaban y no he reconocido a ninguno de ellos. Sin embargo, me ha llamado mucho la atención que en la parte superior del cartel  anunciaran que los niños menores de ocho años entraban gratis a la plaza. Ese anuncio me estremeció, ya no sólo está  prohibida la entrada a los menores para ver un espectáculo tan sanguinario y atroz (algo que me sorprendió), sino que además pueden entrar de manera gratuita.
Cuando era menor de edad mis padres y mis abuelos me llevaron a muchas jornadas taurinas en la plaza de toros de Cuatro Caminos en las fiestas santanderinas de Santiago. Recuerdo el colorido de la plaza, el sol, los asientos estrechísimos marcados en el cemento que rodeaba el contorno circular de la plaza, las almohadillas para apoyar los glúteos, la bota de vino fresco, los pañuelos, el vestuario de las madrinas, el desfile preliminar de toda la cuadrilla… todo lleno de colorido y con sabor a fiesta auténtica. Pero también recuerdo la sangre, las banderillas que se clavaban en la espalda de los toros, las cornadas a los caballos de los rejoneadores con el consiguiente chorro de sangre, las cogidas a los toreros, la puntillas, el arrastre del toro sin vida…  Pasaba mucho tiempo con los ojos cerrados.

Soy contrario a las corridas, al menos desarrolladas de la manera actual, respeto a los aficionados a los toros, considerando, eso sí, que tiene que adaptarse a los nuevos tiempos. Los animales también tienen derechos que les estamos negando. Haciendo historia, por ese trance han pasado muchos seres vivos, sin ir más lejos  humanos de color o mujeres, en general, que no tenían los mismos derechos que el resto de los mortales. Soy optimista y creo que las corridas celebradas como se celebran ahora tienen el tiempo contado. Los niños no pueden ser participes de ese espectáculo digno de sociedades anticuadas por el mero hecho de que lo permita (por desgracia) la ley y, lo que es peor, sus padres, que son los primeros educadores. Algo tiene que cambiar y estoy seguro que lo hará pronto, se trata tan sólo de sentido común.