lunes, 10 de febrero de 2014

LA BEBÉ DE MI VIDA


El viernes pasé mal día. En el trabajo, repentinamente, me encontré muy débil, me dolían las piernas y la cabeza, produciéndome el malestar un sueño considerable. Mi temperatura era de casi treinta y siete y medio. La jornada se me hizo interminable. Ya en casa, me subió la temperatura un grado más y  durante la noche volví a la normalidad. El fin de semana estuve bien pero por precaución no salí de casa. Aproveché para hacer cosas que tenia pendientes y relajarme con las últimas novedades musicales  que mi amigo Javier, del que digo siempre que parece del Servicio Musical de Inteligencia, me envía con frecuencia. El lote lo componían dos temas nuevos de The National,
I Need My Girl”, en una nueva versión  y “Leerning”; lo último del jazzista virtuoso del Hammond Kéknyùl, músico húngaro, si no me confundo; la pianista de Kentucky, de 77 años, Beegie Adair (92 discos publicados) con el  recién parido By My Self, compuesto por solos de piano muy relajantes y, por último, “Age” de The Hidden Cameras, grupo de indie pop de Toronto que incluye gran variedad de instrumentos, entre los que destaca una sección de cuerda. Desde mi salón, contemplando los espesos copos que caían, me sentía bien en compañía de la música con el pensamiento perdido en cualquier historia intrascendente. 
Sin embargo, además de haber caído en Soria capital la mayor nevada de la temporada el pasado domingo, lo recordaré por un sueño que estoy seguro vino suscitado por la visión de la película “Antes del amanecer”, un drama romántico dirigido por Richard Linklater del que haré algún comentario en otra entrada al blog. Los protagonistas de la película están de vacaciones en Grecia con sus dos niñas gemelas. Imagino que en algún lugar habré mencionado lo que me hubiera gustado tener una niña, más que nada saber cómo era, a quién se parecía… Pues bien, esa misma noche soñé con mi hija virtual y he de decir que era el bebé más bonito que he contemplado nunca. Lo que más llamaba la atención eran sus ojos, muy redondos y de un azul intenso. Su cabecita también era redonda y su pelito moreno. Caminaba con el bebé en brazos por las calles más céntricas de Soria y buscaba un lugar para fotografiarlo y enviarlo por WhatsApp a una amiga que me pedía una foto de la niña (tal vez fuera su madre, no lo sé). El caso es que iba hablándole, diciéndole cositas para mantenerla despierta pero acababa durmiéndose. Entonces me metía en un local cerrado y besuqueaba su cuerpo, de esa manera lograba que sonriera pero siempre era tarea imposible fotografiarle.

Tengo su carita grabada  y creo que la llevaré en mi interior hasta el final de mis días. Pensaré que ese bebé virtual sería en realidad mi verdadera hija, siendo tan linda no puede ser de otra manera, si hubiese sido fea no hubiera sido lo mismo J.