martes, 10 de julio de 2012

NADIA SHEIKH


Nadia Sheikh me ha fascinado. A pesar de recordarme constantemente a Norah Jones –no es mala referencia, por cierto- me parece una niña, 16 añitos, adorable en todos los sentidos, en su actuación de algo más de una hora no ha tenido fallo alguno y eso suele agradecerse cuando escuchas cantantes nacionales, no suele pasar, siempre suele haber algún desafino caprichoso. El escenario, dentro  del  Festival de Jazz de Peñíscola,  ha sido novedoso, pero para nada fuera de contexto, más bien el Festival se ha aprovechado  del que puede ser icono de referencia para este tipo de actividades  con cada vez más seguidores.  Mandarina, sin duda es, a partir de ahora, el referente de los grupos cercanos, de los que desean  darse a conocer. Nadia, al igual que Norah, de padre indio, tuvo varios  protagonistas añadidos, en primer lugar el trio que le acompañaban,    músicos trillados en mil combates que estuvieron a la altura de la “niña”, que es mucho decir. Luego el emblemático lugar de actuación; Mandarina, que, por suerte, todo lo que toca lo convierte en marchamo de calidad. Pero, claro, detrás, Antonio y todo su equipo han pasado muchas horas para que nada se les escape. Las bonitas baladas  de temas conocidos estuvieron aderezadas por el clima adecuado, el lugar perfecto y la profesionalidad de la empresa Mandarina, un genuino que ahora se embarca en la nueva faceta del   jazz de calidad. Enhorabuena y esperemos haya continuidad.