lunes, 8 de abril de 2013

¿LA PRIMAVERA?


Hoy, por suerte, he tenido tiempo para pensar, para escuchar música relajadamente,  para estar tranquilo, para que el tiempo pase sin apenas darme cuenta. Comencé la mañana atravesando la ciudad en coche (cuando me preguntan cuánto consume mi coche en ciudad siempre digo que no lo sé, conduzco en Soria) y escuchando un programa de radio que hablaba de la primavera. Mientras lo escuchaba mis limpiaparabrisas separaban los colosales copos de nieve del cristal.  Entrevistaban a dos mujeres, una era japonesa y otra española, supongo,  relacionada profesionalmente con la meteo.  La profesional se explayó con datos sobre el día que entra cada estación. Decía que no había nada lógico, que no era lo mismo la última quincena de agosto en Madrid capital  o en parte del Mediterráneo que en el Pirineo, por ejemplo. La nieve, a seis de abril, daba la razón a la comentarista. En Soria, en plena primavera, la temperatura era de un grado. Luego habló la japonesa. Tengo que   decir que poco y con el acento característico de los nipones. Por lo visto, venía de ver los cerezos en flor que anuncian que la primavera ha llegado. Por cierto, según decían en la emisión, en Asia el primer árbol que florece es el ciruelo y los chinos se han apoderado de él para simbolizar la primavera. Los japoneses, para diferenciarse de los chinos, han acogido, sin embargo, el cerezo para representar la estación anterior al verano.
Y, aunque, normalmente la floración de algunos árboles frutales llega cuando entra la primavera, entre el 20 y el 23 marzo, últimamente veo los cerezos, y otros frutales, en las proximidades del Mediterráneo llenos de  flores, rosas o blancas, a finales de enero. No cabe duda que la primavera es casi eterna por aquellos lares.
La primavera se ha encharcado y parece que el invierno no ha acabado de irse, no obstante, me gusta la idea de meterme en casa, ver nevar desde la ventana mientras escucho la seis de la BBC por la radio, leo un libro y preparó algo para picar acompañado de un vinito de Oporto. En invierno, cuando voy a trabajar y el día es así de triste digo para mis adentros: “hace un día para quedarse en casa y no salir”. A mi, que durante casi veinte años no he parado de viajar todos los fines de semana, muchas veces me apetece precisamente eso, disfrutar de la intimidad que te ofrece tu vivienda, cobijado por una buena calefacción y mejores viandas. Siempre recuerdo que en la última entrevista  que leí antes de morir Julián Marías, decía: “ojalá en la otra vida me encuentre como en mi casa”. Quién me iba a decir a mi hace unos años que sería tan casero.



4 comentarios:

Mariluz Arregui dijo...

Claaaaaro...
viandas y vinito.....:))

Marino Baler dijo...

Hace años que estoy apuntado al género 'casero'. Mi sábado por la noche perfecto es con palomitas, un pack de seis cervezas, algún que otro cigarro, una película e internet.

Saludos.

Nube dijo...

No sé si te llega el comentario o si es tarde; si sé que a mi me gusta mucho dialogar, emprender, ilusionarme. Un sin fin de cosas... Pero la vida me ha enseñado a valorar que, lo sencillo es lo válido.
Me encanta salir de vez en cuando y disfrutar de la buena gente pero, me gusta disfrutar durante más momentos de mi casa y de la humildad de las personas sencillas.
Eres muy bueno... lo sigo diciendo.

Nunca dejes de hacer magia.

Luis Lópec dijo...

Pues claro, marionly, viandas y vinito!!!!!
Gracias, siempre, por tus comentarios, Marino.
Seguiré, intentando hacer magia para personas como tú, Nube. Gracias.