sábado, 22 de junio de 2019

SORIA. VÍA VERDE- SANTANDER/MEDITARRÁNEO








Visité Soria, por primera vez, en un viaje que realicé con mis tíos Manolo y Carmina, además de con mi prima Margarita. Era un viaje desde Santander a Tarragona de ida y vuelta. Yo tenía 13 años y corresponderíaV a 1971 la fecha. La parada en Soria fue breve, no era uno de los destinos marcados como prioritarios por mis tíos, si bien hicimos una visita a las ruinas de Numancia. 
Siete años más tarde volvería a Soria para examinarme en un centro de educación especial nada más acabar mi carrera ese mismo verano. Aprobé y tuve que incorporarme el 2 de noviembre. Desde entonces han pasado poco más de cuarenta años; concretamente cuarenta años, siete meses y veinte días... y aquí sigo, en la alta estepa numantina. 
Recuerdo mi viaje en tren para incorporarme a mi trabajo. Primero de Santander a Burgos y luego de Burgos a Soria. Era parte del trayecto que debería haber unido el Cantábrico con el Mediterráneo, pasando, además, por las provincias de Teruel y Valencia. Sus obras ocuparon la primera mitad del siglo XX pero se perdieron en el túnel de la Engaña hasta cerrarse la línea en 1984. 
Quedé impresionado por la belleza de la provincia soriana en ese viaje en tren que iba parando en todas las estaciones y que no tenía prisa por llegar a su destino. Desde hace pocos meses, aquella línea de ferrocarril se ha acondicionado, una vez desmantelada, para el disfrute de peatones y deportistas. Hoy he hecho unos kilómetros andando por la ruta verde entre Soria y Golmayo, e iba pensando durante todo el tiempo en aquel viaje iniciático y descubridor de una provincia con pedigrí. En cualquier otro país esta línea se habría fomentado al turismo y, sin lugar a dudas, tendría un éxito sin precedentes, además de comunicar los dos mares que he comentado anteriormente. Pero aquí, en España, las cosas son así y, por lo visto, no hay vuelta atrás. Lástima.  


1 comentario:

Marino Baler dijo...

Soria tiene algo que atrapa desde el primer momento en el que la pisas.
Yo conocía principalmente la capital. Por motivos de trabajo, hace un año, estuve en Castilruiz y conocí esa zona.
El pasado verano estuve una semana por El Burgo de Osma, San Esteban de Gormaz, Valdelinares, el Cañón del Río Lobos, la Laguna Negra, Calatañazor (que ya conocía) y, por el sur, Tiermes, Retortillo de Soria, Caracena... ¡Qué decir! Una Soria para mí desconocida.
Sinceramente, no me salen las palabras al evocar aquellos días.
Dicen que la envidia, aunque sana, no deja de ser envidia... te envidio por vivir en semejante paraiso