martes, 12 de julio de 2011

TORMENTA DE VERANO

Casi todas las canciones recuerdan otros tiempos. Es inevitable. El atardecer mediterráneo no quiere brindarme hoy espectáculo de luz y color, así que me he decidido a emborronar un plano de Paris mientras escucho a Counting Crows. Es una versión acústica que me gusta  y me recuerda otros atardeceres con otros colores. No atardeceres como el de hoy, veraniego, sino otros mucho más fríos de temperatura pero gratos en ese rencoroso sistema que transmiten los sentidos. Dejo, por un momento, le Jardin de Luxembourg, el Montmartre de las odas de Nerval, las orillas del Sena de Paul Signac, la rue de Rivoli que habitó un joven León Tolstoy, los personajes de Alejo carpentier, el Marais de Baroja y los paisajes urbanos de Monet,  regresando a la visión sedante  de un mar tranquilo con esa temperatura, para mí perfecta, que son los 26 grados centígrados. Mi vecino Ariel pasea a su perro ya no tan cachorro. Está inmenso (el perro). No sé de qué raza es pero es precioso. Debe tener algo de perro de caza. Counting Crows no cesa. Es la música ideal para éste preciso momento que me hace recordar, por cierto, que dentro de tres días regresaré al FIB. Tendré el placer de ver, entre otros, a mis queridos The Stranglers (también de muchos recuerdos)  y a The Strokes,  en su regreso tras un largo paréntesis. El directo les hizo grandes a los neoyorquinos y estoy seguro que en Benicassim lo bordarán  el viernes. Allí estaré. Suena, otra vez, CC con mi tema favorito suyo: Mr. Jones. Se hace de noche en mi sólido hogar mediterráneo. La luz reverbera en el mar con tonos morados y un barco velero atraviesa mi visión y las modulaciones del leve oleaje , recordándome (va de evocaciones la tarde) que pronto veré mucha obra del gran Paul Signac. Discúlpenme,  repito Mr. Jones y me despido de ustedes con la alegría que    produce (ahora sí) una vista increíblemente hermosa. Truena y tal vez llueva.  Las vacaciones tienen esas cosas. No importa.