La novela con la que David Uclés ha ganado la edición de este año del Premio Nadal, “La ciudad de las luces muertas”, no está cosechando buenas críticas, lo que no dejará de sorprender a los muchos lectores que contribuyeron a que “La península de las casas vacías”, su anterior novela, se convirtiera en uno de los éxitos editoriales más llamativo en lo que va de década.
Me ha decepcionado mucho y, de alguna manera, estoy de acuerdo con lo que escribe Jordi Gracia en Babelia.
“Un pastiche plano, mohíno y desaborío”. La novela cuenta la historia de un apagón que se abate sobre Barcelona, “una especie de cabriola mágica que trastoca los tiempos históricos y sitúa en sincronía imposible épocas dispares”, explica. Dicho apagón le sirve al autor para convocar en el texto a numerosos personajes (de brilli brilli, escribe el crítico), principalmente escritores y artistas, “pero nada de eso cuaja en una narración ni creíble ni verosímil ni convincente. De hecho, a ratos he tenido la sensación de estar leyendo una novela destinada a público juvenil o infantil poco lector”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario