Después de este prólogo añadiré que fue uno de los viajes más horrendos que he tenido. A las ocho y pico horas de viaje se unió la ola de calor, tuve una temperatura mínima exterior de 36 grados, que llegaron a un pico de 42 a la altura de Valladolid. Además la ciática, que me ha acompañado todo ese tiempo mediterráneo, atacó mi glúteo derecho desde el minuto 1 e hizo que el viaje fuera aterrador. Finalmente llegué a Zamora con una acogida climática de 40 grados a las 18´45 horas.
Durante la noche apenas dormí, mi rodilla derecha, debido al dolor me despertó. tuve que tomar medicación. Con las fiestas de la ciudad, San Pedro, entre las 4:00 y las 6:00 pasaron por mi calle todos los adolescentes de Zamora gritando de esa manera que tan solo ellos saben hacer. A las 6:30 dejó de dolerme la rodilla y la ciudad se tranquilizó, pude dormir otras dos horas adicionales a las cuatro horas primeras de la noche.
Toda una pesadilla que hoy ha continuado con el calor. Hemos llegado a los 40 grados. Mi apartamento, que ayer estaba a 31,5 grados hoy ha bajado a 30. Una maravilla. Seguiremos informando.

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