lunes, 22 de enero de 2007

PROTOCOLO Y ETIQUETA


No hace muchos años atrás creía que el protocolo era algo que se habían inventado los burgueses y los aristócratas para cumplir sus propósitos sociales y de esa genuina manera despreciar con argumentos a los que somos de otra clase social.

Craso error cometí al pensarlo, durante algún tiempo en mi vida hubo una persona que consiguió, con extraordinarios métodos, que cambiara de opinión. No obstante, anteriormente y sin saberlo certeramente, aprendí bastante “ceremonial” deportivo como organizador de competiciones nacionales e internacionales, dando nuevamente la razón a ese profesional del más alto nivel en la logística de la etiqueta.
Aunque mentiría si no dijera que aprendí más de protocolo investigando por mi cuenta que lo que ese profesional quiso enseñarme. Ya se sabe que cuando convives con alguien evitas conversaciones sobre lo que día a día realizas, prefiriendo hablar de otro tipo de temas más triviales o simplemente más distantes de la cotidianidad profesional.
Recuerdo que incluso participe, de manera intempestiva y con cierta hostilidad por mi parte, en unas Jornadas Internacionales sobre Ceremonial y Protocolo que se celebraban en una de esas facultades con aire fascista de la Ciudad Universitaria madrileña. Acompañé a uno de los ponentes extranjeros a esas Jornadas y no se le ocurrió nada mejor que hostigar a un expositor que se encontraba allí presentando un programa sobre la colocación de comensales en diversas salas para que me informara al respecto. Puedo prometer que era impresionante el programa informático que manejaba, procedió a introducir datos sobre número, calidad social del comensal, género… y el programa en cuestión, en pocos segundos, distribuía a los invitados por su grado de implicación en el acto. El problema es que yo estaba en otra historia.

En este arte cada día existen más profesionales con una preparación extraordinaria. En España tiene bastante tradición la Escuela Internacional de Protocolo de Asturias, con sede en Oviedo, aunque ya se puede estudiar esta ciencia en Madrid, Valladolid, Granada, Elche, Valencia, Zaragoza y Mallorca, aunque desgraciadamente para ellos, para esos profesionales que imparten cursos específicos a instituciones, empresas y otros grupos sociales, culturales, deportivos, religiosos…, hoy en día aparecen portales en Internet que resultan muy agradables y amenos, incluso didácticos para el publico en general, pero que, desde mi punto de vista, deberían reducir información para fomentar la participación personal de los diplomados en buenas maneras y de esta manera no hacerlos innecesarios.

2 comentarios:

ANA RODRÍGUEZ DE LA ROBLA dijo...

Es cierto que todo aquello en lo que se profundiza se aborda con una perspectiva de la que carece la mera intuición. En todo caso, tu post me remite más a la sensibilidad y delicadeza de las que parecemos habernos olvidado a día de hoy en nuestras relaciones con los demás. Sin llegar a conocer al dedillo todas las reglas obsevables por el perfecto anfitrión (u organizador, o lo que sea), hay aliados de oro que nunca fallan: el afecto, el buen gusto, la discreción... Y eso no se aprende en escuela alguna, igual que no se aprende la elegancia. No me extraña tu rebote. Besos.

ASFOSO dijo...

Me parece perfecta tu observación. Gracias Ana, paisanuca.