lunes, 5 de mayo de 2008

Pepe Hierro y Alberto García- Alix



Cuando salgo de la autopista y me incorporo a la rotonda de Rucandial siempre miro de soslayo el mar. Se ve un trozuco a la altura de La Maruca (léase igual que cuando Gelín, en la calle Vargas, pide “una de rabasssssss”). En ese preciso momento tengo la sensación de haber llegado a casa. Esta vez he visto el Cantábrico desde el Aeropuerto de Parayas y en las playas de Miengo, lindando con la ría de Saja, con la perspectiva de una gran zona dunar desde la que se divisa una impresionante vista de Suances y la mar.

A pesar de haber estado tan cerca de la Galería Robayera, que expone estos días una selecta retrospectiva del leonés, Premio Nacional de Fotografía en 1999, Alberto García-Alix, no he podido -por olvido- visitarla.
He visto varias veces obra de Alberto pero siempre es buen momento para deleitarse con su buen gusto artístico. Precisamente hace pocos días visitaba en un hotel zamorano su obra permanente sobre la antigua alcoholera donde se ubica ahora el establecimiento . A su juicio, la fotografía «es pasado, memoria congelada de cómo era la gente, y todos los retratos son autorretratos porque reflejan la mirada del que los hace». Considerado el fotógrafo de una generación, un cronista visual de su propia vida, García-Alix exhibirá hasta el 24 de mayo en Robayera un selecto itinerario por algunas de sus fotografías de finales de los años setenta hasta creaciones de series recientes, fechadas en 2002 y 2003. Desgraciadamente me la perderé pero recomiendo su visita a mis paisanos que deseen dar un paseo por la antigua cantera de Solvay y, de paso, ver fotografía de calidad.


Durante esos días inauguraron en Santander una escultura del poeta José Hierro. No la he visto pero está compuesta por siete paneles verticales y paralelos, de acero, que forman un cubo de dos metros de altura y dos de profundidad en cuyo interior se puede ver en perspectiva el rostro del poeta. Al parecer Pepe Hierro tenía el deseo de estar siempre junto al mar (coincido con él). Las instituciones locales han hecho cumplir, por tanto, su sueño. Está colocada, creo, entre el Paseo Marítimo y “los raqueros”, en el Paseo Marítimo y ya he leído algunas manifestaciones contrarias a su colocación en ese emblemático lugar. También fue controvertido el lugar elegido en Soria para colocar una escultura al poeta Antonio Machado. Escribí sobre ello en una entrada de mi blog.


Independientemente de su ubicación -también considero que no es la adecuada- creo que Pepe Hierro es digno merecedor de ese “políticamente correcto” homenaje. No obstante, considero que las instituciones santanderinas no han hecho todavía todo lo que debieran para que “nuestro” poeta se sienta tratado como merece. Recuerdo que hace pocos meses, la también poeta Ana Rodríguez de la Robla, reivindicaba a la Fundación José Hierro más presencia en el panorama cultural y llevar a cabo algunos de los compromisos adquiridos.
En el acto de inauguración del busto del poeta el alcalde de Santander destacó la faceta artística de José Hierro, del que ha dicho que es, 'junto a Gerardo Diego, la voz poética más importante que ha dado Cantabria y una de las más trascendentales de la poesía en lengua castellana publicada en nuestro tiempo'.
Espero que se siga por ese camino y se haga justicia con José Hierro.

Regresé a Castilla rebosante de ternura. Ahora el camino más largo es más rápido. Yendo por Aguilar de Campo gano cerca de cuarenta y cinco minutos a mi destino, Soria. Ya no puedo contemplar las vistas desde “El Escudo” ni comprar las más sabrosas quesadas de Cantabria en “Luca”. Ahora las vistas son espectaculares desde los nuevos viaductos y he cambiado la quesada por las pantorrillas. Tampoco es una apuesta desfavorable.

3 comentarios:

only dijo...

Luis, estas entradas las haces para que algunos empecemos a salivar como el perro de Paulov?...
Si en algún momento encuentro tu punto débil, ya verás, te arrepentirás..jaaj

Pero sigue, por fa.

Un beso

sallopilig ref dijo...

Uff, ¡huele cantabria en este post! Madre mía, qué dolor estar aquí.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Me desaparecí un tiempo, pero ya estoy de regreso. Buena descripción geográfica que haces, pero me hace falta estar allá para hacer el panorama completo. Si bien la fotografía es pasado, también permite dar una pincelada del presente.

Siempre habrá debate en cuanto a dónde colocar una estatua, aunque el merecedor de aquel homenaje no esté en discusión. Pero creo que pasa más por una cosa estética donde jamás habrá unanimidad.

Saludos cordiales.