martes, 22 de julio de 2014

LA MUJER RUBIA Y SU BULLDOG


No soy excesivamente curioso pero el otro día en un apartamento frente al mío observé a un perro de raza bulldog que se desplazaba lentamente por la terraza. Detrás de él, una mujer rubia, de algo menos de cuarenta años, iba recogiendo sus excrementos y fregando a continuación. El perro era muy viejo y ella su cuidadora infalible. Cada vez que llegaba a casa me asomaba a la terraza para comprobar si estaba el perrito. Además del perro y  la mujer, compartían apartamento una pareja de negros adolescentes, una bebé mestiza y un hombre moreno muy alto y fornido. Deduje que los dos adolescentes eran hijos del hombretón, de otra relación, y la pequeña fruto de ambos adultos.
Pasaban los días y comprobaba que la rubia se levantaba mucho antes que los demás, recogía  la numerosa ropa tendida, ya seca, y atendía  al pobre perro. Luego preparaba el desayuno para todos, que iba llevando, en varios traslados, de la cocina a la terraza, para más tarde ocuparse de la niña. Los negros, por tanto, vivían mejor que los blancos, más envidiados por ellos en otros tiempos. No hacían nada de nada, o eso me parecía a mí.
Una tarde, vi en la entrada de nuestra urbanización, separada por diez o doce escalones de la plataforma principal, a la mujer rubia que llamaba al resto de su familia para que alguien  bajara a ayudarle. Venía del supermercado cargada con dos amplias bolsas, el carrito con la bebé dentro y el perrito amarrado con una correa. No daba crédito, y, además, esa estampa demostraba y reforzaba lo que siempre había pensado sobre ellos, potenciando mi desprecio a esos “sopabobas” (no diferencio entre razas cuando me refiero a personas de esa categoría moral). Tras diez minutos llamando el adolescente bajó a rescatarla de manera parsimoniosa, claro. La mujer soltó al perro y subió el solito los escalones, descansado en cada peldaño que iba superando. Puso una bolsa a cada lado del carrito y ambos levantaron los lados para llegar a la plataforma, pero cuando llevaban tan sólo tres escalones remontados el adolescente resbaló (falta de costumbre, supongo) y cayó como una pelota hacia la puerta. Cuando comprobé que el carrito de la niña había quedado anclado, sin peligro para la bebé, entre los escalones solté una carcajada corrosiva. Era increíble. Una vez en lo alto, el chico cogió al perro y la rubia continúo su recorrido con las dos bolsas y el carro (imaginaba su situación en el supermercado, el perro amarrado fuera y ella con el carro, la compra…)

Evidencié que a pesar del esfuerzo que realizaba en sus ¿vacaciones? por el bien de los demás, recibía gratos estímulos (tal vez no los únicos) cuando en ocasiones se tumbaba en un sillón para jugar con la niña mientras  el perro se sentaba a su lado, inseparable de ella todo el tiempo. Esa vida le merecería la pena, supongo, y no soy quien para criticar, pero me dio tanta pena esa escena de las escaleras que he querido recordarla y contarla.

lunes, 21 de julio de 2014

SUSPENDIDO ENTRE EL LITORAL Y LA MONTAÑA

"El hombre tranquilo" nos ha dejado hasta el año venidero. Regresa a su lugar de procedencia, que abandonó durante su período profesional, y donde ahora tiene de nuevo su hogar. Algo que entiendo por ser, también, emigrante en otra tierra que no es la mía, aunque marque una vida. 
Durante estos últimos días hemos tenido conversaciones de todo tipo, nada profundas en sentido filosófico, pero lo suficientemente humanas y sinceras como para ser  concisas y coherentes, sin irnos por las ramas, vaya.
Ha habido cierta intolerancia en el discurso de “el hombre tranquilo” sobre la evolución (revolución) tecnológica. Él, que ha surcado los aires del planeta tierra pilotando aviones de todo tipo, se niega a aceptar esos cambios. Le molesta que todo el mundo esté pegado a una pantalla y que cuando  hablas a las personas ni siquiera te miren a los ojos. No puede soportarlo, él que se expresa con gestos del cuerpo y siempre busca complicidad con su mirada  Yo lo entiendo, ya se lo he dicho, pero intento convencerlo para que no sea tan drástico… y, en ciertas ocasiones, lo he logrado. El otro día estábamos en la playa y su mujer no podía hacerse con su libro debido al intenso viento. Se acercó a mí y me dijo (yo estaba leyendo en mi Kindle)- Luis, mi mujer no puede leer, ni siquiera marcar el libro con su marca-páginas, hay veces que tengo que darte la razón-.
La jornada anterior quería preparar en mi apartamento (en suspensión entre el mar y la montaña*) una “marmita” (comida de los pescadores) con bonito, patatas, pimientos verdes y rojos, tomate, etc, para despedir a “el hombre tranquilo” como  merecía. Sin embargo, el día previo a la comida me hizo saber que prefería carne ya que el pescado le gustaba bastante menos. Rompió mis esquemas y le dije que tendría que obligarlo a comer el pescado como a los niños. Socarrón escapó a toda prisa hacía donde se encontraba su mujer. Ya en la comida se mostraba risueño sentado frente a mí, con su biotipo ectoformo quijotesco, sabiendo que yo había “picado en su anzuelo”. Les ofrecí, a la manera francesa, un aperitive y ambos contestaron: voila!!!! así que brindamos con un Oporto que estaba más azucarado de lo normal. Después de degustar, a continuación, varios entrantes, coloqué en la mesa un asado de costillas con patatas asadas que estaba de rechupete. Conocedores de los mejores vinos aposté por un Caro Dorum del 2008 y tras un par de tragos me felicitaron. La elección, por tanto, había sido de su agrado. Seguimos con cava, café y varios chupitos de lemoncello, que helado y en un ambiente mediterráneo muy húmedo, entraba sin esfuerzo. Estuvimos sentados más de cinco horas y, puedo asegurar, que la velada fue  sobresaliente. Cuando coincidimos al día siguiente en la piscina “el hombre tranquilo” me confesó que nada más llegar a casa tuvo que echarse la siesta. Guiñándole un ojo le informé que yo había hecho lo propio.

* Nota de Amin Maalouf, escritor libanés de lengua francesa galardonado con el Premio Principe de Asturias de las Letras en 2010, que aparece en su novela “Los desorientados”.




jueves, 3 de julio de 2014

PARA ALGUNOS, LO QUE NOS PARECE SENCILLO NO LO ES TANTO

Aprovechando un descanso en mi centro de trabajo, junto a otros compañeros y varios usuarios, vemos en la televisión las imágenes –invernales en pleno julio- de la jornada de ayer de lluvias torrenciales y granizo en las comarcas de Matarraña y Almazán. Muchos de nuestros alumnos esperan a mañana para finalizar el curso. Una de las chicas internas que se va de vacaciones explica a sus compañeras que en su casa dispondrá de una habitación grande para ella sola. Reflexiono sobre ello y doy vueltas a algo a lo que siempre llego en relación a estos chicos institucionalizados: su falta de intimidad. Muchas veces me pongo en su pellejo, sobre todo cuando finaliza mi jornada y me voy fatigado a casa, al fin y al cabo me espera un lugar donde estar cómodo y relajarme para afrontar la jornada laboral siguiente. Considero que para todo ser humano es necesaria la soledad, la intimidad,  el retiro, la tranquilidad… también para ellos. Sin embargo, viven las veinticuatro horas del día junto a otras personas también discapacitadas. Algunos gritan, otros lloran sin saber qué les pasa, hay usuarios que agreden sin tener motivo, algunos, en situaciones críticas, no dejan dormir al resto de compañeros de planta residencial. Y eso se repite día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, para una gran mayoría los 365 días del año. Tiene que ser tormentoso vivir así. Cuando esa chica que se marcha mañana de vacaciones comentó lo de la habitación para ella sola, lo entendí tan bien como el resto de sus compañeros, se refería a una intimidad que en la institución nunca encuentra, donde el baño, la habitación, su casa, son reductos inexpugnables, algo que para ellos es un sueño hecho realidad, una sensación que, desgraciadamente, la mayoría de las veces dura muy poco pero que es necesaria y vital.

G. disfruta mucho en tu habitación y haz cosas que te hagan realmente feliz. Lo tienes más que merecido!!!!! 

martes, 1 de julio de 2014

EL HOMBRE TRANQUILO

En verano, durante unos días, coincido en Peñíscola con “El hombre tranquilo”. Es francés, concretamente de Burdeos, y veranea tres semanas al año, desde hace más de veinte años, en la localidad castellonense. Otros veranos había coincidido con él en la piscina de la urbanización y nos saludábamos formalmente. Me llamaba la atención porque tenía acento extranjero pero utilizaba, en castellano, un lenguaje fluido y rico en expresiones. Observé que leía el País y algunos libros en francés. Una mañana  del verano pasado conversamos algo más de lo habitual. Hablaba de manera pausada y agradecía una conversación larga. Me dijo que de joven, tendrá ahora unos 65 años, vino alguna vez a Pamplona, a las fiestas, y se enamoró de nuestro país. Fue piloto aéreo antes de jubilarse y ha vivido en varios territorios de ultramar franceses. Su vida cuando está en Peñíscola es rutinaria. Acompañado de su mujer, madruga, luego van a la playa y juegan al Molkky, baño en la piscina, comida, pequeña siesta y lectura hasta la hora de cenar. El verano pasado les saqué de su rutina y junto a otros amigos les llevamos a comer a un restaurante que frecuentamos, luego preparamos, por la noche, una timba con las guitarras. “El hombre tranquilo” siempre va acompañado de su guitarra y canta canciones españolas muy desfasadas, también temas de Moustaki, Brassens... Mi otro amigo, sin embargo, es más internacional y moderno en sus interpretaciones. Ambos nos ofrecieron un concierto original, simpático y entretenido. Quiero suponer que la mañana siguiente no madrugarían tanto mis amigos franceses. “El hombre tranquilo” me ha dicho que sus costumbres cambiaron cuando dejó de trabajar, antes se levantaba a las 7 y ahora a las 7,15. No pude menos que sonreír cuando lo comento.
Este año me han traído vino de Burdeos y cassoulet, él es conocedor del buen vino, y yo les he regalado una botella de Ribera del Duero, concretamente un “Pago de los Capellanes”. Tenemos una cena pendiente y seguro que caerán las botellas de Burdeos. También hemos seguido jugando al Molkky y si el verano pasado sólo pude ganarle tres partidas ahora llevamos cuatro y estamos empatados. Además, estamos promocionando el juego en la playa, ya tenemos cuatro niñas que acompañan nuestro juego.

Me he despedido de mis amigos franceses por unos días debido a mi reincorporación al trabajo, pero dentro de muy pocas jornadas seguiremos pasando los días de manera relajada. En ese momento de la despedida les entregué el vino español. Dicen que los buenos vinos los beben los domingos y yo les dije: Dans l´Espagne tous les jours sont dimanche. Cuando me iba les dejé concentrados en la lectura de sus libros. Ni siquiera levantaron la vista para despedirme. Es lo que tienen los hombres tranquilos, aparentemente nada les preocupa demasiado. Eso sí, poco antes de irme me dijeron que mucho cuidado con la carretera.

lunes, 23 de junio de 2014

LA PERSECUCIÓN


En uno de mis sueños, concretamente el número 25 de “Sé dónde viven las ardillas”, la mitad justamente del libro, aparece el salón principal del Casino de Zamora. Se titula “La persecución” y finaliza en dicha estancia. Una vez sucedido y anotado volví para contemplar el “plató” donde se desarrolló,  comprobando las vistas desde allí: la plaza Zorrilla y el Palacio de los Momos. Ayer hice una foto del libro apoyado en “Madre y niño” (1980) de Baltasar Lobo (Premio Nacional de Artes Plásticas), una escultura realmente bella del artista zamorano, fallecido en París en 1993, donde estuvo exiliado, y que es, justamente, la vista exterior que tenia del sueño.

Cuando estoy en Zamora suelo ir a menudo al Casino ya que en la actualidad acoge el Restaurante “La Oronja”. En la barra del bar, donde por las tardes coinciden ancianos jugadores pagando sus consumiciones, clientela del bar y grupos que han quedado para cenar en su restaurante, se forma una algarabía tremenda que no te deja hablar por el ruido de voces que se provoca  en el local. Dura escasos minutos, entre las nueve y las diez de la noche, aproximadamente, e imagino que tan sólo ocurrirá los fines de semana. Cuando acabas entendiéndote con el camarero,  suelo pedir una gastrotapa, que varía todas las semanas, acompañada de un vino verdejo muy fresquito. Todo ello por el módico precio de dos euros y medio. Ayer se trataba de una gamba con cítricos caramelizados y una mousse de helado de trufas. Cuando acabé de tomarlo me acerqué de nuevo al escenario de aquel sueño y una niña de unos seis o siete años, con probabilidad familiar de los dueños del restaurante, recogía parsimoniosamente y disfrutando de ello, los juegos de salón desperdigados por las mesas. Recogía, en ese preciso momento, las fichas del dominó colocándolas al revés de cómo deben colocarse. Estuve analizando sus movimientos y me acerqué a ella. Se encontraba prácticamente en el lugar del sueño donde estaba colocada una cama redonda que hacía juego con mi corbata. Hola, le saludé al acercarme. ¿Me dejas que te enseñe la manera correcta de colocar las fichas del dominó en su caja? Sí, me respondió. Saqué todas las fichas colocadas por ella al revés y apoyé la primera fila de siete en el lateral de la caja para tumbarlas en su lugar correspondiente, quedando la cara negra de cada ficha a la vista. Qué guay, contestó la niña, y se quedó embelesada colocando el resto de las fichas mientras yo desaparecía por la puerta del salón de mi sueño.

domingo, 22 de junio de 2014

¿DEBEN LOS NIÑOS SER ESPECTADORES DE LAS CORRIDAS DE TOROS?


En Zamora son las fiestas de San Pedro y acabo de pasar por la plaza de toros. Me ha llamado la atención la larga fila que había en las taquillas a las seis de la tarde para sacar  las entradas para un espectáculo taurino que dará comienzo a las seis y media. Me he fijado en el cartel para comprobar quienes eran lo que toreaban y no he reconocido a ninguno de ellos. Sin embargo, me ha llamado mucho la atención que en la parte superior del cartel  anunciaran que los niños menores de ocho años entraban gratis a la plaza. Ese anuncio me estremeció, ya no sólo está  prohibida la entrada a los menores para ver un espectáculo tan sanguinario y atroz (algo que me sorprendió), sino que además pueden entrar de manera gratuita.
Cuando era menor de edad mis padres y mis abuelos me llevaron a muchas jornadas taurinas en la plaza de toros de Cuatro Caminos en las fiestas santanderinas de Santiago. Recuerdo el colorido de la plaza, el sol, los asientos estrechísimos marcados en el cemento que rodeaba el contorno circular de la plaza, las almohadillas para apoyar los glúteos, la bota de vino fresco, los pañuelos, el vestuario de las madrinas, el desfile preliminar de toda la cuadrilla… todo lleno de colorido y con sabor a fiesta auténtica. Pero también recuerdo la sangre, las banderillas que se clavaban en la espalda de los toros, las cornadas a los caballos de los rejoneadores con el consiguiente chorro de sangre, las cogidas a los toreros, la puntillas, el arrastre del toro sin vida…  Pasaba mucho tiempo con los ojos cerrados.

Soy contrario a las corridas, al menos desarrolladas de la manera actual, respeto a los aficionados a los toros, considerando, eso sí, que tiene que adaptarse a los nuevos tiempos. Los animales también tienen derechos que les estamos negando. Haciendo historia, por ese trance han pasado muchos seres vivos, sin ir más lejos  humanos de color o mujeres, en general, que no tenían los mismos derechos que el resto de los mortales. Soy optimista y creo que las corridas celebradas como se celebran ahora tienen el tiempo contado. Los niños no pueden ser participes de ese espectáculo digno de sociedades anticuadas por el mero hecho de que lo permita (por desgracia) la ley y, lo que es peor, sus padres, que son los primeros educadores. Algo tiene que cambiar y estoy seguro que lo hará pronto, se trata tan sólo de sentido común.

viernes, 20 de junio de 2014

CONVERSACIÓN EN LA TERRAZA DE UN BAR

Ayer estuve sentado casi tres horas en una terraza con dos amigas. Tomando unas cervezas y hablando de todo un poco el tiempo se nos pasó volando. Una de ellas es una escritora más o menos consolidada, ha publicado varios títulos, algunos con éxito de venta. La otra es maquetadora en una editorial. Hablamos de anécdotas relacionadas con el mundo de los libros, mientras analizábamos “Sé dónde duermen las ardillas”, humilde en contenido y en calidad de encuadernación. Pasado el tiempo comenzamos a hablar de ciudades aprovechando que los tres en pocas semanas emprendemos viaje. L, se va con una amiga a Londres, tiene allí familia y aprovechará para regresar a la capital inglesa. B, viajará con su novio a Galicia, con reserva de hoteles en Santiago y Vigo, para moverse a toda la región desde esos dos destinos, y un servidor, viajará a finales de agosto a La Toscana. Hablando de Europa, L y yo coincidíamos  que París era nuestra ciudad favorita. Comentaba que era un lugar muy fotográfico, romántico y que seduce y tiene alma, cuando B saltó: -claro, lo veis así porque sois escritores.  Me hizo gracia. Me quedé un rato recapacitando, nunca se habían referido a mí como escritor. Realmente, L es escritora, pasa mucho tiempo escribiendo, recolectando información para sus libros, estudiando los escenarios y los personajes. Sin embargo yo, para nada me siento escritor. Es cierto que me gusta escribir de vez en cuando pero sin ningún tipo de disciplina, lo hago para relajarme, para anotar momentos personales, anécdotas… pero, claro, mi libro reposaba sobre aquella mesa llena de botellines de cerveza. Los tres hemos recorrido mundo, coincidimos que Praga, Budapest y Londres eran ciudades muy bellas. Para B Londres es su ciudad ideal para vivir. Con París, por el contrario, no  tuvo ningún tipo de feeling, la gente le pareció antipática, la ciudad como de cartón piedra, todo igual, y, además, no le produjo ninguna sensación el viaje en bateau  por el Sena. Napolés también le impactó positivamente. Y ambas coincidieron en que Berlín era un destino imperdible. L recomienda, en primer lugar subir al edificio de televisión, “el Fernsehturm”, uno de los símbolos de la Alemania Oriental, para poder disfrutar de sus vistas panorámicas y hacerte una idea real de cómo es aquella ciudad alemana.

A L le debía algo y quise “pagárselo” (es broma) con una botella de Caro Dorum. Ciertamente fue un acierto, incluso se emocionó, demostrando que es buena conocedora del vino. Nos despedimos con la promesa  de vernos pronto para disfrutar de momentos que quedan grabados en la parte importante de nuestro “disco duro”.

domingo, 1 de junio de 2014

SÉ DÓNDE DUERMEN LAS ARDILLAS


Hoy uno de mis sueños se ha hecho realidad. Amazon.es y Amazon.com han puesto a la venta mi libro "SÉ DÓNDE DUERMEN LAS ARDILLAS", prologado por la escritora soriana Lucía Santamaría Nájara. Tiene un módico precio (anticrisis) de 2,68 euros y se vende en formato e-Book. Espero que sea de vuestro agrado.

http://www.amazon.es/DÓNDE-VIVEN-LAS-ARDILLAS-APRESURADAMENTE-ebook/dp/B00KOW2PYS/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1401615410&sr=1-1&keywords=sé+dónde+viven+las+ardillas


viernes, 23 de mayo de 2014

BARZIN EN DIRECTO (Madrid y Zamora)


El 15 de mayo de 2010 estuve en la Sala Berlín de Zamora para ver a una banda canadiense que se llama Barzin.  No tenía ni idea de lo que hacían así que busqué en Internet y lo que escuché de ellos me causó una gratísima  impresión. Ocupé mi silla a las diez de la noche de ese sábado y, canción a canción, me iba introduciendo en un mundo melancólico e introspectivo que me provocaba una relajación y una paz absolutas. Escudriñaba lo que sucedía a mi alrededor y comprobaba que todos los asistentes estaban tan extasiados como yo. Fue un concierto memorable, inolvidable. Presentaba un disco titulado “My Life in Rooms” y desde el momento que lo adquirí , firmado y dedicado  por Barzin, músico que da nombre a la banda, no he dejado de escucharlo y ya son cuatro largos años. Ese concierto cerraba la gira española.
Desde entonces he estado siguiendo a Barzin, hemos intercambiado algún mensaje por Facebook y por medio de Boris, íntimo amigo suyo y dueño de la Sala zamorana, he tenido noticias puntuales del músico canadiense. 
Aprovechando la gira europea 2014, presentando su nuevo disco “To Live Alone in That Long Summer”, primero con su banda y luego, una segunda parte en formato dúo, junto a Amy Beth Manusov, estudié la posibilidad de volver a verlo en directo. El día 22 de abril pude apreciar, nuevamente, la calidez de Barzin y comprobar su línea ascendente en lo musical. El emplazamiento para su actuación no podía ser mejor, el Teatro del Arte de Madrid. Posteriormente, el 17 de mayo de 2014, cuatro años y dos días después de mi primer concierto de Barzin, tuve nuevamente la posibilidad de verlo en directo, concretamente en  el mismo lugar donde lo conocí, en la Sala Berlín. Venía de actuar la noche anterior en San Sebastián, acompañado por Amy Beth. La prueba de sonido fue rápida y luego tuve la posibilidad de saludarlo. Más tarde, les acompañé al hotel y después del concierto, en el que además Amy presentó tres canciones de su disco ”Good Grief” pude charlar con ambos largo y tendido. Durante la actuación, Barzin me dedicó el tema “Cross the Road, Molina” que Amy y él adaptaron como homenaje al también cantante y amigo Jason Molina, fallecido el 16 de marzo (todas fechas cercanas en lo mensual) del pasado año por su adicción al alcohol contando 39 años. Luego tocaron “Sad and Beautiful World” y pude observar que parte del público estaba llorando emocionado. Fue un concierto entrañable, con poco publico pero entregado al cantante canadiense. Sentado en la barra con Barzin, poco después del concierto, ya relajado de su actuación y  ambos con un cóctel de whisky preparado por el gran Boris, me preguntó qué música me gustaba. Le enseñé tres temas que tenía en el teléfono y quedó encantado con Bombino. Nos despedimos un poco más tarde.
Tras hacer noche en Zamora se despazaban a Orense, última sede de su gira española. Antes de salir hacía tierras gallegas, Barzin tuvo la gentileza de dejarme en mi teléfono un mensaje escrito. Decía lo siguiente: “Dear Luis, I wanted to write and thank you for everything you did for us yesterday. It was really a pleasure to meet you and to talk with you. I am deeply touched that you came such a long distance to see the show. I really hope it was worth it for you. Please stay touch and I hope to see you next time. I am back in Spain. Barzin”. Algo así, traducido al castellano : “Querido Luis, quería agradecerte todo lo que hiciste por nosotros ayer. Fue de verdad un placer conocerte y hablar contigo. Me impresionó profundamente que vinieras de tan lejos para asistir al concierto. Espero de verdad que te haya merecido la pena hacerlo. Por favor mantengámonos en contacto y espero verte la próxima vez que vuelva a España”.
Anteriormente, en una foto compartida en Facebook escribió algo sobre mí que me emocionó. “There are special people in this world, and then there are people like Luis López. Such kindness that words fail to capture their essence” (“Hay personas especiales en este mundo, y luego hay gente como Luis López. Tal amabilidad que las palabras son incapaces de capturar su esencia”).

Ciertamente, todo ha sido un sueño hecho realidad. No dejo de escuchar la música de Barzin, son temas envolventes y muy emocionantes. Ahora ya no solo tengo su música, también una amistad que podrá vencer la distancia que nos separa. Barzin forma parte de la banda sonora de mi vida, incluida la de los sueños.












domingo, 27 de abril de 2014

XII CATA DE VINOS RÚSTICOS. EL MADERAL /Zamora/

XII CATA DE VINOS RÚSTICOS
El Maderal (Zamora), 26 de abril de 2014


Desde el año 2006 se viene celebrando en la localidad de El Maderal, comarca de La Guareña   (una edición en Villamor de los Escuderos) una “Cata rústica” de vinos elaborados según los métodos tradicionales. En la última edición, celebrada el pasado sábado día 26, participaron 22 catadores provenientes de la provincia de Zamora, en su mayoría, y también de otras provincias castellanoleonesas como Valladolid, Salamanca y Soria. La cata se celebró en el recién inaugurado bar, anexo al campo de golf, Hoyo Cero.
En esta edición los vinos presentados fueron 10, alcanzando todos ellos una meritoria puntuación,  quedando mejor clasificados los siguientes:
-Primero. José Luis del Valle (El Maderal) con un coupage de 4 variedades: albillo temprano, verdejo, moscatel y malvasía.
-Segundo. Carlos Corcos (Cigales. Valladolid) con un albillo 100% del 2012
-Tercero. Juanjo Moreno García (Villamor de los Escuderos) con un vino compuesto por godello (50%), verdejo (40%) y albillo real (10%)
Curiosamente, tanto José Luis del Valle como Juanjo Moreno, junto a otros locales como Diego Almaraz o Isidro Benito, lideran el ranking clasificatorio histórico de las catas realizadas.
Estas catas de vinos rústicos que se celebran cada año en El Maderal, alternándose vinos tintos y blancos, son cada vez más reconocidas en ámbitos nacionales relacionadas con el vino, publicándose en reconocidas páginas webs o blogs vinculados al mundo del vino su convocatoria y resultados.




jueves, 6 de marzo de 2014

LEOPOLDO MARIA PANERO

La excelsitud de su amargura. "Si yo estoy loco, vosotros también" Leopoldo María Panero.

DESCANSE EN PAZ

miércoles, 26 de febrero de 2014

TO LIVE ALONE IN THAT LONG SUMMER





El 17 de mayo de 2010, hace ya casi cuatro años, ¡¡¡¡no puede ser!!!! tuve el placer y la suerte de ver en directo a Barzin, gracias a la apuesta de mi querido Boris de realizar un concierto en su Sala Berlín de Zamora. Entonces escribía “…Introspectivo, íntimo, minimalista, pero añadiría que es un músico tremendamente vitalista. En sus canciones habla de lo cotidiano, de melancolía arropada… música para permanecer eternamente enamorado
Hace poco más de un mes, Barzin me escribió un correo personalizado desde Italia, donde estaba de gira, para informarme que sacaba a la venta 200 discos limitados con un librito de poesía numerado. Por supuesto hice la reserva y ayer mismo me llegó desde el Reino Unido. Escucho una y otra vez sus nueve canciones de alto contenido melancólico y con hechuras de folk contemporáneo. “To Live Alone In That Long Summer” no tiene relleno alguno, son todos temas muy trabajados y repleto de colaboraciones: Tony Dekker; Robbie Grunwald; Daniela Gesundheit; Tamara Lindeman; Alex Grant… Leo una critica en la web binaural.es y destaco lo siguiente: (escribe sobre  las canciones que contiene el disco) “De esas que te cogen de la mano, te invitan a subir en una góndola y te llevan a dar un paseo por románticos parajes enmarcados por una encandiladora y delicada neblina”. Y, aunque soy más de Vaporetto que de góndolas, estoy totalmente de acuerdo con lo que apunta la critica. Hace unas horas, comentando el disco con una amiga que también es seguidora de Barzin, le decía que me parecía espléndido, de esos que te eriza el vello de todo tu cuerpo. Con Barzin me ha pasado lo mismo que cuando en 1977 conocí al también canadiense Leonard Cohen, no puedo dejar de escucharlo. Espero que vuelva a Zamora, aunque su gira oficial europea sólo incluye en
territorio nacional Madrid, Huelva, Cádiz, Almendralejo, Santiago, San Sebastián y Orense. No obstante, si no hay ninguna incidencia, estaré viéndole en la Sala TBA de Madrid el 22 de abril. Quiero repetir aquel placer que no olvidaré nunca el 15 de mayo de 2010, All the while you wait for your hear. Cuando lo conocí tuve la certidumbre que su desamor era un terrible adversario, seguía doliendo. Después de casi cuatro años, escuchando su poesía cantada sigo pensando lo mismo. Es terrible buscar  un amor que te ha marcado tanto sabiendo que nunca volverá.



domingo, 16 de febrero de 2014

UNA DE SUEÑOS.


Últimamente recuerdo algunos sueños con bastante nitidez, si es que los sueños tienen claridad alguna. Esta noche pasada, como un porcentaje numeroso de mis sueños, soñé que estaba en Santander, concretamente en la Plaza de las Estaciones. Siete u ocho amigos, además de mi hermano y yo, ocupábamos la primera planta de una cafetería, sentados cada uno en una mesa distinta, salvo mi hermano y yo que ocupábamos la misma. En la televisión emitían un partido de fútbol y me llamó la atención un gran recipiente, al lado de una de las líneas laterales. Era una especie de barril decorado con publicidad, faltaría más. Era la primera vez que lo veía en un campo de fútbol y los futbolistas se acercaban allí cada vez que tenían que escupir. A pesar de lo asqueroso del caso me pareció buena idea ya que siempre escupían en la hierba, los muy guarros. Mi hermano preparaba unos habanos que fumaríamos esa misma noche en un concierto de un gran amigo suyo, que no era otro que el gran Manolo Caracol, el cantaor flamenco sevillano que murió en un accidente de tráfico en Aravaca en el año 1973. Actuaba en Santander y mi hermano quería darle una sorpresa que trataba de otra actuación cuando Caracol acabase la suya. En el descanso del partido de fútbol apareció un anuncio de un arma, una especie de revolver, en cuya empuñadura llevaba el logotipo de Versace. Me pareció sorprendente que una marca de alta costura se dedicara ahora a la venta de armas de fuego. La sorpresa de mi hermano era la contratación de Prince, sí, el mismo, el fundador del sonido Minneapolis, el autor de “Purple Rain”. Y, además, el responsable de contactar con él y servirle de acompañante, administrador y chico de los recados era yo. Por suerte logré convencer a Prince sin cobrarnos ya que la “sorpresa” le pareció una genialidad. Le hospedé en el Hotel Real y le acompañé a comer en los mejores restaurantes de la ciudad. Por cada comida pagaba una media de ochocientos euros, la bromita  le iba a salir cara a mi hermano… y ya no recuerdo más, salvo un sol espectacular cuando atravesamos Prince y yo la Avenida Reina Victoria iluminando la bahía y el puntal.

(Dato a tener en cuenta: que yo sepa a mi hermano no le gusta ni Prince ni Manolo Caracol)

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sábado, 15 de febrero de 2014

THE NATIONAL "Vanderlyle Crybaby Geeks" (con Bon Iver)





Vanderlyle Crybaby Geeks
Leave your home. Change your name. Live alone. Eat your cake. Vanderlyle, crybaby, cry. Oh the waters are rising, still no surprising you. Vanderlyle, crybaby, cry. Man its all been forgiving, swans are a swimming. I'll explain everything to the geeks. All the very best of us, string ourselves up for love. All the very best of, string ourselves up for love. All the very best of us, string ourselves up for love. All the very best of us, string ourselves up for love. Vanderlyle, crybaby, cry. Oh the waters are rising, still no surprising you. Vanderlyle, crybaby, cry. Man its all been forgiving, swans are a swimming. I'll explain everything to the geeks. Hanging from chandeliers same small world at your heels. All the very best of us, string ourselves up for love. All the very best of, string ourselves up for love. All the very best of us, string ourselves up for love. All the very best of us, string ourselves up for love. Vanderlyle, crybaby, cry. Oh the waters are rising, still no surprising you. Vanderlyle, crybaby, cry. Man its all been forgiving, swans are a swimming. I'll explain everything to the geeks. I'll explain everything to the geeks. I'll explain everything to the geeks.




Traducción



Deja tu casa. Cambia tu nombre. Vive sólo. Cómete tu pastel. Llorón, Vanderlyle, llora. La marea sigue subiendo, pero a ti parece no importarte. Llorón, Vanderlyle, llora. Tío, todo ha sido perdonado, los cisnes vuelven a nadar. Explicaré todo a los frikis. Lo mejor de nosotros, hace que nos enganchemos por amor. Lo mejor de nosotros, hace que nos enganchemos por amor... Llorón, Vanderlyle, llora. La marea sigue subiendo, pero a ti parece no importarte. Llorón, Vanderlyle, llora. Tío, todo ha sido perdonado, los cisnes están nadando. Explicaré todo a los frikis. Colgando del techo, ves el mundo bajo tus pies, igual de pequeño que siempre. Lo mejor de nosotros, hace que nos enganchemos por amor. Lo mejor de nosotros, hace que nos enganchemos por amor... Llorón, Vanderlyle, llora. La marea sigue subiendo, pero a ti parece no importarte. Llorón, Vanderlyle, llora. Tío, todo ha sido perdonado, los cisnes están nadando. Explicaré todo a los frikis.Explicaré todo a los frikis.

jueves, 13 de febrero de 2014

LOS HERMANOS TONETTI


Los Hermanos Tonetti, naturales de mi ciudad, forman parte de los recuerdos más arraigados de mi infancia. Tuve la suerte de verlos en multitud de ocasiones, siempre en Santander. Cuando los veía  mi ánimo cambiaba de la risa a la pena. No sé porqué, cosas de niño, supongo.

Estoy leyendo un libro de Félix Romeo que se titula Amarillo. Para explicar de qué va he recurrido a una pequeña reseña sobre él de Enrique Cabezón, poeta, músico, dibujante de tebeos y  diseñador gráfico logroñés. “Amarillo es una novela y es un diario, es un recordatorio y es, de alguna manera, un exorcismo. Félix Romeo escribe sobre su amigo Chusé Izuel, sobre su separación y sobre su presencia, sobre lo huérfanos y culpables que nos podemos sentir todos ante el suicidio de un amigo que no supimos prever. Por momentos estremecedor, incluso tragicómico, el libro no hace concesiones.
Al cerrarlo he tragado saliva, he tenido ganas de llamar a Félix, he dudado y al final no lo he hecho, no sabría qué decirle. Amarillo también habla mucho de él, de un Félix Romeo que desnuda muchos miedos y que, para su descargo, no es el responsable de muchas de las cargas que se atribuye. No puedo decir mucho más, sólo que el regreso de Romeo no dejará indiferente a nadie.”

A finales de los años setenta, al igual que en la actualidad, la crisis económica afectó al circo y los Tonetti (nombre adoptado en homenaje al célebre  payaso italiano Antonet) permanecieron trabajando, con muchos problemas, hasta 1982. Ese mismo año, Manolo, el de la cara blanca (el otro era José) sufrió una crisis nerviosa en escena por la que tuvo que ser internado. En noviembre tuvieron que cerrar el Circo y el 4 de diciembre, Manolo Villa, que contaba con 54 años, se suicidó.

Leyendo el libro de Félix Romeo, más o menos hacia la mitad, escribe sobre  John Kennedy Toole, autor, entre otras novelas, de la Conjura de los necios, que se suicidó a los 31 años antes de publicar la novela. Romeo, enlaza esa anotación con… “El caso de John Kennedy Toole parece el del payaso alegre que un día se mata. Uno de los hermanos Tonetti, los payasos de circo de nuestra infancia, se suicidó. El payaso de la cara blanca. Ahorcado.”

Ahora he dejado Amarillo detenido justo en esa última palabra. De repente me han venido las ganas de escribir sobre los payasos de mi niñez que eran, creo, de Cueto y, además, amigos de mi madre. Por ella supe de sus vicisitudes en la vida y también  sé que algo les ayudó. Cuando he leído en Internet sobre ellos, he visto el famoso póster que siempre adornaba las calles cuando iban a actuar. En ese dibujo de sus caras desfiguradas, o disfrazadas, he podido recuperar algo de mi feliz pasado, ese pasado que siempre aparece en mis sueños porque forma parte de los recuerdos de mi esencia  y mi naturaleza. Por suerte, nunca renegaré de mis raíces y los Tonetti, como el vendedor de “bombas” en la Primera playa del Sardinero (“¡Hay bombas para el mareooooo!!!”) o Fernandito, formaron parte del costumbrismo que acompañaba mis vida en Santander y que ahora están en un compartimento de mi cerebro. Obviamente, todos esos recuerdos, por suerte, totalmente alejados del suicidio y sus terribles consecuencias, suponen para mí todo lo contrario a la muerte debido a la vitalidad con que transcurrían todos los episodios de mi infancia en Santander.