lunes, 25 de febrero de 2013

SONY ZAMORA


El sábado tuve la suerte de visitar la tienda de Sony en Zamora en la calle Lope de Vega. Quiero comprarme un walkman MP3 que sea resistente al agua y después de comprobar la oferta de esos pequeños aparatos que comprimen el audio digital , me he decidido por el Sony W252 que tiene forma de auriculares y no  tiene cables.  Es ideal para hacer deporte y para disfrutar de la buena música en el  jacuzzi y la sauna. Es algo caro pero en mi caso estoy seguro que a la larga me resultará más económico que los que he tenido hasta ahora. En dos años he adquirido dos, un MP3 y un MP4, que se han deteriorado por el mal uso que he dado a los aparatos. Ciertamente, los cables siempre han sido un problema cuando corro o hago strider, con las zancadas acaban enrollándose y son un verdadero incordio. En la sauna siempre han funcionado correctamente pero, por lo visto, la humedad les ataca hasta dejar de funcionar. El caso es que el Sony W252 es mi solución. Además, se carga en tan solo 180 segundos.
Soy fiel a la tienda Sony de Zamora por un motivo muy especial. Hará unos diez años, me encontraba en una de esas playas idílicas que forman parte  del volcánico  parque natural Cabo de Gata, concretamente en la del Monsúl. Había pasado 6 días por la zona y decidí, el último día, llevar mi videocámara nueva para grabar la gran duna y los rincones de la playa. Cuando estaba en una esquina, tropecé y caí, junto a la videocámara, a la arena. Tuve una sensación horrible y la seguridad de qué mi cámara era ya inservible. A los pocos minutos del accidente recibí una llamada familiar dándome una terrible noticia. Poco más tarde emprendía viaje hacía el norte de manera apremiante.
Con el paso del tiempo consulté en la tienda Sony si existía alguna posibilidad de arreglo de mi videocámara. Una señora muy atenta me pidió que se la dejara para que la viera el técnico que era “un chico muy joven y con muy buena mano”. Efectivamente, unos días más tarde, con mucha paciencia y buen hacer, recibí la videocámara arreglada.  He vuelto alguna vez a la tienda y siempre les recuerdo la proeza que hicieron en su día al arreglarme aquella, entonces, nueva y flamante videocámara.
Pues bien, el sábado estuve allí otra vez y me atendió el joven que se encargo del arreglo, ahora diez años más “veterano” que en aquella primera ocasión. Me enseñó novedades sobre cámaras con lentes intercambiables y espejo traslúcido, la revolución de Sony, con resolución de 24,3 megapilxeles efectivos y una capacidad de respuesta ultrarrápida.  Luego hizo lo propio con unas minúsculas videocámaras creadas para la aventura, resistentes al agua -pueden descender a 60 metros-, con Wi-fi incorporado, etc.  Al despedirme, no pude menos que decir al dependiente que siempre que hablaba con él aprendía un montón. Dentro de 15 días podré disfrutar de mi W 252, así que volveré por allí  y le recordaré su profesionalidad con mi vieja (y muy querida) videocámara Sony.