martes, 3 de abril de 2012

UNA DE RABAS!!!!!!!!!!!!!!


Me encontraba en "The Taste Corner", creo que es así su nombre tan british, cuando comencé a hablar por teléfono en relación a mi nuevo Mac. Al mismo tiempo, comía una de las casi cien diferentes especialidades modelo "chapata", con nombres en castellano. Me sentía tan emocionado con mi nuevo Mac que no me daba cuenta que las mesas de mi alrededor estaban también ocupadas. Preguntaba a mi interlocutora dónde podría recoger mi Office y cómo podía acceder al DriveBox. Hablaba de iTunes, iPhoto y de aspectos relacionados con el mundo Apple, también de enviar un e-mail por hotmail o gmail y otros múltiples "palabros" de la lengua de Shakespeare. Hubo un momento que miré a mi alrededor y muchos de los comensales cercanos, que también devoraban sus chapatas, me observaban impresionados. Parecía todo un hombre de negocios de Wall Street aunque con un acento inglés que dejaba mucho que desear. Tal vez, mis paisanos reunidos ese sábado por la mañana en "The Taste Corner" para devorar “minichapatas”, hablaban perfectamente el idioma informático por antonomasia y les chocaba mi acento españolizado. Es increíble cómo, en un periodo no demasiado largo, el lenguaje de la informática nos ha atrapado. Cuando colgué, acabando así mi conversación, seguí leyendo el Diario Montañés con la intención de absorber  lo que pasaba en mi tierra, de nuevo ajeno a los otros comensales y volviendo a la realidad escrita en nuestro rico idioma. Me asomé a uno de los ventanales del centro comercial, para, en ese día tan soleado, disfrutar con el paisaje que tan poco contemplaba últimamente. El aeropuerto con muy pocos aviones y algunas avionetas, la bahía al fondo y a su izquierda numerosos edificios construidos de manera más bien anárquica. Olvidé todos los datos y aplicaciones que nos tienen atados al mundo moderno, dirigiéndome a una taberna de toda la vida situada en Adarzo. Una vez dentro saludé a la dueña y escuché a mi alrededor los mismos acentos que acompañaron  mi infancia. A su vez, otro de mis sentidos  favoritos quedó atrapado por unas rabas excelentemente rebozadas y  medio vermú de solera . Mi Mac, y todo su universo, podía esperar. Mejor que no se sintiera tan importante como lo era yo en aquel momento.    

2 comentarios:

Mariluz Arregui dijo...

Toma!!...jajaja.

está claro,
las i-rabas no saben a nada...:))

Felicidades ,en cualquier caso ,por entrar en el mundo Mac. Te dará i-satisfacciones y i-alegrías: )

i-beso

Luis Lópec dijo...

i-Gracias, hippppppppp.