miércoles, 11 de febrero de 2009

ARCO 2009


Poco a poco regreso a la normalidad. Han sido días de mucho ajetreo pero muy gratificantes. El problema es que, ahora, estoy griposo. Ayer visité al doctor y me recetó una medicación que me está yendo muy bien. Creo que para el fin de semana estaré recuperado y podré acercarme a Madrid para visitar ARCO. Hace algunos años que falto y tengo “mono”. Realmente, la feria de arte contemporáneo más prestigiosa de Madrid (y probablemente de toda la nación), en las últimas ediciones se ha “subido a la parra”. La entrada al recinto me parece un atraco. Si, además, tienes que aparcar tu vehiculo supone un añadido económico adicional importante. Tienes la obligación de dejar la mochila por el módico precio de 2,40 euros. Entrada más catálogo, 66 euros. Esta sociedad se está volviendo loca. Tengo que entrar a la página web de ARCO para familiarizarme con lo que será la exposición. No he leído nada acerca de ella salvo que el país invitado en la presente edición es India.

El arte se mueve por modas, aunque esto no es necesariamente lo que más me gusta. La moda es algo efímero. Hay que ser un genio para mantenerse fuera de ella. Esos artistas son los que me gustan. Hace años, no quiero recordar cuantos, acudí a ARCO con el fin de ver la obra de un amigo de mi abuela. Era, por entonces, desconocido. Su nombre: Félix de la Concha. Hiperrealista. La Galería que exhibía su obra, santanderina, por cierto, lo vendió todo. Félix comenzó allí su fama. Con motivo de la anterior Bienal de Zamora -2006- pude ver la obra que realizó en su estancia en Italia. Todo un lujo.
Félix de la Concha nació en León pero ha pasado mucho tiempo en Santander, concretamente en San Román de la Llanilla, donde tiene familia (su padre es de allí). Recuerdo que un día le saludé a la altura del Cementerio de Ciriego, estaba pintando el paisaje que se contempla desde allí, con el Cantábrico al fondo . En ARCO, precisamente, estaba expuesta esa obra y, personalmente, resultó ser algo muy emotivo poder disfrutarla. Una sorpresa muy agradable.
Volver a ARCO supone eso. Descubrir nuevas experiencias para poder disfrutar con la belleza. No me espero grandes cosas, aunque dentro de ese gran cajón de sastre que supone la muestra, siempre hay una obra, un artista, por el qué habrá merecido la pena el viaje. Os tendré informados.

4 comentarios:

Only dijo...

Muy interesante. Gracias por poner el enlace!

isobel dijo...

quien sabe, lo mismo nos vemos es cita obligada con mis amigos de Santander

JP dijo...

Difícil que se venda algo este año. Curiosamante ayer los que exponían confiaban en vender, aunque al público que preguntaban iban todos a mirar. Luego se excusaban poniendo por pantalla que la gente que compra una obra por medio milloncejo de euros tiene rubor al comentarlo...

Saludos,

JP

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

De seguro con tanto movimiento te bajaron las defensas...pero ya volverán a sus puestos habituales.

¿Qué tal estuvo ARCO? Espero que los precios de acceso y de aparcamiento no hayan subido demasiado como para espantarte...de todos modos, me parece que el alza de los importes podría compensarse con algunas actividades masivas de corte gratuíto, al menos.

¿El arte se mueve por modas? No sé...algunos lo harán, pero hay una esencia que se mantiene pese a los siglos y a los milenios. Más aún cuando están las conexiones con nuestras propias historias...aunque el autor ni en sueños se lo haya propuesto así.

Saludos afectuosos, de corazón.