lunes, 22 de febrero de 2010

CATA DE VINOS


Hay un establecimiento en Benicarló que se llama Devins. Allí puedes encontrar los mejores vinos de las casi sesenta denominaciones de origen nacionales y de otros lugares vinícolas internacionales. Además, cuenta con aulas, especialmente diseñadas, para impartir cursos y catas.
El otro día me inscribí en una de las catas. Se analizaban vinos de Rioja y de la Ribera del Duero. La titulaban “Rioja contra Ribera” (personalmente, la hubiera llamado “Rioja frente a Ribera”). El caso es que inscribí a dos personas, pensando como acompañante en un amigo que tiene un local de cócteles en Peñíscola, pero que desde hace unos meses también se dedica al buen arte de las tapas y los vinos.
Al día siguiente de realizar la reserva, me telefoneó la secretaria de Devins para solicitarme el nombre completo de mi acompañante. Le respondí que se llamaba Ángel pero no recordaba su apellido. Durante la conversación me vino (nunca mejor dicho) a la cabeza su apellido: Villa. Lo recordé ya que en la memoria de mi agenda telefónica figura así.
Al efectuar, el pasado viernes, el pago de la cata, nos preguntaron nuestros nombres. Ángel Villa y Luis López, respondí. Mi compañero, rápidamente, añadió que su apellido no era Villa sino Hidalgo. Tenía escrito en mi agenda Ángel, seguido de Villa, relacionándolo con su pueblo zamorano Villalpando. No recordaba ese dato. Tanto la chica de Devins como nosotros dos emitimos una larga y sonora carcajada. A partir de ahora, dijo la señorita que nos atendía, usted se llamará aquí Ángel Villa.
Una vez finalizada la cata, el profesor, un químico de Cariñena (aparece en la foto), que se dedica a impartir este tipo de cursos, fue nombrando uno a uno a todos los asistentes para darnos el título correspondiente. Obviamente, cuando nombró a Ángel Villa volvimos a reír con ganas.
Al regresar al local de su propiedad en Peñiscola, Ángel, orgulloso, mostró a su esposa el título recién conseguido, añadiendo que lo enmarcaría para que estuviera a la vista de los clientes. Ella, al verlo, le contestó: ¡pero estás tonto! éste diploma no te pertenece a ti, es de otra persona.
Durante el trayecto en coche a mi casa no pude parar de reír con la anécdota.

3 comentarios:

RITMO RANCIO dijo...

Divertida anécdota.
Brindamos con buen vino ya sea de Rioja o de Ribera, a tu salud
Un abrazo

Raquel dijo...

Pues démosle la bienvenida a Ángel Villa.

La Rata Paleolítica dijo...

Des luego, si se decide a ponerlo en su local, que añada la explicación de la anécdota, jejeee. Muy bueno.

Jesús.