viernes, 18 de diciembre de 2009

RAMÓN, BÁDMINTON EN SORIA Y POLIDEPORTIVO DE SAN ANDRÉS


El pasado 14 de octubre, se cumplieron veinticinco años de la implantación del bádminton en Soria. Los inicios fueron especialmente duros, costaba hacerse un hueco en las instalaciones deportivas con disciplinas tan arraigadas como el voleibol, el baloncesto, el fútbol sala… No obstante, mi amigo Andrés y yo, nos pusimos la ropa de trabajo y conseguimos consolidarlo. El comienzo fue fatigoso, los sábados impartíamos un curso de iniciación, patrocinado por el Ayuntamiento (debemos mucho a Maxi, licenciado en Ed. Física, que por entonces era técnico del Departamento de Deportes). Teníamos que ir a la instalación una hora y media antes para marcar con cinta adhesiva los cuatro campos de bádminton y, una vez finalizada la hora de práctica, volver a despegar la cinta y arrojarla, inservible, a la papelera.

Hoy, gracias al trabajo altruista de unas cuantas personas, el bádminton ha logrado ser considerado olímpico y deporte escolar en España. Todo ha ido cambiando por propia lógica. Sin embargo entonces, hace un cuarto de siglo, todo eran pegas. Teníamos que luchar lo indecible para conseguir un pequeño logro. Una de las personas que más nos ayudó fue Ramón, responsable de la instalación de San Andrés (hace pocos meses demolida). Desgraciadamente, Ramón se jubiló a los pocos años de establecernos allí. Era el típico soriano trabajador, familiar, amable, educado, responsable y, además, siempre estaba preocupado de que todo saliera bien, estaba al pie del cañón. Hasta los detalles más nimios los tenía controlados. Desde que se jubiló, cálculo que hará unos veinte años, aproximadamente, no había vuelto a saber de él. Hace pocas semanas lo vi paseando del brazo con su mujer. Desgraciadamente, iba en el coche y no tuve posibilidad de parar para saludarle. Me conmovió la imagen, parecía una pareja de enamorados a sus ochenta y pico años. Hoy, lo he vuelto a ver. Estaba comprando el pan en un supermercado cercano a mi casa. Pude intercambiar pocas palabras ya que me encontraba en la cola de la caja. Le pregunté por su salud, tenía muy buen aspecto, como siempre con su corbata bien dispuesta debajo de la chaqueta. Me dijo que él se encontraba fenomenal pero que su mujer tenía Alzheimer o algún problema similar. Cuando volvía caminando a casa, pisando el residual hielo que ocupa casi toda la acera, recordé a Ramón y a su esposa caminando del brazo, unidos inexpugnablemente por el torrente que marca el amor, la amistad y la convivencia. En ese instante, una lágrima recorrió mi mejilla y me di cuenta que hay momentos en la vida que te unen a ciertas personas de una manera inexpugnable. Ramón, es uno de esos seres humanos que te ayudan a hacer sentir que la sociedad y la vida tienen el sentido que merecen.
Feliz Navidad, Ramón. Felices fiestas, amigos lectores.

6 comentarios:

Raquel dijo...

Enhorabuena y gracias a Ramón y a ti por ese trabajo y ese logro.
Esas historias de amor y convivencia como la de Ramón son maravillosas.

Mariluz Arregui dijo...

Estos días aparece un problemilla al leer tu blog, un script? que me lo impide durante un ratito....


pero aunque sea así, seguiré leyendo siempre lo que nos cuentas. Siempre tocas puntos tan importantes como el de hoy.

Siempre estás ahí, escribiendo cosas como éstas...y viviéndolas.

Felices Fiestas, querido Luis.

La Rata Paleolítica dijo...

Difruta las vacaciones Luis, y cuidado con esos hielos.
Felicidaz para Ramón, claro; Pero a personas así, muchas veces casi sobra el deseársela. Ya la tienen.

Jesús.

Andrés Ñíguez dijo...

Feliz Navidad, también para ti, Luis y para todos esos RAMONES que andan por el mundo dando lecciones de amor.
Un abrazo

Luis Lópec dijo...

Gracias, Raquel. Historias conmovedoras, lo sé.
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Mariluz, ¿un script? Eso es cosa del Gobierno, seguro :-))))))
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Jesús, necesito descansar y disfrutar, lo intentaré no te quepa la menor duda. Ya te contaré. Feliz Navidad en el sur de África. Brinda por los amigos de España.
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Andrés, gracias por las felicidades que te reenvío, a tu salud. Ojalá hubiera más Ramones, cierto. Estaré por Salamanca un par de días pero, imagino, que irás raudo y veloz a esos mares que tanto te llaman. Felicidades,
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Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Los pioneros, en cualquier ámbito, son muchas veces olvidados en sus esfuerzos y no es que ellos busquen la vanidosa reverencia de su nombre, sino que se haga mención justa de quienes contribuyeron a, en este caso, la implantación de una disciplina deportiva.

Porque sin lo anterior, por ejemplo, el Bádminton no estaría en el lugar donde se encuentra ahora. Y no sólo por los de primera línea, sino que por aquéllos que de modo más sencillo aportaron rocas (no granos) para el objetivo.

La historia de Ramón es una bocanada de aire fresco que nos dice lo importante...más allá de los presentes, hay detalles de vida que cuentan y quedan por siempre. Saludos afectuosos, de corazón.