miércoles, 10 de octubre de 2012

OSOS DE CABÁRCENO


Los relatos de aventuras y desventuras también tienen a los animales como protagonistas. Los ejemplos de superación no sólo los da el ser humano. En Cantabria viven, en semilibertad, individuos entrañables que nos emocionan y enseñan.


Después de dos años y medio de soledad, el oso que fue víctima del contrabando convive con la osezna de Cabárceno que estuvo herida
Máxima expectación. Acaban de abrirse las puertas de la doble valla electrificada que separa las dos parcelas. En la de la izquierda está ‘Aragón’, el osezno rescatado de manos de contrabandistas que ha vivido en soledad en Cabárceno durante dos años y medio. En el cercado de la derecha está ‘Nuri’, la osita que fue capturada hace cinco meses, recién destetada de su madre, para curarle una herida que le ocasionaba una ostensible cojera. Ya no hay barreras físicas entre ambos plantígrados. ¿Cómo reaccionarán?
De Momento, ‘Aragón’ no se entera. Está en el otro extremo de su recinto, entretenido con la comida que le da uno de los cuidadores y pendiente de un oso que ha venido a fisgar y se ha sentado al otro lado de la verja. ‘Nuri’ no está familiarizada con las puertas y no se plantea atravesarlas. Permanece en su terreno. Por fin ‘Aragón’ descubre que la valla está de nuevo abierta, como cuando disfrutaba en solitario de ambas parcelas. Allá va, raudo, hacia el otro lado.
No mira a ‘Nuri’. Va derecho a la caseta de la osezna e inspecciona el habitáculo, parecido al suyo, con sumo interés. Es ella la que se aproxima por detrás, cauta. Él sigue con su investigación y se dirige al bebedero de su vecina. Por fin, saciada su curiosidad, se percata de que tiene a la osita a su alcance. Se acercan, se huelen, se yerguen. Cruzan suaves manotazos. «No hay ninguna animosidad por parte de ‘Aragón’ y ella se lo toma como un juego», observa Santiago Borragán, jefe de los servicios veterinarios de Cabárceno.
‘Nuri’ echa a correr y ‘Aragón’ sale detrás de ella, con creciente entusiasmo. La osezna se encarama en lo alto de su caseta y ‘Aragón’ intenta el asedio, pero encuentra oposición. «Ella le está dando zarpazos y él vuelve como un tontón. Como la vida misma», ironiza Borragán. «’Nuri’ está ahora marcando su territorio y le avisa de que la casa es suya», explica el veterinario.
De pronto se olvidan ambos de la guarida y comienzan a jugar sobre la hierba. Manotean sin descanso, agarrados. Da gusto verlos tan contentos y amigables. Están agotados. Paran un momento y los dos se lanzan hacia sus respectivos bebederos. Una breve tregua y de nuevo se enzarzan. «Queremos que ‘Aragón’ aprenda que los otros osos ya no lo van a matar, pero que pueden hacerle daño si se enfadan. Hasta ahora ha tenido todo para él, pero ya veremos cuando la otra le empiece a robar la comida», advierte Borragán.
‘Nuri’ y ‘Aragón’ están molidos de tanto jugar a perseguirse y pelearse. «La actitud es totalmente de coleguillas. Quieras que no, se hacen amigos. Y lo que pretendemos es que, cuando el año que vienen los saquemos fuera, al recinto de los osos, él defienda a la pequeña y la pequeña le enseñe a él que aquél es malo, porque ella ya lo ha aprendido, durante el tiempo que estuvo con su madre entre los otros setenta plantígrados».
‘Aragón’ ha cumplido dos años y nueve meses y ‘Nuri’ tiene justo un año menos que él. Ella es mucho más pequeña de tamaño, pese a que ha duplicado el que tenía cuando la apartaron del grupo para curarla, el pasado mes de mayo. Pero está bastante más espabilada que su amigo, ya que se crió entre los demás osos y tuvo que aprender a sobrevivir.
Es emocionate ver cómo ‘Aragón’ juega con otro congénere después de dos años y medio de soledad. Fue separado de su madre y de sus hermanos cuando apenas llevaba unas semanas fuera de la osera. Durante más de un año creyó que era humano. Cuando lo trasladaron a su actual recinto y comenzó a ver osos al otro lado de la verja, sufría ataques de pánico. Con el tiempo comprendió que era uno de ellos y ahora, por fin, sabe lo que es la compañía de un semejante.

‘BIOGRAFÍA’
4 de junio de 2010. Dos guardias civiles de Zaragoza descubren a un osezno, medio asfixiado, en el maletero de un coche.
17 de junio de 2010. El osito ‘Aragón’, herido y desnutrido, es trasladado desde La Alfranca hasta el Parque de Cabárceno.
11 de marzo de 2011. ‘Aragón’, ya sano, abandona el recinto de cuarentena y estrena uno propio.
16 de mayo de 2012. El equipo veterinario captura en Cabárceno a una osezna recién destetada para curarle una herida en la mano.
23 de mayo de 2012. La osita, ‘Nuri’, es trasladada a la parcela colindante con la de ‘Aragón’.
9 de octubre de 2012. ‘Aragón’ y ‘Nuri’ conviven juntos.

Fotografia y documento de El Diario Montañés.