jueves, 17 de enero de 2013

¡NO HAGAS EL TARÍN¡




Muchas veces, cuando estoy leyendo, me entran unas ganas terribles de ponerme a escribir. Eso mismo me acaba de pasar. Leía algo sobre la presencia española en California mientras escuchaba de fondo la música de Grant Lee Phillips, tan sólo una guitarra y una voz suave, acústico con la voz de Grant, y algunas notas con la voz envolvente de una mujer. “Fools Gold” es el título de la canción que suena ahora. Creo que su significado tiene  algo que ver con los minerales amarillos (piritas) que los buscadores confundían  con el oro. Anteriormente a la lectura me sometía a una sesión repetitiva de inglés que versaba sobre los pronombres personales “I” y “You”. Hmmmm, me envuelve ahora el sonido de otro tema del disco cuyo titulo es “Bound to this World”. Pues eso, repetía conscientemente, “I, m a man. And you?” “I, m in the centre of Spain (ssssssspainnnnn). And you?””I, m in the centre of Spain (ssssssspainnnnn) too”, y fatigado por tanta tralla de Mr. Vaughan, cansado de tanta monserga, decidí aparcar la “sesson” para enfrascarme en el libro que leo actualmente y  me tiene enganchado.  Y fue entonces, al cabo de un rato, cuando decidí escribir.

El caso es que quería desconectar mi mente un rato, hay veces que uno tiene la cabeza a “pájaros” y hay  que despejarla de la mejor manera posible. Hablando de pájaros me ha venido a la mente una frase que utilizábamos en Santander cuando éramos niños. “No hagas el tarín”, decíamos, refiriéndonos a algo parecido a “no llames la atención”.  Y es que el tarín, pájaro que abundaba mucho en aquellos prados que ya no existen entre Corbán y la isla de la Virgen del Mar, con plantaciones de “mijotes” (maizales) que mi hermano y yo, algunas veces, confundíamos con ejércitos enemigos, cortando los supuestos cuellos con nuestras supuestas espadas ¡vaya sarracina!,  era para nosotros famoso por sus trinos y ese trinar especial llamaba mucho la atención.
 El tarín es más conocido por “lugano” (Carduelis spinus). Sigue un patrón extraño de migración, cada pocos inviernos se desplaza masivamente al sur por causas no del todo conocidas pero que tienen que ver con los factores climáticos y la disponibilidad de alimento. 

Dejo aquellos tiempo de moras con vino y pantalones cortos y me someto, de nuevo, a la música de Grant Lee. Ahora suena “Silent arrow” y  sobrecoge mi interior. Escribir ha reanimado mi espíritu, ahora me encuentro mucho mejor. Os dejo con la música.