viernes, 11 de diciembre de 2009

LA MARIPOSA DE LA ABUELA

“La felicidad es como una mariposa, que si intentas cogerla, está justo más allá de tu alcance, pero si te sentaras en silencio, podría posarse sobre ti".


Todos los veranos, en el jardín de la casa de mi familia, en Santander, una mariposa marrón con pintas anaranjadas en sus alas, se posaba muchos días en la ropa de mi abuela o en su cuerpo. Ella falleció hace ya dieciocho años. Sin embargo, una mariposa con esos mismos colores, sigue volviendo todos los veranos. La llamamos “la mariposa de la abuela”.

Anoche, volví a recordar a mi querida abuela viendo una película titulada “Still walking”. Es japonesa y su acción transcurre en veinticuatro horas. Ese día, toda la familia Yokohama se reúne en casa de sus padres, como todos los años, para recordar la muerte de Junpei, hijo mayor que murió ahogado al auxiliar a otro joven.
En una de las escenas, cuando visitan el cementerio, aparece volando una mariposa amarilla que para los japoneses tiene un significado especial. Suponen que esa misma mariposa ha mudado sus alas y que el año anterior era blanca (la historia del cambio de color -de blanco a amarillo- en las mariposas que sobreviven al invierno).
Casualmente, esa misma noche, entra en su casa una mariposa amarilla y la madre, ya anciana, cree que se trata del espíritu de su primogénito fallecido. Para sorpresa de todos, acaba posándose sobre el marco que contiene la única fotografía de Junpei.
La película finaliza en el cementerio, al cabo de cuatro años. El único hijo varón de la familia Yokohama visita, con su esposa e hijos, la tumba de sus padres, fallecidos recientemente. Una mariposa amarilla se cruza con ellos a la salida. El padre, comenta a sus dos hijos que esa mariposa el año anterior era blanca.
La mariposa japonesa amarilla, que fue blanca, me recordó a la española marrón con dibujos anaranjados. Las historias, muchas veces, son similares a pesar de que sean miles los kilómetros que las separen.

7 comentarios:

Mariluz Arregui dijo...

Qué bonita historia la de tu mariposa,
y qué bonito es recordar así...

La Rata Paleolítica dijo...

Preciosa historia. Ha sido un placer leerla, me ha encantado.
Te deseo con todo cariño que sigas viendo a tu mariposa.
Un abrazo.

Jesús.

Ritmo Rancio dijo...

Bonita historia de metamorfosis, recuerdos y emociones...
Un abrazo
Quino

Luis Lópec dijo...

Gracias, Mariluz, Jesús y Quino. Siempre tan gentiles y atentos en relación a mis entradas.

Mariluz Arregui dijo...

Cuando dejé el anterior comentario no aparecía el encabezado.

Una frase misteriosa y bella, como la felicidad. Preciosa.

Luis Lópec dijo...

Cierto, Mariluzmary, la coloqué después para comprobar si alguien se daba cuenta. Gracias.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Se me vino a la memoria la escena de Patch Adams donde el protagonista está al borde de un barranco y, de pronto, ve a una mariposa sobre sus pertenencias...sintió que era la señal que estaba pidiendo y, desde allí, comenzó a acometer la batalla final.

Saludos afectuosos, de corazón.