lunes, 29 de octubre de 2012

HISTORIA DE DOS FOTOS






Regresaba de pasar una mañana divertida en El Maderal. Como había hecho el viaje de ida por la autovía que une Zamora con Salamanca, decidí regresar por la carretera comarcal. Iba abstraído por el paisaje cuando paré al ver un rebaño de ovejas, quería fotografiarlo para emular a mi buen amigo Ramón Miguel que tiene colección de fotos en la  web Fotocommunity sobre el tema. Cuando estaba analizando ángulos de enfoque, con mi ojo derecho comprobé que el pastor, acompañado por dos de esos perros  que siempre parecen cansados y tienen aspecto bonachón, venía hacía mi a gran velocidad. Por si  se complicaban las cosas me apresuré a hacer un par de fotos. Tras el saludo, evidencié que venía en son de paz. Me explicó que llevaban unos días por la Tierra del Vino pero que tanto las ovejas como los dos acompañantes, al otro compañero lo divisaba al otro lado del extenso rebaño, eran de la comarca, también zamorana, de Sayago. Las ovejas estaban famélicas debido a la falta de pasto por la carencia de lluvia durante el verano, y observaba que no levantaban la cabeza de su flamante alimento terrenal. Me explicó que continuarían por allí un mes más y que deseaba regresar a su pueblo, Bermillo, ya que era muy dura la vida de pastor. 
Tras despedirme, el hombre tenía ganas de charlar pero yo tenía bastante prisa, analicé a las personas que conozco del medio rural zamorano, comprobando que son gentes nobles, amistosas, sencillas, generalmente cultas y orgullosos de formar parte de esa tierra que me tiene enamorado. Suelen vivir de lo que cultivan, del vino, de la ganadería y, además, viven bien, están comunicados excelentemente con ciudades como Salamanca y Zamora, y tienen la suerte, en este mundo que va tan aprisa, de formar parte, sin quererlo ni saberlo, de ese movimiento Slow que tanto fascina a los que habitan las grandes urbes. Despacio viven más y mejor, todo un lujo que no se debe perder, máxime en los tiempos que corren.