lunes, 25 de abril de 2011

FRENTE POLISORIA



Cuando era más joven coincidía con otros amigos, casi todos de fuera de Soria, y pasábamos las horas tomando unas cervezas, riendo y dando vueltas a las cosas de manera siempre utópica. Recuerdo esos ratos gratamente, eran tremendamente creativos. Nos reíamos de nosotros mismos y del mundo que habitábamos. Preveíamos para Soria un futuro incierto y ahora, al cabo de muchos años, me doy cuenta que teníamos razón. Incluso, en nuestra mentes anárquicas, pasamos muchas tardes intentando crear una lista municipal alternativa para las elecciones municipales, sabiendo que ni siquiera lo intentaríamos. Lo pienso y se me caen las lágrimas al igual que en aquella época de tantas risas. La lista la lideraría un vasco y yo iría en segunda posición. El grupo anárquico-liberal se llamaría “Frente Polisoria” y sería una fuerza reivindicativa para un pueblo tan sumamente conservador como era (y sigue siendo, hay cosas que nunca cambian) el soriano. Para financiar la campaña se nos ocurrió la idea de llevar al Pantano de la Cuerda del Pozo una barcaza desde el Cantábrico. La acondicionaríamos para ofrecer bebida y comida a los clientes mientras daban un paseo por el Pantano. Durante otras muchas horas supimos ambientar la nave dibujando varios bocetos.

Creo que todos los “afiliados” a Frente Polisoria alucinamos cuando supimos de la creación de “Soria, ya”; sin embargo, cuando supimos que daban cabida a toda la sociedad, incluidos los políticos que estaban o habían estado en primera línea provincial, regional o nacional, y que justamente eran los culpables de la situación de Soria y de su Provincia, supimos que no era la solución adecuada y que Soria seguiría a la cola de la nación. Han pasado los años y me doy cuenta que nuestras ideas eran genuinas y progresistas y que, por tanto, nunca hubieran tenido sentido en aquella sociedad.

Frente Polisoria estará siempre presente en nuestras mentes y aunque cualquiera se apropie del nombre sin nuestro permiso -para eso está-, tan sólo será posible en los argumentos de unas mentes perversas y con ideas germinadas por gente de fuera de Soria y sorianos que conocen más mundo que el de su provincia (cree el aldeano que el mundo entero es su aldea). Esa era la única receta para intentar ver Soria de manera realista. El problema de los sorianos (de la mayoría, al menos) es que tienen una venda en los ojos y no quieren retirarla. Se supone que están bien así, respetémoslos. No obstante, para regocijo general, estábamos seguros que nunca conseguiríamos representación, de haber sido de otra manera no hubiéramos sido nosotros mismos los culpables de las risas y de los pocos votos por conseguir. Eso sí, las mejores pintadas de la ciudad en aquella época, la del declive de UCD, fueron nuestras. Lo digo ahora que han prescrito, al igual que prescribieron las imputaciones al Presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, el que inauguró el aeropuerto sin aviones. La diferencia es que a él le tocó cuatro veces el primer premio de la Lotería de Navidad y a nosotros nunca (ni falta que hace).