lunes, 1 de abril de 2019

LA REVUELTA DE LA ESPAÑA VACIADA





La fotografía del alcalde de Torrubia de Soria, en compañía de una burra, que aparece junto al texto de muchas publicaciones en los medios sorianos, me recuerda aquella visión de la España esperpéntica del franquismo, digna de los años más grises de la dictadura. El objetivo de Raimundo, así se llama el alcalde, es llegar el domingo a Calatayud para coger el AVE que le lleve hasta Madrid para asistir a la manifestación de 'La Revuelta de la España Vaciada' el 31 de marzo, convocada por Soria ¡YA! y Teruel Existe, para denunciar el abandono de la provincia soriana (y de todas las zonas despobladas de nuestra querida nación).

Raimundo recuerda a Sánchez Gordillo, el alcalde de Marinaleda, luchador progresista por los derechos de los más humildes; sin embargo, Raimundo es del PP, partido que, entre otros,es el principal responsable de que Soria esté como está en la actualidad. Resulta, al menos, paradójico. Gobiernos de la Junta de Castilla y León, presididos por los sorianos del Partido Popular Lucas y Posada, son responsable directos de todas esas reivindicaciones que se realizarán en la manifestación del próximo domingo en Madrid.
Mientras tanto, Alfredo Landa, digo Raimundo Martínez, acompañado de la burra Margarita, y posiblemente con un cheque del Ayuntamiento del municipio que preside para pagarse todos esos gastos que generará su peculiar viaje a la capital, estará, junto a sus compañeros del PP y otros sorianos “de pro”, reivindicando todo eso que tan mal ha hecho su partido y que no tiene vuelta atrás salvo hacérselo ver en las urnas. La España profunda vuelve.

Foto: Europa Press

1 comentario:

Marino Baler dijo...

Un artículo excelente. A saber cuantos de esos 'reivindicadores' votan PP o PSOE y ahí están, quejándose.
Yo los veía en televisión y me recordaban la película de Paco Martínez Soria, El turismo es un gran invento, que van a Madrid él (que era el alcalde) y sus secretario (José Luis López Vázquez) para hablar con el ministro y vender su pueblo como turístico.
Hoy, una semana después, ya nadie se acuerda de aquella manifestación. Triste.