martes, 9 de julio de 2013

DE MADRUGADA EN EL ÁTICO



Hoy es un gran día, he logrado vencer a JF al Mölkky ¡aunque no se crean, ha sido por la mínima! Él, gran deportista, lo ha aceptado de buen grado. No quisiera confundirme, pero creo que JF sabía que en cualquier momento podía ganarlo, también me considero buen deportista y la competición es nuestra apuesta. Luego, nos dimos un gran baño reconciliador, charlamos de los equipos bretones en la liga francesa y del Nantes que tan sólo es bretón cuando pierde al fútbol. Hablamos del cinco naciones de rugby, de los malos resultados de Francia últimamente. Cuando nos aproximábamos a la arena, me invitó a visitar su casa cuando quisiera en Burdeos, añadiendo ¡no te faltará buen vino! Buen tipo JF. Ya en la piscina, coincidimos con mi amigo Pep y decidimos preparar, esa misma noche, una fiesta en toda regla para los bordeleses.  Como yo quería ir a la actuación de “Cor de Fusta” en Mandarina, con motivo del X FESTIVAL DE JAZZ se decidió posponer la celebración un poquito más tarde de lo previsto. Entrada la noche y con unas vistas fantásticas desde el ático de Pep, por un lado la sierra de Irta estrellada, las atalayas (que yo denomino “el Belén”), y más a la derecha y al fondo, se contemplaba la silueta de “Els Ports”, que dividen Castellón de Aragón, en lo alto del Maestrazgo. Por el otro, la bahía de Peñíscola, con el castillo a la derecha, y Benicarló, Vinaroz y Alcanar,  ya metido en tierras catalanas, a la izquierda. Respiré aliviado contemplando tanta belleza acompañado de buenos amigos. (Cuando la mirada se relaja  el cuerpo y la mente también lo hacen” J. A. Barrueco). La anfitriona depositó en la mesa, una vez sentados, una especie de tarta de Santiago que hacen en Castellón y que esa misma tarde había comprado Pep en la capital de la Plana. Ya, cuando estuve viviendo en Ferrol por asuntos “militares” y en mis múltiples escapadas a Santiago de Compostela, degusté ese tipo de dulce y siempre me pareció muy seco. Sin embargo, en la zona catalana y valenciana, se rocía de orujo y cambia radicalmente, volviéndose esponjosa y borracha. Para acompañar la tarta, igual que siempre en casa de Montse y Pep, se trate de la comida que se trate, cava para beber. De repente, tras brindar todos por nuestra salud, JF sacó su guitarra y nos amenizó con una canción española con la letra salpicada por el acento francés. Más tarde, Pep, desenfundó la suya y juntos cantaron a Brel, Moustaki, Brassens, Barbara...todo un repertorio que parecía salido de aquel maravilloso e irrepetible  mayo del 68. Me sorprendieron mucho las voces. Pep, en tiempos más jóvenes era guitarra y cantante de un grupo catalán con mucho éxito en la comarca de Vic. JF me recordaba a Georges Brassens, igualmente con barba, muy alto y pelo similar, aunque un poquito más calvo JF en la parte superior. Acabamos tarde, muy tarde, y al día siguiente mi cabeza protestaba y el cuerpo no me respondía,  pero una vez bañado en el mar y tras jugar unas partidas de Mölkky ya estaba repuesto. Unas cervecitas a la sombra hicieron que recobráramos el juicio con la satisfacción de vivir momentos irrepetibles.