
No he seguido mucho los Juegos Olímpicos de esta edición. Hay veces que verano y televisión son antagónicos, casi siempre la televisión y yo somos incompatibles. Sin embargo, recuerdo con cariño los celebrados en Seúl en el verano del 88. Mi hermano vivía por entonces en Puerto de la Cruz (Tenerife) y yo estaba de visita. Estar juntos y la pasión de ambos por el deporte era suficiente motivo para quedarnos hasta el cierre de emisión de cada jornada. Al día siguiente no había que madrugar pero lo hacíamos. Apurábamos la mañana en los Lagos Martiánez y por la tarde solíamos viajar por la isla de Tenerife, la mayor del archipiélago canario. San Cristóbal de la Laguna, patrimonio de la humanidad; el valle de la Orotava; el parque nacional del Teide; los acantilados de Los Gigantes; Masca, entre grandes escarpes; el puerto de Garachico; Candelaria; el Drago centenario; el parque rural de Anaga; las playas del sur…
Curiosamente hemos visto juntos, en Santander esta vez, los últimos coletazos de las Olimpiadas de Pekín, justamente a horas tan intempestivas como en aquel lejano 88. Y, de nuevo, lo más importante no era que Gasol y los suyos disputaran la final de basket o que el mallorquín Rafa Nadal conquistara el oro en tenis, lo trascendental era que estábamos juntos. La noche anterior a la clausura estuvimos tomando una copa en el jardín y nos quedamos, solos, charlando de lo divino y lo humano hasta las tantas. A la mañana siguiente pretendía levantarme a las ocho y media para ver en televisión la final de baloncesto que disputaba nuestra selección contra el “dream team”, pero tan sólo vi el último cuarto. Comiendo, escuchamos de fondo los últimos suspiros de los Juegos. En la clausura, encargada al igual que la jornada de inauguración, al director de “Linterna roja” y “Hero” , Zhang You, descubrí el tema “Whole Lotta Love” de Led Zeppelín interpretado a la guitarra por el gran Jimmy Page y cantado por Leona Lewis, desconocida para mi.
Mi hermano hoy no está a mi lado. Se ha ido de vacaciones a Playa Bávaro en la República Dominicana. Salió ayer de Madrid justo cuando el huracán, de fuerza uno, “Gustav” tocaba tierra en la vecina Haití, en la misma isla, “La Española”, que República Dominicana. Estuve preocupado durante todo el día. A las once y media de la noche recibí un mensaje de teléfono en el que me indicaba que todo había ido bien y se encontraba en el hotel. Me quité un peso de encima y dormí como un bebé. Una vez en tierra ya todo, por muy difícil que sea la estancia, es otra cosa. Espero, todavía, ver junto a él muchas Olimpiadas y, por suerte, para Londres ya quedan menos de cuatro años.