domingo, 15 de julio de 2012

VACACIONES INTERRUMPIDAS


Retomo algunas notas sobre mis ajetreadas vacaciones que inicié el pasado 30 de junio y que he interrumpido hoy. Cuando comencé estos escritos ni mucho menos preveía la sarracina que ha provocado el gobierno con sus nuevas medidas económicas. Hoy, día 15 de julio, estoy mucho más afectado y, por tanto, indignado del todo. España va a la deriva.

DÍA 3
No hubo cata de vino. Al final, por cuestiones de intendencia, tuvimos que cambiarla por un par de gin tonics con mucho hielo para combatir el agobiante calor.
La noche  fue febril y cuando no aguanté más en mi sudadas sábanas   tuve que bañarme en un mar a buena temperatura. El día permaneció con una calidez y humedad extenuante, incluso Irta apareció brumoso, mezcla de nubes y humo oscuro proveniente de un incendio del sur de la provincia que el incipiente viento había trasladado a muchos kilómetros de allí. Ya por la tarde, desde el mar en dirección a poniente, se formó en el cielo una lóbrega nube   de grandes dimensiones que junto al sol de últimas horas daban al paisaje un aspecto misterioso. Disfruté bañándome y observando el panorama desde una   perspectiva diferente.   
Ahora, después de vestirme, voy a “Mandarina” y allí puede pasar cualquier cosa.


DÍA 4
Comienzo el día en un centro de salud, algo totalmente inédito en  más de diez años que visito Peñíscola. Aquí tengo que hacer una critica constructiva, no me queda más remedio. Tras llegar en una ambulancia, acompañando a un familiar nonagenario, espero en el hall las pruebas de rigor por una desdichada caída en el baño.  No me aburro, doy fe. Frente a mí, sentado en una fila de asientos del tipo a los de los polideportivos, incomodísimos para ver partidos y para esperar a un enfermo, veo frente a mí un letrero, escrito a mano, debajo de los pictogramas del baño para mujeres y hombres, común para ambos géneros, que dice algo así como: “Esto no es un W.C. el baño está en la salida que da a la playa”. Digo yo ¿no sería más fácil eliminar los pictogramas para que no hubiera confusión?   La puerta principal que da acceso al recinto del Centro de Salud se abre mediante apreciación inteligente, pero sólo funciona desde dentro, así que cada vez que se acerca alguien un profesional situado detrás del mostrador, a unos veinte metros, sale de allí y acciona, a la altura de la puerta,   el dispositivo para que puedan entrar los usuarios. No puedo escribir nada más al respecto ya que atentaría contra los profesionales y no deseo echar más leña al fuego…
Peñíscola, siglo XXI, con hoteles, restaurantes y otros servicios  de calidad incuestionable, donde los clientes dejan los dineros y sus impuestos correspondientes , cada vez más gravosos, ¿no podría  adaptar sus centros de salud a esa calidad que ofrecen otros servicios?  Ahora, con esa maravillosa propuesta del gobierno que supone el copago de medicamentos ¿no debería mejorar el servicio? 
Si van a Peñíscola no se pierdan hacer una visita, si es que pueden abrir las puertas, claro,  a esos servicios  de primera necesidad que supone la salud y que en la “Ciudad en el Mar” es tan precaria. “Que mal está el servicioooooo, señoríttooooo”.