jueves, 19 de abril de 2012

BORIS. SALA BERLÍN. ZAMORA



Mentiría si dijera que Boris no es un tipo peculiar. Cuando lo ves por primera vez puede darte una impresión diferente a la que realmente es. Puede parecerte duro por su empaque, y, sin embargo, cuando lo conoces un poco (mi caso) es un bonachón, un personaje que parece sacado de los dibujos de Disney, un niño grande.
En los momentos que he visitado, generalmente en solitario, su casa: SALA BERLÍN, siempre ha tenido la deferencia de estar a mi lado, comentar intimidades, intercambiar opiniones sobre las últimas publicaciones musicales... y se agradece, claro que se agradece... y mucho. Pero Boris es así, su bandera son los suyos, por su manera de ser y cultivar lo esencial tiene muchos y buenos amigos, sin duda su mejor fortuna. Cuando cultivas, cosechas. Hoy nos hemos levantado con una buena noticia (no todas van a ser malas, no nos pongamos pesimistas) Sala Berlín ha sido reconocido por los oyentes de Radio 3, la única radio a nivel nacional que se preocupa de la buena música, como uno de los mejores locales de España de música en directo. Elena, parte de “su otra familia”, esa fortuna que comentaba más arriba en el texto, escribía en una red social “que es un justo reconocimiento para alguien tan enorme que es capaz de apostar por sus sueños”. Uno de los mayores conocedores de la música contemporánea, Julio Ruíz, amigo que compartimos Boris y yo, siempre que puede, en su programa Disco Grande, cuenta maravillas de este hombre que hace grande a su ciudad. Todos los conciertos programados en su local y muchos otros institucionales que se han organizado en Zamora se han realizado con su apoyo, gracias a él el público zamorano ha podido apreciar el arte de entidades musicales tan importantes, nacional e internacionalmente, como: Maga, Cat People, Barzin, Matt Elliot, Nacho Vega, Norton, Coppini, Tachenko, Anni B Sweet, Setting Sun, Glutamato, Paul Zinnard, Gary Levitt, Enma Pollock, Josephine Foster, Balmorhea, Sunday Drivers... y todo gracias a un trabajo que él tilda de duro e ingrato. Los zamoranos han sabido aprovecharse de Boris, dentro de unas décadas nos acordaremos de todo lo bueno que pudimos ver y escuchar con tan poco esfuerzo, pero claro, el trabajo incómodo, el que no vemos, el que aporta malestar en muchos casos, lo hizo prácticamente en solitario y ahora que ha tirado la toalla, por culpa de la incomprensión, es fácil decirle: ánimo Boris, estamos contigo.
Sin lugar a dudas, este tipo de reconocimientos, que como él dice, desgraciadamente siempre vienen de fuera, sirven para que nos demos cuenta de la suerte que tenemos de contar con un currante de lujo a nuestro lado. Los abrazos, los falsos apoyos, los agradecimientos no hay que darlos ahora, no son necesarios. Los apoyos hay que darlos en los malos momentos, cuando más falta hacen, y esos, los importantes, tan sólo han sido dispensados por los que de verdad están a su lado.

Enhorabuena, Boris; enhorabuena Isabel; enhorabuena personal de Sala Berlín. Gracias por qué algunos de nuestros sueños, esos sueños coincidentes con los de Boris, según Elena Ayuso, se hayan hecho realidad.