sábado, 5 de diciembre de 2009

OLIART AGAG GOLIAT Y LA NAVIDAD


He de reconocer que he tenido jornadas intensas, problemáticas y de mucha ansiedad. Cuando esto ocurre, saltan las alarmas y es difícil controlarse. No obstante, hoy ha sido un día relajado, lo necesitaba. No he madrugado, he estado durante la mañana tranquilo. He comido pronto, para tratarse de un sábado; siestecita de media hora; he jugado a golf -la mejor terapia que conozco contra el estrés-; me he entretenido en la cocina haciendo una tortilla de patata escuchando buena música; he cenado pronto y, como por arte de magia, en esa televisión que pagamos todos y que preside, por acuerdo del PP y del PSOE, ¿cómo será el fulano? una persona que a sus años debería estar relajándose y disfrutando de la vida. Pero no, Alberto Oliart (cuyo nombramiento genera incertidumbre tanto por el momento trascendental que debe afrontar RTVE con la aplicación del nuevo modelo de financiación a
partir del 1 de enero, así como por su edad, ya que Oliart llega a la presidencia de RTVE con 81 años) prefiere embolsarse unos buenos milloncejos demostrando que no importa la edad si el reto supone seguir en el “candelabro”. Pena, penita. Lo que decía (que con estos políticos pierdo hasta la ergonometría), apareció en la 2 (la nuestra, ejem) mi querida Diane Krall. A este paso hasta me pensaré si votar al tal Obiart Agag ¿de qué partido es?
Tuve la suerte de descubrir a Diane Krall en el año 97. Estaba en el Románico, en Zamora, que por entonces regentaba una amiga,
y sonó la diva. Déjame el disco, apúntamelo… ese mismo verano tuve ocasión de verla en directo en la “Trini”, en el Festival de Jazz de San Sebastián. Y, hoy, ha vuelto a sonar en directo, en la televisión de todos ¿de todos, todos? , en la televisión de Agag Oliart, o del filisteo Goliat, ¿qué más da? Y, vi de nuevo a la diva, a la cantante que ha marcado moda en el jazz contemporáneo. Ha sido un concierto pletórico, espectacular. La vida se mostraba maravillosa, hasta qué, de repente, al salir a la terraza a orear mis neuronas, con sorpresa comprobé, que un vecino ya había colocado un árbol de Navidad de esos horteras, con luces multicolores (con la crisis que está soplando). Horror, me olvidé de Aznar Agag Oliart, el muchacho de los 81, de la diva Diane… y se me calló el alma a los pies. El día 5 ya es Navidad. No puede ser.

4 comentarios:

La Rata Paleolítica dijo...

Llendo al supermercado de la capital, me encuentro a las cajeras con el gorrito de papanoel, rojo y blanco, todo mono él, con su borlita y todo, a 35 grados a la sombra...
Me hace sentirme cansado...
Un abrzo Luis.

Jesús

Luis Lópec dijo...

Jajaja, no me extraña, Jesús. ¿Vendrás a casa por Navidad? Saludos.

La Rata Paleolítica dijo...

Nooo La verdad es que nunca he sido demasiado navideño; me pillarán aquí, trabajando, bailando la Incwala vestido de faldillas escudo y lanza en mano, e intentando que los visitantes la conozcan lo mejor posible. Allá por finales de Marzo quizás...

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

¿Y qué tal eres como golfista? Hay que tener buen pulso para ello...me costaría un poco.

Diane Krall quisiera pasar más desapercibida en medio de tanto talento femenino con visos de pop (Norah Jones o Joss Stone) que ha aparecido en el último tiempo pero, definitivamente, no lo hace.

Y así es, amigo...pues que la Navidad está cerca; hay que dejarse llevar por el clima bueno y no por el frenesí del consumismo...cuesta, pero se puede. Saludos afectuosos, de corazón.