lunes, 16 de julio de 2012

PECULIAR CATA


Realizar una cata a la una  de la tarde no es muy habitual.  Máxime si es verano y entresemana. Sin embargo, mi amigo Manolo, especialista en buenos caldos riojanos de la zona de Haro, Rioja Baja, trajo de su Miranda natal varias botellas, entre ellas un Viña Tondonia reserva. Mano a mano, en su terraza con vistas al mar, nos bebimos casi la botella entera. He de decir que no soy muy amigo de los reservas de Rioja, prefiero los crianzas, sin embargo el Tondonia, demasiado frío al principio y sin oxigenar, una vez conseguida la temperatura correcta, estaba estupendo.    
Al día siguiente, quedamos en mi apartamento, a la misma hora, para hacer lo propio con un Caro Dorum –Issios- de Toro. Poco antes de la una me encontraba en la piscina hablando con una pareja de amigos y cuando iba a despedirme pregunté a Pepe -¿te gusta el vino? explicándole, además, de qué se trataba el asunto. Una vez aceptada la invitación me acerqué a mi casa a decantar el vino. A la una en punto Pepe y Manolo estaban sentados en mi terraza hablando de lo humano y lo divino mientras dábamos buena cuenta de un quesuco de cabra de mi tierra, Cantabria, chorizo de Soria y otro queso Idiazábal.  Bebimos, con ese maridaje perfecto, dos botellas de Caro Dorum y, a decir verdad, tanto Manolo como Pepe abandonaron mi casa un poquito, solo un poquito, perjudicados.
Cuando ya se les había (se nos había) pasado el efecto etílico, ambos me comentaron que se trataba de un vino extraordinario. Pepe, me comentó que era de tal calidad que lo podría comparar con el Valbuena de la Ribera del Duero, segundo vino de la prestigiosa bodega Vega Sicilia. Todo un honor para mí.
La tercera cata íbamos a realizarla en el apartamento de Pepe pero tuvo que abandonar Peñíscola, por razones personales, antes de poder hacerla. Ha quedado pendiente para otra fecha en la que coincidamos los tres. No obstante, tuvo la generosidad, antes de irse, de regalarme un Cariñena reserva que era el elegido para la cata.