lunes, 13 de junio de 2011

CEREZAS EN EL MADERAL


A “El Maderal” , desde Zamora ,se puede ir por dos caminos diferentes. La primera vez que me desplacé hasta allí, hará  unos seis meses, utilicé la autovía que une Zamora con Salamanca, un poquito antes de entrar en la provincia charra hay que tomar un desvío.  Cuando conocí a los componentes del Club de Golf  del pueblo me aconsejaron hacer la vuelta por Arguillo  y pasar por Gema. Desde entonces, he vuelto cinco o seis veces, utilizo esa carretera. Hay que atravesar varios pueblos con sus respectivas   restricciones de velocidad a 50 kilómetros por hora pero me distrae mucho más que la autovía, el paisaje es más versátil  y, además, ahorras unos cuantos kilómetros. Desde el coche voy analizando posibles fotos pero como siempre voy con prisa nunca logro hacerlas.  Al ser  tiempo de las cerezas diviso muchos cerezos plagados de fruta con largas cintas de color metálico para ahuyentar a los pájaros.  El pasado sábado, jugando allí, uno de los socios del club  me dijo que había cogido 40 kilos.  Qué barbaridad. A mi me encantan las cerezas y como en uno de los hoyos del campo hay un cerezo, cuando paso por allí robo alguna para comerla. Decía un paisano que este año son sabrosas pero muy pequeñas  ya que ha helado poco.

Cada vez que voy por allí conozco a nuevos amigos. Son personas muy amables y con gran sentido de la amistad. Por   esta  época el pueblo  se va animando. Aunque tiene muchas casas la mayoría están vacías en invierno, algo habitual en Castilla. Sin embargo, parece que nunca se aburren. Ese sábado eché en falta a mi amigo Diego. Raimundo me dijo que tenía una cata de vino en su casa.” El Maderal” forma parte de la comarca zamorana de Tierra del Vino y Diego, de manera artesanal,  produce vinos blancos y tintos para  consumo propio.  A última hora pude saludarlo, iba acompañado de gente que venía de la cata. Quedé con él para jugar al día siguiente, domingo.

El domingo, tras atravesar los mismo paisajes pero con distinta luminosidad,  jugué con Diego, Mundo y otros dos compañeros. Fue una amena y técnica partida (no diré mi resultado). Cuando finalizamos, Diego me invitó a su casa para probar su vino. Me explicó cómo hacían la cata. Se habían juntado 35 personas y analizaron 19 vinos blancos.  Me enseñó el tipo de documento que utilizan para evaluarlos. Analizan cuatro o cinco apartados: color, olfato, gusto… con un tope de puntos para cada apartado. Al final contabilizan los de cada catador y establecen el vino ganador de la cata.   El vino de Diego quedó tercero. Buen resultado. Sin embargo, estaba triste ya que el vino ganador tenía un sabor dulzón y, según me dijo, es más agradable al paladar, más fácil de convencer que los secos. Buen vino para acompañar un dulce pero no para comer. Probé los dos. Primero el de Diego, excelente. Luego el ganador, también excelente. No pude quedarme todo el tiempo deseado, había quedado a la una en Zamora con unos familiares.

Ya por la noche, estupenda por cierto,  me despedí de Zamora en el castillo, rehabilitado hace pocos meses. En su interior tuve la suerte de ver al grupo indie-pop portugués “Norton”, dentro de la tercera fase de “Zamora Suena”  que coordina como nadie mi amigo Boris, todo un lujo para la ciudad y que está haciendo mucho por educar a la población en la música indie de calidad, a fuerza de mucho trabajo, más ilusión y nada de dinero.  Desde aquí mi reconocimiento, una vez más.



El Maderal 1973. Foto: Pedro Matías

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