martes, 19 de junio de 2012

CARO DORUM. VINO DE TORO

He tirado de agenda y comprobado que no veía a Luis y Carmen, de la Bodega Caro Dorum, desde finales de mayo de 2009 ¡Cómo pasa el tiempo! En aquel mayo nada francés y muy español visitaba una feria sobre, creo recordar, lo relacionado con la gastronomía zamorana. Nunca se me olvidará que en uno de los stands sobre el vino aparecía una marca que Parker había valorado con más de 90 puntos, creo que eran 93… ¡a un vino de Toro! Era conocedor de buenas puntuaciones del “advocate” a vinos de la tierra como Termanthia,  Pintia o Numanthia, ¿pero  concedérselos a un auténtico desconocido? Probé los distintos vinos de la Bodega Caro Dorum, y, ciertamente, se trataba de unos caldos exquisitos.  En aquel momento, con sus 20.000 botellas de producción anual su calidad nada tenía que envidiar a las bodegas de más solera.  Carmen y Luis se mostraron muy amables conmigo y fueron, a lo largo de aquella mañana primaveral, explicándome los entresijos de su pequeña empresa familiar. Hablaban con el mismo cariño de sus vinos que si se tratara de un hijo. El proyecto que comenzaron ellos continuaba con uno de sus hijos, Guillermo, que había demostrado ser uno de los mejores enólogos de la zona.
En sus vinos destaca la delicadeza de la madera, barrica de roble francés, así como  aromas especiados como la vainilla y el cacao. En boca es amable y afrutado con las caracteristicas que aporta la uva “tinta de Toro”.
El pasado sábado, visité la Feria del Vino de Toro que se realizó con motivo del XXV aniversario de la constitución de la D.O. Nada más entrar al recinto me topé de bruces con el stand de Caro Dorum, me produjó una alegría inesperada ver de nuevo a mis amigos Carmen y Luis. Primero tomé un Issos, más tarde un crianza de botella naranja y al cabo de una hora, más o menos, Luis me animó a tomar el crianza de botella roja, selección especial, al que Parker concedió una puntuación de 94/100.  Ciertamente, fueron los mejores vinos que pude degustar de las bodegas que visité.
Al día siguiente, aprovechando que viajaba de Zamora a Soria, quedé con mis amables amigos. Siento decir que les fastidié la siesta a esa hora tan taurina que significa las cinco de la tarde. Carmen abrió, voluntariosa, la puerta de su finca y todavía llevaba en la piel los pliegues que se forman al dormir. Sin embargo, tuvo la gentileza de enseñarnos la bodega, pulcrisima y ordenada, las obras que se están llevando a cabo en la actualidad y que agrandarán la coqueta bodega y nos dio a probar, junto a su marido y su hijo, los nuevos vinos que se encuentran todavía sin embotellar. Me contaron que practicamente la totalidad de las botellas se exportan al exterior, principalmente a Canadá y EE.UU. y que han comenzado a exportar a China.
Me hice con el botín de 6 botellas de cada tipo y Guillermo, el gran enólogo, me hizo un regalo de una botella de Caro Dorum del 2003.
Ya en casa he colocado mi captura a buen recaudo, en el lugar más oscuro y con  clima similar al de la bodega toresana. Ahora sólo me queda beberlo en momentos
especiales.  Y cuando se acabe, si la crisis lo permite, realizaré otra visita a mis amigos para avituallarme. Que no falte salud, alegría y un poco de Caro Dorum.

4 comentarios:

Mariluz Arregui dijo...

Chapeau a tu escrito de hoy...en todos los sentidos.

Gracias a tí conocí en su día Caro Dorum,
y me ha alegrado mucho leer lo que nos cuentas hoy...


Besos etílicos: )

hip hiip

julia orozco dijo...

Hola Luis, me alegro saludarte y de paso ¡me encantaria probar lo que te llevaste¡,debe ser elexir del cielo.Bueno en alguna ocasión quien lo sabe.besos mi amigo.

Luis Lópec dijo...

Julia y Mariluz es "top secret" :-)

Anónimo dijo...

¿Podría indicarme el E-mail de la bodega?