lunes, 20 de febrero de 2012

VALONSADERO


Existe una curva (siempre son peligrosas) en una carretera local soriana que marca mi destino. Y mi destino no lo marcan las modas u otra cosa similar. Mi destino, mi vida, mis momentos, siempre los ha marcado la música. Ya lo decía mi abuela cuando era pequeño: “deja ya las cajucas de la música”, refiriéndose las cintas cassette. En esa curva, que siempre dejo a mi derecha, -que nunca es mi opción (ni lo será jamás)- cuando voy a Santander, o cuando me dirijo a jugar a mi deporte favorito (evitaré nombrarlo por estar a la derecha), me juega, con perdón popular, y valga la “repugnancia” , malas pasadas (o buenas ¿quién sabe?). Un cinco de enero de 1980, - el seis me pegaría el mayor tortazo de mi vida con mi Dyane-6 en un pueblo horroroso de Vizcaya, Somorrostro – en esa dichosa curva escuché un tema de Dire Straits que me marcó para siempre. El pasado día 16, treinta y dos años más tarde, invierno, otro tema musical me atrapó para siempre. Sería el momento, la compañía, no lo sé realmente (o sí y miento) pero “Lady´s Bridge” del gran Hawley, el crooner del siglo XXI, se metió en mi vida.

Nota: en esa curva, en Valonsadero, existen pinturas rupestres al abrigo de las rocas ¿Querrán transmitirme algo?


Sultans of swing live by Dire Straits on Grooveshark



Lady's Bridge by Richard Hawley on Grooveshark


1 comentario:

Mariluz Arregui dijo...

Luis, no puedes dejarnos sin saber cómo son las pinturas....!!!!!!!!!!!


Lo demás, ya lo imaginamos...:)

Que no , hombre, que es broma.


Pero cuenta lo d elas pinturas,,plis

Saludos