jueves, 8 de enero de 2009

VENTANAS


Foto: Luis López.

Cuando vivía en Santander me gustaba, en la época invernal, abrir una ventana orientada al oeste y, si el tiempo lo permitía (era despejado), contemplar en todo su esplendor el macizo central de los Picos de Europa. Durante las navidades he pasado unos días con mi familia y he tenido la suerte, casi todos esos días, de poder divisarlos nuevamente. Es un espectáculo fascinante. Todos sus picachos cubiertos de espesa y blanca nieve. Al abandonar Cantabria, ascendiendo hacía Reinosa, los tres macizos de la cordillera cantábrica, rebosantes de esplendor y luminosidad, se despedían de mi mientras un puño presionaba el interior de mi pecho.
Desde los dieciocho años que marché a estudiar a Valladolid he permanecido fuera de mi tierra y, por tanto, estoy acostumbrado a tener que despedirme de mi familia. Después de unos días a su lado siempre queda ese pequeño resquicio de amor, llamémoslo así, que tarda en extinguirse.

En Soria, la vista que tengo desde mi salón abarca varios kilómetros. Y, aunque por delante hay algunas industrias, salvadas estas se divisa gran amplitud de terreno, incluidas las vías del tren y un viaducto por donde pasa. En invierno, cuando nieva (este año ha sido pródigo en ello), me gusta ver como la capa blanca va cubriéndolo todo. No es que se trate de una vista espectacular pero siempre es agradable comprobar que al lado de la ciudad sigue existiendo campo y buenas vistas.

Esas dos ventanas, una mirando a los Picos de Europa y otra dirigida al altozano castellano, forman parte de mis días. En los últimos años se ha incorporado otra nueva. Una ventana hacía el Mediterráneo. Esa es, con mucho, mi favorita. Allí pasó temporadas de asueto, fuera de rigores horarios, más abierto a la naturaleza y a la creatividad. Por un lado diviso el mar y por otro, por el oeste, la Sierra de Irta. Por ahí se pone el sol, el potente y colorista sol levantino que levanta mis pasiones.

Hoy he regresado al trabajo y me encuentro con esos pensamientos. La rutina no es mi debilidad. Quisiera retomar de nuevo esos días vacacionales y tan sólo puedo hacerlo con la imaginación. Siento que el tiempo pasa, que los ciclos se renuevan y que mi espíritu sigue siendo el mismo de siempre. Bienvenido a la rutina.

8 comentarios:

Marino Baler dijo...

Luis, la solución a tus males tiene dos soluciones: O no salirte nunca de la rutina o estar siempre de vacaciones. Si me entero de una tercera te lo haré saber.

Un saludo.

myself dijo...

Solemos ver la rutina como algo tedioso que nos aleja del disfrute de la vida.
Me ha encantado esta entrada.
Un saludo con el sol de Levante.

Only dijo...

Creo que ya me conoces un pelín,
soy antipeloteo radical,
pero esta foto me chifla.

A veces eres genial ( jeje).
Luego sigo, que ahora voy con prisa..

besitos

Luis López-Cortés dijo...

Marino, extraordinario como siempre. jajajaja. Muy bueno. Haré ambas cosas, de momento. Ya me contarás si das con algún descubrimiento. Saludos.

myself, muchas gracias con el sol, perdido, de Levante. Un placer tu compañía.

Only, lo siento, llevo mucha prisa, quería decirte.... no puedo, voy a toda velocidad... ya seguiré con más time. Besitos con roce por la prisa. Lo siento...

Only dijo...

Qué condenado cantabruco eres....:)))
Con los lagrimones de la risa
no puedo decir nada más, te vas a quedar con la intriga eterna de mi comentario, y eso que no soy rencorosa,
pero era bastante interesante...:))
Te lo juro.
:)))
ay, ese roce...:))

sallopilig ref dijo...

Que no desaparezca ese justo espíritu, tan bonito. Y la foto.... vaya provocación..

Saludos.

Anónimo dijo...

vaya, esa ventana al mediterráneo si que ha sonado bien !!! ánimo, y disfruta de todos los paisajes, el tiempo pasa muy muy deprisa.

saludos
Marta

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Obviamente, la primera vista es la que más queda grabada en nuestros corazones aunque existan otras más adelante. Todos quisiéramos que no se terminaran las vacaciones pero, a la larga, terminaríamos pidiendo un descanso de las mismas...si quieres escapar de la rutina, lleva la imaginación a otro nivel.

Saludos afectuosos, de corazón.