sábado, 9 de abril de 2011

"ASCO" Y OTRAS COSAS ZAMORANAS

Foto: Miguel Rodríguez Gómez


Leo, mientras me conecto a Internet en un bar de estudiantes, lo relativo a la matanza de 12 alumnos en Brasil, a manos de un antiguo alumno del mismo instituto. Es una noticia trágica y, sin embargo, los adolescentes españoles que tengo a mi lado, afortunadamente ajenos a la noticia que sigo leyendo, hablan, gritando más bien, de anécdotas cotidianas de su vida. Tienen la misma edad que los fallecidos y, a su favor, toda la vida por delante. Comentan anécdotas del instituto, de las veces que fulanita ha tenido sexo con otros compañeros, de algún concierto cercano… situaciones que, a pesar de sus chillidos, devuelven a uno a la realidad. No obstante, escapo cuanto antes de tanto ruido mañanero. De repente ha llegado la primavera, con fuerza, y esos chicos (y chicas) hablaban de inaugurar la temporada con pantalones cortos. Todos coincidían que esa tarde mostrarían sus largas piernas blancas al resto de mortales. Esa misma tarde de pantalón corto, en Zamora, José Ángel Barrueco presentaría en la Biblioteca Pública su nuevo libro “Asco”, primero de una trilogía sobre un confuso crucero por el Adriático. Justamente, el día anterior a la presentación, coincidí con su padre cuando fotografiaba lo poco que queda del antiguo cine Barrueco. Hablamos, más bien habló él, sobre la época más dulce del cine, de los problemas acuciantes de la industria, de la muralla aparecido en el interior del cine derruido. Interesante conversación. Luego, cerca de la antigua sala, había una larga cola en la heladería “La Valenciana”. Increíble lo que podemos llegar a hacer los humanos con tal de transgredir la rutina. Cosas que únicamente hacemos en el buen tiempo, claro. La tarde anterior tomé una cerveza en Sala Berlín con una camisa blanca como única prenda superior, tan raro en abril. Hablé con la dueña del local sobre la reciente actuación de Matt Elliott que, por suerte, fue todo un éxito. Me comentó que al inglés de Bristol le encanta Zamora (ya somos dos) y quiere mirar precios de apartamentos. Al parecer pasa temporadas en Madrid y la proximidad y buena comunicación con Zamora pueden ser las razones para mudarse a la ciudad castellana. Había quedado para visitar algunos bares con motivo del festival de la tapa pero antes me pasé por Santa Clara para charlar con Valery Lagutik, sin embargo no estaba. Las tapas del Viriato (Zamburiña sobre lecho de alcachofa de la vega de toro con emulsión de café), Meneses (petit suisse) y Casa Bernardo (blinis con foie y manzana) las mejores que probé. Y es que de Zamora (creo que ya lo he dicho aquí alguna vez) me gusta todo, hasta su bandera a tiras.