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ELECCIONES EN CATALUÑA Y PANDEMIA



Foto: American Cancer Society

Me parece una barbaridad que haya elecciones en Cataluña o en cualquier lugar del mundo, nos hemos vuelto locos. La Generalitat decretó aplazar las elecciones autonómicas al 30 de marzo, pero el Tribunal Superior de Justicia concluyó que el aplazamiento vulneraba la Constitución al limitar el derecho de sufragio sin los requisitos de necesidad, idoneidad y proporcionalidad. ¿La pandemia no es motivo suficiente de necesidad en un país que limita otras muchas libertades? Resulta que la pandemia del coronavirus ha venido acompañada de amplias restricciones: confinamiento de los ciudadanos en casa, libertad de movimiento limitada, empresas cerradas... y en Cataluña, la ¿justicia? permite desplazarse a votar a todos y todas los ciudadanos y ciudadanas, incluidos los positivos por Covid 19. Y, claro, el número de alegaciones presentadas en las Juntas Electorales de Zona por los miembros elegidos para formar parte de las mesas no se han hecho esperar y ya superan los 21.000 recursos, uno de cada cuatro de los cerca de 82.000 ciudadanos que han sido elegidos para ser presidentes y vocales el 14 de febrero. 
Flaco favor ha hecho la ¿justicia?  a la seguridad de los miembros de la mesa en la prevención de los contagios y al resto de ciudadanos que participarán y tendrán riesgo de transmisión o propagación del virus. Toca recordar al TSJ que una de las recomendaciones de sanidad es “evitar las multitudes”, estar en espacios con aglomeraciones de personas como restaurantes, bares, gimnasios o cines aumenta el riesgo de exposición al Covid 19.  

No evolucionamos, seguimos siendo un país de charanga y pandereta, no merecemos los políticos ni los jueces que tenemos, o tal vez sí. Tengo ganas de que nos hagamos mayores, pero, mientras tanto, deberemos mejorar mucho en educación y en derechos fundamentales. 

 

 

 

 

 

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