jueves, 18 de diciembre de 2008

NEVER MORE, PLEASE.


Hasta nunca, pequeño.

La última estatua ecuestre de Franco que existía en España ha desaparecido hoy, tras su retirada de la plaza del Ayuntamiento de Santander y traslado a un almacén municipal, en el que permanecerá hasta su definitiva ubicación en el futuro Museo de Cantabria.

10 comentarios:

PEGASA dijo...

Solo quería desearte FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO 2009. Un beso

Marino Baler dijo...

Es una vergüenza que todavía queden estos símbolos en este país ¡Una puñetera vergüenza! ¿Alguien se imagina estatuas de Hitler o Mussolini en Alemania e Italia, respectivamente? Lo siguiente que tendrían que hacer es dinamitar el Valle de los Caídos... a su heredero espero y deseo que le quede poco también.

Un saludo.

Luis López-Cortés dijo...

Gracias Pegasa. Igualmente.
Marino: ¡A por ellos!

myself dijo...

Gracias por esta información, me alegro que la quiten ya que estas cosas solo pasan en este país.
Feliz Navidad

Luigi De Angelis S. dijo...

Bien por los españoles que ya estén desapareciendo estos símbolos de un pasado de terror.

Fuera del tópico: Me gustó la ilustración de tu entrada sobre GLORIA RUBIO LARGO… ¿Tienes otras imágenes para ver?

Saludos

Luis López-Cortés dijo...

Luigi, busca su web, Gloria Rubio Largo.

Anónimo dijo...

Pues sí, yo también me alegro de que desaparezcan los símbolos franquistas. Lástima que pongan el escudo de la República, que fue un regimen democrático elegido por el pueblo, al mismo nivel. Cosas del PP santanderino.

Raquel dijo...

Ya era hora de que desaparecieran.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

¿Me podrías aclarar los alcances de la Ley de Memoria Histórica al respecto? Bien que hayan retirado la estatua ecuestre de Franco...¿pero por qué guardarla para un futuro traslado a un Museo? ¿O es que la Ley en cuestión prohibe los monumentos públicos a Franco, más no los que están en espacios cerrados?

Saludos afectuosos, de corazón.

C.C.Buxter dijo...

Yo veo este tipo de cosas como un signo de normalidad; tan alejado estoy de la nostalgia franquista como de la furia revanchista.

Que todavía haya símbolos o recuerdos de la época dictatorial puede ser repugnante, pero de ningún modo extraordinario. Dejando el caso especial e inigualable del nazismo, cosas similares a las españolas se pueden encontrar en otras latitudes. En Roma, sin ir más lejos, hay una tienda abierta al público llena de "merchandising" de Benito Mussolini, en la que puedes comprar barajas de cartas, ceniceros, encendedores, cuadros, banderas, libros, bustos... del dictador, por no hablar de que su nieta Alessandra forma parte de la coalición de partidos conservadores de Berlusconi. En las antípodas ideológicas, cualquier persona que vaya a Moscú puede ver todavía la momia embalsamada de Lenin como un objeto turístico más.

En relación a lo que se refería Luis Alejandro Bello Langer, para mí la distinción entre público y privado es esencial. Si yo quiero hacer en mi casa una estatua de Franco (cosa que, obviamente, nunca haré) no va a venir la policía a llevársela... Que se lleven las estatuas de Franco a un museo (lo cual, por lo demás, no significa necesariamente que vayan a estar expuestas al público) no me parece mal, siempre que no se haga una especie de museo de homenaje al franquismo.