lunes, 12 de noviembre de 2012

EGON SCHIELLE en el Museo Guggenheim



En tan sólo 28 años de vida, Egon Schiele logró hacerse un hueco indeleble en el selecto grupo de genios del siglo XX. Poco más de 10 años de actividad le han bastado para crear una obra prolífica que cuenta con más de 330 pinturas sobre madera o lienzo y 2.500 obras sobre papel. A diferencia de otros artistas que utilizaban los dibujos a modo de bocetos para sus posteriores pinturas, Schiele elevó a la categoría de arte sus trabajos en papel. Por ello, no es de extrañar que el Museo Guggenheim haya decidido rendir homenaje al expresionista austríaco recopilando un centenar de dibujos, gouaches, acuarelas y fotografías, procedentes de la Albertina de Viena, una institución que cuenta con una de las mayores colecciones históricas de obra gráfica del mundo. 

Egon Schiele
 no era buen estudiante, pero enseguida se dieron cuenta de sus aptitudes en dibujo e ingresó en la Academia de Bellas Artes de Viena a la temprana edad de 16 años, demostrando ya una predisposición precoz por las artes plásticas. El joven Schiele hizo gala de su personalidad muy pronto, rebelándose contra los convencionalismos académicos de la época, fundando con algunos compañeros de clase afines a sus ideas elNeukunstgruppe (Grupo de Arte Nuevo). El artista se decantaba por temáticas poco habituales para su tiempo, como el autorretrato y los desnudos femeninos. Admirador de Gustav Klimt, se puede apreciar en la obra deSchiele las influencias del maravilloso maestro vienés. Klimt también ejerció un papel importante en la carrera deSchiele, presentándole algunos ricos mecenas, que le asegurarían cierta estabilidad financiera en sus inicios artísticos. Pero, los escándalos no tardaron en llegar a su vida privada. Schiele se había enamorado de una joven de 17 años y fue acusado de corrupción de menores, sin olvidar de mencionar sus retratos a niños y jóvenes, a menudo desnudos y en actitudes consideradas obscenas. Si bien sufrió durante esa época las consecuencias de su peculiar estilo de vida, no por ello dejaron de lloverle encargos e invitaciones para participar en muchas exposiciones internacionales. Y tras la inesperada muerte de Gustav Klimt a principios de 1918, Egon Schielefue considerado como su legítimo heredero en la escena artística de Viena.

Egon Schiele aportó una visión muy personal e intuitiva al arte del dibujo y de la pintura, no cabe la menor duda y poco le duró su momento de gloria. Culpa de la gripe española. Aunque los paisajes urbanos formaron parte de su creatividad artística, los autorretratos, retratos y desnudos femeninos marcaron un antes y un después en su obra. Los dibujos de Egon Schiele, al igual que sus pinturas, muestran el tormento de la soledad, el cuerpo enfermo, la desintegración patológica de la personalidad. Su interés por los males de la mente humana también se refleja en la aflicción, el desemparo y el dolor de algunos de sus modelos. Hay miradas que estremecen, que incomodan, poses que perturban y no resulta difícil encontrarlas en las obras de Schiele. Sus personajes se encuentran perdidos en espacios desnudos, equiparados al vacío de la existencia humana, al eterno conflicto entre la vida y la muerte. Hay también desnudos crudos, eróticos, en la que la sensualidad deja paso a una obsesión casi pornográfica. Cuerpos que se esconden, que se ahogan, emociones a flor de piel, angustia, expresiones que no dejan indiferentes a nadie. La muestra propuesta por el Guggenheim ofrece una perspectiva única de la evolución estilística de Schiele a lo largo de una intensa década de producción y enfatiza en el destacado papel de su obra gráfica en la historia del arte. No se pierdan esta exposición, merece la pena y es una excelente excusa para dejarse caer por la ciudad de Bilbao... (Justine Obert)