Estudiaba sexto de bachillerato en el Instituto y compartía habitación con mi hermano. Teníamos una cama nido, nuestra habitación era pequeña y de esa manera optimizábamos el espacio, permitiendo tener dos camas en lugar de una. Yo dormía en la cama oculta, la que se sacaba por la noche.
La vista desde la habitación era a un patio y no teníamos mucha luz en invierno. También una zona de estudio, aprovechando un rincón de manera inteligente con un potente flexo de escritorio, allí recibía algunos días clases particulares de un profesor joven que tenía un olor muy peculiar, distintivo de las personas poco higiénicas. Recuerdo que cuando se iba abríamos la ventana durante varios minutos.
Compartía también habitación con nosotros una tortuga que deambulaba todo el día por el piso, se llamaba "Maroc", el último verano viajamos con nuestros padres por el norte de Marruecos y la encontramos en una playa. Mi hermano y yo volvimos desde Tánger a Madrid en avión (habíamos ido en el coche de mi padre y yo me examinaba de una oposición en Santander, así que adelantamos el regreso). Metimos a "Maroc" en una bolsa y se vino con nosotros a España.
Mi hermano se preparaba para examinarse en el INEF y solía hacer ejercicios físicos en la habitación, mientras tanto yo leía o estudiaba, y ambos escuchábamos música en vinilo que un amigo de mi hermano le proporcionaba por espacios cortos de tiempo. Uno de esos discos era "Angel Clare", primer álbum de estudio en solitario de Art Garfunkel, lanzado el 11 de septiembre de 1973. Éramos jóvenes y teníamos toda la vida por delante, la música era nuestra cómplice. Así conocí muchos discos que luego estarían vinculados a mi vida para siempre.
Hoy estuve en una feria de antigüedades en Zamora. Entre otros puestos había uno de vinilos y encontré "Angel Clare", y lo compré, claro, no lo tengo en mi colección. De alguna manera recuperé parte de mi adolescencia y de mi formación en la música que siempre me ha marcado y me marcará.
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