"A Different Ship" es el tercer disco de la banda estadounidense de indie rock HERE WE GO MAGIC, aclamado por la crítica especializada. El nuevo disco del grupo que fue comparado con RADIOHEAD, no obstante, tiene algunos detractores, calificándolo de monotonía adormilada. Por supuesto, totalmente contrario a eso, es mi número 8 del 2012.
viernes, 21 de diciembre de 2012
viernes, 14 de diciembre de 2012
NÚMERO 9-"TWO DOOR CINEMA CLUB"
Número 9 de mi "Top Ten" TWO DOOR CINEMA CLUB con su disco "Beacon".
Two Door Cinema Club es una banda de electropop e indie rock de Irlanda del Norte y cuya formación se remonta a 2007. Wikipedia
Polémico, después de la frescura de su anterior trabajo pero realmente bueno, a mi manera de entender. La producción de este trabajo me parece impecable. Con "Beacon" había que dar la talla, poner el listón más alto, y posiblemente ese haya sido el mayor lastre que se han echado encima estos tres chicos.
jueves, 13 de diciembre de 2012
MI TOP 10 MUSICAL 2012
El año 2012, tan negativo para casi todo en nuestro país, ha sido, sin embargo, sobresaliente, internacionalmente hablando, en lo relativo a la música. Su cosecha ha sido amplia, variada y excelente. Por suerte, he adquirido cerca de 80 discos de géneros tan dispares como el pop, el jazz, la electrónica o el folk (en la variedad está el gusto, dicen), que ya han pasado a formar parte de mi extensa discografía. He de agradecer el consejo, magistral siempre, de Boris de la zamorana Sala Berlín; a algunos programas de Radio 3, ciertamente muy alejados de sus mejores temporadas; a revistas especializadas como Rockdeluxe, Ruta 66 y otras; a páginas webs como “Música de Acuarelas”, “La espiral de Joseph K “, “Rocktails” u “Hotel Arizona”, por nombrar sólo a algunas. Es cierto que Internet nos ha abierto todos los caminos para conocer los entresijos de la música y eso se nota en la personalidad musical que vamos adquiriendo, yo he encontrado un gran filón, no puedo negarlo.
Por vez primera, mi blog recogerá mi personal top 10 musical correspondiente al 2012 que ahora finaliza –serán diez entregas-. Reconozco que me ha llevado un gran trabajo, tal vez por la igualdad de muchos grupos en los resultados, aunque espero pueda repetirse para el año próximo. Una vez más, gracias por visitar mi blog, es una gran satisfacción tenerte aquí.
10.- Ex aequo:
martes, 11 de diciembre de 2012
SÓLO QUERÍA MIRAR HACÍA EL MAR
No
cuesta tanto pasar de una mañana nevada, a cero grados de temperatura, a una
noche estrellada con quince grados y un mar acompasando sonidos tan placenteros
como son las olas al planear sobre la arena. A mi no me cuesta nada. Al día siguiente, observando de lejos el
termómetro on line, comprobé, después
de dejar despojados de residuos sabulosos los cristales de mi terraza, desde la
que contemplo el mar, que la temperatura que dejé el día anterior seguía tan
inclemente como cuando salí de allí. Por suerte, me pilló en pantalón corto y a
punto de quitarme la camiseta que llevaba puesta. Los poco más de cero grados
que leía mi teléfono, conectado a internet, contrastaban con los veintisiete
que marcaba mi resguardado termómetro al sol. Así que cogí los bártulos y bajé
a la playa. Unos cuantos bolazos con mis wedges
nuevos en direcciones frustradas,
unos cuantos kilómetros andados en busca de las pelotitas, otras tantas
abdominales para colocar el tee y al aguaaaaa. Entrar y salir, pero sobre todo
hallar una salida reconfortante a ese
agua tan helador. Luego duchita de agua fría, de nuevo, y a abrigarse,
que es gerundio. Cuando bebía una cerveza, de nuevo en la terraza, miré de
soslayo el termómetro, ésta vez para disfrutar de la tranquilidad que aporta
una excelente temperatura después de darme un baño reconfortante. Ya no quise
conocer las temperaturas de otros lugares, ¿para qué?... sólo quería mirar
hacía adelante, mirar al mar, otra vez.
martes, 4 de diciembre de 2012
WALKING BACK HOME (Un paseo que todavía dura)
Hace unos años, estando en Londres,
concretamente en la estación de Paddington, haciendo tiempo para coger un tren
para Bath, estuve fisgoneando discos en una tiendecilla ínfima, tenía algún
encargo especial de un amigo. Entre los
discos que compré había uno de Deacon Blue, “Walking
Back Home” (1999)
, que tiene en la portada una foto de un puente sobre el Támesis que no he
logrado reconocer, tal vez sea de algún barrio periférico lejos del centro de
la ciudad. Durante el fin de semana, colocando algunos cedés, apareció después
de varios años sin verlo y, como es lógico, lo escuché de nuevo, retomando, a
medida que iba oyéndolo, pasajes de aquel viaje que tanto me quedó grabado. Recuerdo el gran reloj de la
estación y los trenes esperando a salir bajo una gran estructura de cristal y,
sobre todo, el precio del billete a la ciudad de Bath, en el condado de
Somerset, fundada por los romanos como complejo termal y situada a unos ciento
sesenta kilómetros de la capital. La libra estaba entonces muy cara, lástima,
tenías que pagar por ella 1,4 euros. Cada billete nos costó 48 euros, eso sí,
se trataba de uno de esos trenes de alta velocidad que tardaba en llegar a la
ciudad balneario unos 60 o 65 minutos, por lo que hacías el viaje por la mañana
contemplando la campiña inglesa y regresabas al anochecer después de pasar un
día divertido abstraído por el poderoso arte de la ciudad de los baños y la
placentera contemplación del río Avon.
El caso es que estuve todo el fin de semana
colgado de la música de Deacon Blue evocando aquel viaje en tren, los campos
verdes con vacas y ovejas, el agua por todas partes, incluida la lluvia que nos
acompañó todo el día, y varios recuerdos fotográficos.
Las ciudades suelen contener música que hay
que encontrar. Por suerte, Deacon Blue me recordará siempre a Londres,
como Béla Bartók a Budapest, Smetana a Praga o Elías Ochoa a Santiago de
Cuba.
Ahora sigo escuchando a Deacon Blue en otros
discos, sin embargo “Walking Back Home” es mi disco favorito por todo lo que entraña.
También he indagado sobre el grupo y he descubierto que su nombre lo tomaron de
un tema de otro de mis grupos favoritos de siempre, Steely Dan, concretamente el que lleva por
título “Deacon Blues”.
domingo, 2 de diciembre de 2012
UN DICIEMBRE MÁS
Diciembre
es el mes que marca la Navidad. El mes consumista por antonomasia. Obviamente,
estoy en contra de todo eso, de los adornos navideños en las ciudades, de las
luces… sin embargo, en mi familia siempre ha sido una época especial, la más
especial, diría yo. Nos juntábamos todos los seres queridos durante días y
noches, jugando a cualquier cosa, comiendo
las mejores viandas y bebiendo los mejores licores, vinos y cocteles
elaborados. Todo lo mejor, aderezado con
el calor de la familia. Ahora, cuando faltan algunos miembros, es cuando más se saborean aquellos momentos
que nunca volverán.
Esperando la Navidad, sin paga extra, por
primera vez, y con muchos menos alicientes que en épocas pasadas, miro de reojo
el derroche de algunos ayuntamientos qué, por cierto, tienen deudas millonarias
e intento anotar, como dijo un maestro religioso de Katmandú, cada noche cinco pequeños actos agradables sucedidos durante el día, cosas insignificantes, alegrías ínfimas
que en la época en que vivimos logran hacernos felices. Hoy, acabando la jornada de descanso,
cualquier cosa puede ser agradable, pero destacaré primero la visión de
Peñíscola en web cam con un sol y un mar especiales; luego, el sol de mi
realidad soriana que me ha alegrado el día; un intercambio de correos con
personas queridas; un brindis con cava que me ha acercado al Mediterráneo y la vitalidad de mi cuerpo, tan lesionado a
veces.
Esperaré
la Navidad para acercarme a aquellos tiempos descritos, que nunca volverán,
anotando pequeños detalles que me hacen feliz. Mientras tanto, anhelaré salir
de mi pequeña burbuja soriana para respirar y sentir un mar lejano que siento cada más
más cercano. Sin embargo, la Navidad de mis sueños sigue estando muy lejos.
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