viernes, 1 de abril de 2011

"ROJO PICOTA" Vinoteca -Peñíscola-

Estamos atravesando la peor crisis de los últimos tiempos y eso está influyendo negativamente en muchas facetas de la economía nacional. No es tiempo de alegrías, sin embargo hay profesionales con la valentía (y la confianza) suficiente como para lanzar nuevos proyectos. “Rojo Picota” nace con afán de superación, siendo sus principales apuestas la calidad y la profesionalidad, así como unos precios competitivos. No me cabe la menor duda que contando con esos ingredientes la apuesta será un éxito.


Dentro de pocos meses hará una década que llevo acudiendo a Peñíscola de manera asidua y he de decir que va mejorando en casi todos los aspectos. A ello ha contribuido, de manera especial, la empresa Mandarina. Ha sabido revitalizar un espacio de ocio y restauración para los habitantes de la “Ciudad en el Mar” y sus miles de visitantes, apoyando, sin ningún tipo de fisuras, actividades que repercuten en la consolidación de un destino vacacional tan importante como Peñíscola.


Por desgracia, me suele pasar al no vivir permanentemente allí, no pude estar en la inauguración de “Rojo Picota”, aunque, estoy seguro, descubriré en el próximo número de Mandarina News alguno de los momentos de tan especial jornada. Un par de días antes al de la apertura, Antonio tuvo la gentileza de enseñarme pormenorizadamente el interior del local, mientras Gelen distribuía, de esa manera tan perfeccionista que tiene, alguno de los productos perecederos. Me llamaron la atención varias cosas; en primer lugar, la privilegiada vista desde su interior, de la zona amurallada de la ciudad (similar a la que se divisa desde Mandarina). En segundo lugar (el orden es aleatorio), algo que ya conocía por la magnifica documentación gráfica colocada en una red social, todo lo referente a la decoración. El local parece mucho más amplio al estar perfectamente estudiada su distribución. Benjamin es el artífice. Ha sabido ajustar, como sólo él sabe, ambientación, elegancia y comodidad. Por último, pude echar un vistazo a los vinos (algo entiendo de ello) y me sorprendió gratamente que en su extensa carta aparezcan dos de mis vinos favoritos que quiero recomendarles. Uno de ellos es un tinto denominación de origen Toro. Se llama Finca Sobreño y es el vino que utiliza en sus eventos el Vaticano, además se puede degustar en la clase preferente de las líneas aéreas Lufthansa. El otro es un vino, también tinto y de Castilla y León, de la denominación Cigales. Su nombre Museum. Hace varios años lo eligieron el mejor del mundo en el concurso internacional más prestigioso sobre vino.


Cuando aún no trabajaba, mi abuela solía meterme un billete arrugado en el interior de mi mano y me decía: “hijuco, este dinero es para que lo gastes comiendo y bebiendo, nunca en medicinas”. Por suerte he dejado poco dinero en farmacias y sigo haciendo caso a mi querida abuela. Siguiendo sus (hasta ahora) acertados consejos, disfrutaré mucho de “Rojo Picota”, un lugar en el que coincidiremos más de una vez. Buen provecho, buena suerte y más visitas a los bares que a las farmacias. CARPE DIEM.

1 comentario:

Mariluz Arregui dijo...

Ay...'güelita'...

Besuco