jueves, 16 de febrero de 2012

ÁNGELES


Dicen que la edad más segura en el ser humano es hacía los 10 años. En ese preciso momento dejé de creer en Dios. De hecho, nunca antes creí en su existencia pero como en el ambiente donde me movía (incluso Franco mandaba entonces el presente de España, ¡presente!) había un interés general en el ser superior (Dios, no Franco) pues sembraba mis dudas. Luego me di cuenta que tomé la decisión acertada, no había razones científicas, aunque sí productivas y organizativas, para creer en su existencia. Nunca más volví a pensar en Él (a Dios gracias; adiós, gracias).
Sin embargo, miento. De vez en cuando se cruzan ángeles en tu camino. Seres que se alejan de la tónica general y, lo que es peor, del interés general. No importa. Ellos siguen su rumbo, manejan bien las situaciones, están armados de paciencia, evitan los conflictos, intentan pasar desapercibidos y continúan, más o menos a rajatabla, lo que dictan sus principios. Aprendes mucho a su lado debido a que no están acostumbrados a que les prestes tanta atención- no están contaminados- y, sin embargo, deberían ser los encargados de poner en orden todo este conflicto que es la actual sociedad. Escuchas boquiabierto sus diálogos, lees sus silencios, van a otra velocidad y nadie les entiende, se aíslan en cuanto pueden de la mediocridad que les acompaña y consiguen un espacio personal lleno de encanto. Por ello, hoy, una vez más, pensé que Dios puede estar al otro lado moviendo los hilos y demostrando que esos ángeles son sus enviados. Si eso es así, harto improbable, desearía encontrar su camino para no separarme del rastro de lo realmente imprescindible, la compañía de uno de ellos. Sólo por esos momentos pasados con alguien especial, impregnado de la magia necesaria para hacerte feliz durante unas horas, merece la pena vivir, aunque sigamos empapados de  mediocridad por todos los lados, al menos, de vez en cuando, vemos el rayito de luz que nos hace seguir hacía adelante.      

1 comentario:

Anónimo dijo...

a esas personas que yo llamo personas Luz se les distingue de lejos: A medida que cumplimos años,debemos hacer lo posible por tener cerca alguna.
Por lo que eres en tu blog, creo que tu también eres luz.
Enhorabuena