Ir al contenido principal

SOBRE JAZZ, CALLE 52 DE MIGUEL GARCÍA URBANI

Calle 52 



El primer concierto en directo de jazz al que acudí fue cuando tenía diecisiete años. Fue en Madrid, concretamente en el mítico “Whisky Jazz”, desaparecido en 1995. Fui acompañado de mi hermano, que por entonces estudiaba en Madrid y era asiduo a las noches de “El Johnny” (colegio mayor San Juan Evangelista) y un gran enamorado del buen jazz. La actuación fue a cargo del maestro brasileño Jayme Marques. Desde entonces, he seguido atrapado por el jazz y he visitado en varias ocasiones los festivales de San Sebastián, Vitoria, Madrid o Peñíscola, por poner algún ejemplo,  habiendo tenido el privilegio de ver a muchos grandes de ese ambiente musical. 
Ayer acabé de leer “Calle 52, historias y jazz”, de Miguel García Urbani, y recordé todo lo que he escrito anteriormente y, también, los conciertos de cinco de los artistas que aparecen en su libro. Miles Davis (Madrid, 1989); Wynton Marsalis  (San Sebastián, 1980 y 1988); Diana Krall (San Sebastían, 2000);  Enrique Morente -con Lagartija Nick- (Benicasim, 2008) y Paquito D´Rivera -con Chano Domínguez-  (Peñíscola, 2009) 
  
El final del libro de García Urbani me pilló escuchando (mientras acababa de leerlo) a Miles Davis, concretamente su tema “Someday My Prince Will Come”. De manera que, todavía analizando en conjunto el libro recién terminado, me dejé llevar por esos últimos acordes -en compañía del Mediterráneo- intentando reposar tanta información recibida y analizando dos de las muchas frases geniales que contiene el libro. “Lo bueno está muy lejos de lo imprescindible” y “Nadie sabe lo suficiente de la soledad”. 
El libro es una huida en mitad de la noche, donde poesía y magia se mezclan en partes proporcionadas. Noche, angustia, tristeza, soledad, alcohol, sueños, azar, improvisaciones, que aparecen y desaparecen haciendo uso de la música como herramienta imprescindible. Y del silencio, como medio o huida, para seguir avanzando por la senda que nos marca nuestro destino inmediato. García Urbani es un domador de la noche y lo plasma de una manera definitiva en su poesía asequible hecha realidad. Desconozco qué pensará una persona que no conozca el jazz cuando lea el libro, pero lo que sé es que  un enamorado del jazz se enganchará a él desde la primera hasta la última palabra. Describe la vida misma, lenta, suave, a veces convulsa, única, definitiva, buscando como hermandad la música y la soledad, pero también la compañía que casi siempre es esquiva y nos devuelve, con todas esas notas nostálgicas que destila el jazz, a momentos   en los que no nos queda otra que encontrarnos con nosotros mismos. ¡Qué otra cosa es el sonido de la trompeta de Miles Davis sino la soledad misma! 

Mientras tanto, y esperando con ansiedad el próximo libro de Miguel, todo va bien, el jazz es el momento presente, sigamos jugando para que no salga el fatídico cero. Vivamos!!! 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Castilla la Vieja, León, Vascongadas, Murcia y Castilla la Nueva

La lectura de un libro me ha trasladado a la época que me tocó vivir en tiempos del dictador Franco. Todo ha surgido cuando se describía, en un capitulo de la novela, un mantel de plástico decorado con el mapa de España de entonces. ¡Qué recuerdos! La geografía de España durante esos años era algo distinta a cómo es ahora. La actual Castilla y León estaba dividida es dos regiones; por un lado, Burgos, Soria, Segovia y Ávila, acompañadas por las actuales autonomías de Cantabria y La Rioja (esta división se denominaba Castilla la Vieja), y por otro lado estaba León. Esta región la componían León, Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia. Castilla la Nueva estaba formada por las provincias de Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y la actual Comunidad de Madrid. Murcia era Albacete y la provincia de Murcia. El País Vasco se denominaba Vascongadas. El resto de las comunidades autónomas tenían la misma distribución que en la actualidad. Recuerdo que contando 14 o 15 años teníamos, en mi

SEMANA FATÍDICA PARA EL CINE

Semana fatídica para el mundo del cine. Ingmar Berg man , director sueco, falleció ayer a los 89 años de edad. Autor de clásicos del cine como "El séptimo sello " o "Fanny y Alexander ", se encontraba retirado en su casa de la isla del Mar Báltico desde hace años. Bergman llegó a firmar más de 40 películas, entre ellas "Fresas salvajes " (1957), "Gritos y susurros " (1972), "Escenas de la vida conyugal " (1974) o "Sonata de otoño " (1978). Su obra más conocida es, sin duda, "El séptimo sello", de 1957, cumbre del cine protagonizada por Max Von Sidow, entre otros. Bergman abordó, con una visión casi siempre trágica, las relaciones entre hombres y mujeres, la muerte, la existencia de Dios o el sentido de la vida. Buena culpa de ello tuvo su educación religiosa y severa, elegida para él por su padre, pastor protestante. Hoy, un día después de la muerte de Bergman, nos ha dejado otro maestro del cine, Michelangelo Anton

Chlöe's Clue - Carmín y Rubor

Tras dos discos a sus espaldas repletos de historias, llantos y celebraciones aderezadas con apasionados ritmos de baile y de belleza, Raquel vuelve con un nuevo trabajo en el que se aprecia un cambio en su libro de estilo que ahora abraza sin corsés y con total admiración la música latina, donde el Tango, la Bossanova o el Bolero, se presentan con una mezcla natural y abrazada sin excesos, con una gran dosis de valentía y respeto, que acompaña y complementa su acuñado sonido. Su firma ya es una de las más personales en el panorama musical de nuestro país, por su originalidad, por la pasión de sus composiciones y por la falta de necesidad de contextualizar su música en ningún estilo que esté marcando tendencia en la música de nuestro entorno más cercano, porque su libertad compositiva y el arte que lleva dentro, no necesita anclajes, solo dosis elevadas de creatividad y de expresión visceral, desde su más pura esencia. Por ello su tercer disco viene con algunos cambios respecto a traba