viernes, 10 de junio de 2011

BAHÍA DE SANTANDER SIN BARRERAS

Me gusta disfrutar   los domingos por la tarde del paseo marítimo de Santander. La gente está relajada leyendo un libro,  paseando al perro o, simplemente,  disfrutando de la vista de la bahía.  El pasado domingo iba receloso  por todo lo que había leído  en relación a  la barandilla que están instalando  próxima al mar, justo encima de los norays  envejecidos  donde se ataban los gruesos cabos   de los barcos que allí atracaban.  Yo creo que ya había visto la nueva baranda de la grúa de piedra en una visita anterior a mi ciudad, por lo que no me llamó tanto la atención la que ya han montado desde el  inicio del Club Marítimo hasta los pequeños  “raqueros” , que describía Pereda, lanzándose  al mar en busca  de algunas perrucas, ni tampoco el trozo que  está por delante del bar de donde salen  las lanchas de “Los Reginas”.   Estoy en contra de  cualquier artilugio que instalen en ese lugar tan representativo  de la ciudad y que atente contra las vistas hacía el mar y la montaña, aunque he de decir qué , dentro de lo que cabe,  son bastante disimuladas. Cierto es qué, pensé, serían barandas menos finas, pintadas en blanco y de un material menos estético, por lo que no me disgustaron del todo.  Aunque, vuelvo a repetir que prefiero el muelle vacío de impedimentos diversos.
 Hablando sobre el tema con mi familia nos preguntábamos si muchos paseantes habían caido al mar en ese lugar. Alguien decía que como mucho habría caído algún coche pero que sería por su culpa ¡claro¡ ya que la carretera pasa a bastantes metros de la bahía.
Rechazo, al igual que muchos ciudadanos santanderinos, las barandillas instaladas en el muelle Calderón (una balaustrada que ya ocupa 124 metros) y me uno a los colectivos que luchan por una bahía, un muelle, sin barreras.

1 comentario:

Mariluz Arregui dijo...

Yo aún lo he visto in situ, pero he visto imágenes, y me parece un auténtivo horror, así, con dos 'rr... :)

Si me pongo 'heavy' en el comentario, diría que es un símbolo más de la estupidez humana ( es que, que yo sepa, jamás se cayó nadie,...como bien dices; ni que la gente fuera cayéndose a la bahía así de fácil..:)! ,

si saco la sorna de mi abuela cántabra, te diría: Válgame Dios, no tienen otro pito que tocar?

Es una pena,
tratar de acotar y encerrar algo bello, abierto, con personalidad única.
Qué triste mentalidad...

Un besuco,
cantabruco