domingo, 25 de septiembre de 2011

ÚLTIMA TARDE DE VERANO


El verano escapa inflexible  en su última tarde de septiembre.  Van desapareciendo los temerosos mosquitos y la luz decrece en horario y fuerza. Las sombras se alargan en la playa y descienda la temperatura. Desgraciadamente, es hora de irse al yermo castellano, al frío  intenso, sin tregua, abandonando el placer de las horas baldías, infructuosas, que tan sólo existen ya en las capas del cerebro que almacenan el placer que supone la realidad inconmovible de esos momentos.  La luna ahora se apresura a ahuyentar  al sol y es tiempo de otoños recién nacidos, muy bellos también en tierras castellanas; no así   la calidez de la amistad mediterránea, incomparable, casi perfecta  en la serenidad del tiempo pasado y siempre recordado. Tiempo de otoño que se apresura en el último día de verano. Nubes revoltosas en el horizonte y barcos iluminados con las últimas luces de un verano en sus horas más bajas.  Otoño hasta el invierno. Invierno turbulento. Todo pasa y, posiblemente, todo quede en el recuerdo. Un barco de pesca se apresura para  llegar a puerto a la hora convenida. Una gaviota se introduce en el agua a velocidades estratosféricas. Una lubina salta en el mar permaneciendo el tiempo justo para luego volver a sumergirse. Al parecer  todos los animales vamos ajustándonos a la nueva luz que produce el otoño. Siento, ahora, nostalgia del verano, de un verano más que se escapa  como se escapa la vida, sin darnos casi cuenta.       

4 comentarios:

Mariluz Arregui dijo...

Estupendo tu cambio de look..me encanta.
Y la imagen, mucho más.
Y tu escrito, cómo no....

Sabes? Acabo de ver Venus ya en el cielo de esta noche, y, para mi sopresa, una estrella fugaz. Me dicen aquí que estas próximas noches de seltiembre van a ser especiales.. Todo tiene su momento, y su encanto, verdad? Hay que aprovehcar entonces, cada minuto...

Un beso, fuerte

Luis Lópec dijo...

Gracias.

Campurriana dijo...

Me ha encantado, Luis. A pesar de la nostalgia...

Luis Lópec dijo...

Siempre gracias, campurriana. Besuco.