Cada vez que voy por allí conozco a nuevos amigos. Son personas muy amables y con gran sentido de la amistad. Por esta época el pueblo se va animando. Aunque tiene muchas casas, la mayoría están vacías en invierno, algo habitual en la zona leonesa de Castilla. Sin embargo, parece que nunca se aburren. Ese sábado eché en falta a mi amigo Diego. Raimundo me dijo que tenía una cata de vino en su casa.” El Maderal” forma parte de la comarca zamorana de Tierra del Vino y Diego, de manera artesanal, produce vinos blancos y tintos para consumo propio. A última hora pude saludarlo, iba acompañado de gente que venía de la cata. Quedé con él para jugar al día siguiente, domingo.
El domingo, tras atravesar los mismo paisajes pero con distinta luminosidad, jugué con Diego, Mundo y otros dos compañeros. Fue una amena y técnica partida (no diré mi resultado). Cuando finalizamos, Diego me invitó a su casa para probar su vino. Me explicó cómo hacían la cata. Se habían juntado 35 personas y analizaron 19 vinos blancos. Me enseñó el tipo de documento que utilizan para evaluarlos. Analizan cuatro o cinco apartados: color, olfato, gusto… con un tope de puntos para cada apartado. Al final, contabilizan los de cada catador y establecen el vino ganador de la cata. El vino de Diego quedó tercero. Buen resultado. Sin embargo, estaba triste ya que el vino ganador tenía un sabor dulzón y, según me dijo, es más agradable al paladar, más fácil de convencer que los secos. Buen vino para acompañar un dulce pero no para comer. Probé los dos. Primero el de Diego, excelente. Luego el ganador, también excelente. No pude quedarme todo el tiempo deseado, había quedado a la una en Zamora con unos familiares.
Ya por la noche, estupenda por cierto, me despedí de Zamora en el castillo, rehabilitado hace pocos meses. En su interior tuve la suerte de ver al grupo indie-pop portugués “Norton”, dentro de la tercera fase de “Zamora Suena” que coordina como nadie mi amigo Boris, todo un lujo para la ciudad y que está haciendo mucho por educar a la población en la música indie de calidad, a fuerza de mucho trabajo, más ilusión y nada de dinero. Desde aquí mi reconocimiento, una vez más.
El Maderal 1973. Foto: Pedro Matías


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